Yendo a la fría Europa I – Solothurn (2025)

Y llegó la época de presentar el presupuesto en Suiza. Aprovechando el feriado de consciencia negra, lo vamos a combinar con unos días antes en Solothurn. Y,  con ganas de ver cosas nuevas, después de una semana de trabajo nos iremos a Laponia. Se suma a esto que el pronóstico indica que no solo vamos a pasar frío en Finlandia, sino también en Solothurn y Basel, con días de máximas de 2-3°C, o incluso de máximas negativas, como -1°C ó -2°C.

Comencemos entonces por salir de casa.

El miércoles 19 de noviembre no tocaba Home Office, pero con una agenda muy virtual de mañana, y saliendo a GRU de tarde, me quedé en casa. Corrida por Interlagos bien tempranito, reuniones varias, almuerzo en casa, y a las 2PM salimos con An a GRU, todo tranqui. Aprovechando unos vouchers que sobraban, intentamos un upgrade a primera. Uno de los señores del checkin nos dice que un upgrade tenía 90% de probabilidad, pero que los dos eran difíciles, aun cuando todavía sobraban dos lugares, pero una persona ya estaba en la lista de espera antes de nosotros. Vamos a ver cómo sale.

Mientras, trabajo un par de horas en el VIP, y salimos a caminar por el terminal a ilusionar vendedores. Y aprovechamos a comprar una vincha para mí en el Track&Field, la que uso para correr se me estaba estirando.

Llegamos tarde a embarcar, los grupos de prioridad por ley y 1 ya habían embarcado. Vemos al señor que nos atendió en el checkin, y le preguntamos como nos había ido… buenas noticias, upgrade para los dos! Creo que es mi tercera vez en primera clase, las otras dos, antes de la pandemia. Y para Andrea, ¡estreno! Subimos al avión por la entrada exclusiva de primera, estamos los dos en ventanilla, uno atrás del otro. Se notan los años desde mi experiencia anterior, el lugar es bien más amplio, ¡la mesa de cena ya mide como 70 cm por 90 cm! Nos traen los piyamas, y nos acomodamos.

Despegamos, y en cada espacio hay un complemento de la cama en donde cabe una persona, por lo que la invito a Andrea a cenar en mi cubículo. Rica comida, después a dormir.

¡Y se duerme bien! Me despierto alrededor de una hora y media antes de aterrizar. Los Alpes se ven nevados, confirmación de que este será una de las visitas más frías desde hace varios años. Aterrizamos sin problema, subimos a la van, y nos llevan al sector de migraciones de primera clase. Esperábamos que nos hagan la nueva biometría y, haciéndola ahí, que sea sin fila, pero no hubo suerte.

Volvemos a la van, y nos llevan al sector de equipajes. Todo fue bastante rápido, tanto que las valijas tardaron un rato. 

Tenemos un rato antes de nuestro tren, nos vamos a Ochsen Sport a ver algo de ropa que vamos a necesitar comprar para ir a Laponia. Y nos tomamos el tren a Solothurn, es alrededor de una hora. Bastante lleno, un poco complicado con las valijas, pero nada tan grave.

Y llegamos a Solothurn. Son 6 cuadras caminando hasta el Hotel an der Aare, un antiguo hospital al borde del rio Aare, convertido en hotel. Bien pintoresco, el cuarto está simple pero bien, con ventana al rio. Ordenamos las cosas, y salimos a caminar. Ya son 13:30, las cocinas de la mayoría de los restaurantes están cerrando, terminamos en Brasserie Fédérale, que está abierta todo el día. Comimos una sopas de zapallos y una de cebolla, bastante bien. Ya con más energía, salimos a caminar por Solothurn. La ciudad es conocida por el número 11: hay 11 fuentes, 11 iglesias, 11 entradas a la ciudad, la catedral tiene 3 tramos de escalera, de 11 escalones cada uno, etc. Una forma de recorrer la ciudad es buscar las 11 fuentes, que fue lo que hicimos. Algunas medio truchas, que parecen estar para completar el número, otras ya están buenas, como la de la justicia, la de Sansón y el león, y la de San Jorge y el dragón. En algún momento de la caminata pasamos por el Lego Shop, un señor que tiene una enorme cantidad de cosas de Lego ya armadas, que parecen usadas, y que son vendidas a buen precio. En otra parte vimos un restaurante recién inaugurado en un edificio/palacio antiguo remodelado, con una escultura de unos 3 m de altura de El Principito, muy buena. Hace frío, 3°C, a las 16:30 paramos a tomar un chocolate en Hofer, An comió un muy buen panqueque de manzana, yo una torta mouse de chocolate que estaba bien, y un muy rico chocolate caliente.

De ahí seguimos a visitar la fuente que nos falta, la Dornacherbrunne, con lo que completamos el circuito de las 11 fuentes. Está queda del otro lado del rio, y ya queda cerca de Bordogna, un local de ropa deportiva, por donde pasamos para ver también hay pantalones de invierno para mi. 

No había lo que buscamos. Cerca hay un Weinachtsmarkt chiquito con un restaurante. Son las 5, nieva bastante, decidimos ir a descansar al hotel un rato, y volver acá a cenar un fondue. 

Y eso fue lo que hicimos, a las 7PM estábamos en el restaurante para el fondue, que estuvo adecuado al frio, sin mayores destaques. 

¡Y a dormir!

El viernes después de una noche con algunas interrupciones por la adaptación al huso horario, nos levantamos a las 7PM, y fuimos a desayunar. El desayuno estaba OK, con algunos quesos buenos. An se quedó en el cuarto haciendo ejercicios, yo salí a correr por el borde del Aare en dirección a Luterbach. La temperatura estaba en -1°C, con una remera, el buzo fino Underarmore y el buzo grueso, y los pantalones largos de correr, mas gorrito, cuello y guantes, estuvo bien. A lo largo de la corrida nevó suave por momentos, y la parte de corrida del bosque estaba buena con la vista de la nieve. Mientras corría, 2 aviones caza me sobrevolaron un par de veces. Vuelta a casa, fueron 12k, con muy lindos paisajes.

Baño, y salimos hacia el Ochsner de Langendorf, unos 40 min caminando por los suburbios de Solothurm, a ver si encontrábamos el pantalón que habíamos visto en el aeropuerto, o alguna alternativa, pero sin éxito. Seguimos hacia Verenaschlucht, un cañón en la montaña recorrido por un arroyito, muy linda caminata, acompañada de nieve. Hay una ermita al final del cañón, con una capilla y varios símbolos cristianos. Pensamos almorzar en Einsiedelei, que queda a pocos metros, pero estaba cerrado. Volvemos por la parte superior del cañón, y llegamos a una pequeña villa, Kreuzen, que tiene varias cruces, una iglesia, y el restaurante Kreuzen. Fue una excelente alternativa, comimos un Nüsslisalat con muy abundante panceta y champiñones, Soledurner Wysüppli (o sopa de vino), y un schnitzel, todo muy rico, la sopa y la ensalada, memorables. 

Volvemos hacia Solothurn, cruzando el bosque y llegando al pueblo, con abundante caída de nieve, y la temperatura que seguía en -1°C. Paramos en la chocolatería Suteria frente a la catedral, a tomar un chocolate y un cafecito. Terminado el café, subimos los 33 escalones de la catedral, y la visitamos por dentro, con su imponente órgano y sus 11 altares.

Lentamente, volvimos al hotel, son las 6PM, ya es oscuro, vamos a descansar un poco.

Para cenar, picadita en Punkt.elf (otra referencia al 11), bar simple con destaque a una pared que originalmente era del muro construido por los romanos en el siglo IV, que tenía 3 m de ancho y 9 m de altura, y del cual se ve una buena parte en el fondo del local. Picada simple, pocas opciones, pero queso y una cosa tipo salame local, ricos. Y a dormir.

Y dormimos bastante bien, nos levantamos pasadas las 8. Desayunamos en el hotel, bastante bien otra vez, y salimos a caminar por el downtown histórico, hoy es día de feria en el Marktplatz. Vimos los localcitos de pescados y verduras, de quesos y adornos navideños, e hicimos tiempo viendo Märklins, Warhammers, dardos de CHF 149, y otras cosas similares, en una juguetería cercana, hasta que casi eran las 11. Y ahí corrimos al 11 i Uhr, un reloj que, honrando la predominancia del 11 en esta ciudad, tiene 11 horas y no 12 horas: dividieron los 360 grados por 11, en vez de dividirlos en 12 segmentos. Llegamos a las 11 (que en el reloj son más o menos las 10), justo para el sonido de las campanas y algunos movimientos en el reloj. Simpático.

Volvimos al cuarto, y nos cambiamos para correr. Aun cuando la temperatura era -1°C, al solcito estaba agradable. Con An corrimos juntos los primeros 3 k, después ella siguió caminando, y yo seguí corriendo, más o menos el mismo camino que ayer, otra vez 12 k. Llego al cuarto, An ya se estaba bañando. Me baño también, y ya son pasadas 1:30PM, caminamos hacia Öulfi, una cervecería en la zona más moderna de Solothurn, que nos habían recomendado en la recepción. No se podía visitar la fábrica. Según An, la cerveza estaba rica, comimos un Weisswurst, un Fleischekäse, y Kartoffelsalat, todo OK. All in all, local simpático, pero no es que valga matarse por visitarlo. 

Ya son 3 PM, hora de volver al downtown histórico. Pasamos por el Migros cercano a comprar un chocolate, y seguimos hacia la confitería Hofer, en conde tomamos un Gluewein (An), un chocolate (yo), y compartimos una Solothurner Kuchen, una torta premiada con oro en algún concurso. Y estuvo just OK, no sé si merecía tanta historia. 
Pasamos por Flamme.SO para hacer una reserva a la noche, local simplecito, para cenar más tarde un flammenkuchen. Y volvemos al cuarto, a dormir una siestita.

Nos levantamos 6PM, vamos a cenar a Flamme.SO. La temperatura, mientras, sigue en -2°C. Pasamos primero por un edificio con iluminación roja, del otro lado del rio, que nos llamó la atención, y descubrimos que era el palacio en el que estaba la estatua de El Principito. Investigamos en internet, resulta que el museo es de un importador y representante suizo de fabricante de maquinarias Hyundai, segunda generación de riqueza de su familia, y que es fanático de El Principito, con unos 5.000 libros que él compró a lo largo de los años, y una colección de 10.000 piezas, armó una fundación que hizo el museo, inaugurado el pasado 8 de noviembre, hace pocas semanas. Puede que mañana lo visitemos.

Llegamos al Flamme.SO, cenamos un muy rico flammenkuchen con jamón, panceta y queso gratinado, y un panqueque de banana y Nutella, los dos muy ricos, fue una buena elección para una cena tranquila.

Y a dormir temprano, mañana es día de ir a Basel.

El domingo nos levantamos 7:30, y salimos a correr con -7°C. Está vez fuimos por el otro lado del rio, An acompañó los primeros 3 k. Al rato de que ella pegó la vuelta, el camino se acaba, hay un puente peatonal, y cruzo del otro lado del rio, para encontrarme con el camino que yo sea seguí los dos días anteriores. 

Vuelta al hotel, cerrar valijas, y desayuno. Después, nos vamos a visitar el museo de El Principito, que sin ser espectacular, está OK. Llamó la atención que entre los muchos libros, tenía versiones en Klingon (Star Trek), Básico Galáctico (Star Wars), Lunfardo, y muchas otras versiones raras. Y una película inmersiva bastante bien hecha. Em conjunto, OK.

Almorzamos en el mismo Palacio Besenval en donde es el museo, comida OK también, lindo lugar. Y vamos al hotel, cerramos el cuarto (nos habían dado late checkout), depositamos las llaves en un buzón (ya no había nadie del personal), y nos fuimos caminando 6 cuadras a la estación. El tren llegó puntual, hacemos cambio de tren en Olten, y llegamos sin novedad a Basel. Está vez nos vamos a hospedar en el Art House Basel, sobre la Steinenvorstadt. En verano debe ser bastante ruidoso por la actividad en la peatonal, imagino que con las máximas negativas de estos días, no debería ser problema.

Mientras hacíamos checkin llega Guillermo, que ya estaba hospedado. El resto del grupo ya llegó, o llegará en las próximas horas. Ordenamos nuestro cuarto, que mientras que es compacto, está bastante bien, tiene frigobar libre, cafetera, en fin, OK para estas 6 noches. Mientras, ya son las 5PM, y está oscuro.

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