Archivo Etiqueta: filosofia barata

Menos deportivos, o menos activos en organizaciones formales?

LEER MÁS

Este gráfico es de la revista española Cambio16, en el eje de las X la edad media en una región, en las Y la cantidad de federados en actividades deportivas, y cada punto es una región de España. Es bien marcado que en las regiones mas jóvenes hay menos federados. La conclusión de la revista es que se hace menos deporte. Por mi parte, me cuestiono si se hace menos deporte, o se hace deporte sin pertencer a una organización. Y la pregunta viene a una tesis mia: hoy todos, pero especialmente los jóvenes, tienen menos sentido de pertenencia a organizaciones: club de barrio, scouts, asociaciones profesionales, ISA, AADECA, etc.

2D356976

¿Ser ecológico o ser políticamente correcto?

LEER MÁS

Desde hace 20 años hay una intensa campaña en favor de la ecología, y declararse ecologista es casi materia obligada. Lógicamente, este proceso está llevando a barbaridades en las que se llega a posiciones extremistas frecuentemente insostenibles, pero que son “políticamente correctas”. Pero la situación llegó al colmo cuando en una cena de ASFM en Alemania (en 2007 ó 2008) Gustavo de Venezuela lanza “las canchas de golf no son ecológicas, por requerir mucha agua para el riego”. Y ahí comienza esta nota.
Claro que las canchas de golf requieren riego, seguramente mucho más que si las reemplazamos con casas o edificios, y probablemente más que si las reemplazamos con parques públicos. Sin olvidar que los dueños de las canchas de golf están privilegiando céspedes que requieran menos riego. ¡Al final, es más barato!
Pero ese no es el punto en discusión. El punto es el continuo terrorismo del mundo que se va acabar. Nuestra sociedad consume recursos, y desde el maltusianismo (y probablemente antes) se nos advierte que el mundo va acabar, pero cada amenaza es dejada atrás con el desarrollo de nuevas tecnologías. Al final, gracias a la agroquímica y la genética hace ya algunos años el mundo produce más alimentos de los que necesita consumir para una dieta saludable, con lo que el problema del hambre no es de producción, es de distribución (chau Thomas Malthus). Y la mayoría se olvidó del agujero de ozono, la amenaza de los `80, resuelta al sustituir el freón con otros gases.
Pero, si vamos a ir a los extremos, aparte de inhibir las canchas de golf por anti ecológicas, aquí van algunas propuestas más para ser “políticamente correcto” y anti-ecológico:

    1.  Use bolsitas de papel, y no de plástico: OK, esta ya es un poco vieja, y la respuesta correcta ya es conocida: use plástico. Pero por varios años usar bolsitas de plástico era mal visto, y en varias ciudades del mundo las bolsas de plástico de los supermercados fueron prohibidas. Un estudio de Franklin Associated demostró que sin reciclaje usar bolsitas de papel causaba 3 veces más emisiones que las de plástico, y que reciclando el 100% seguía siendo casi el doble de emisiones. No va a faltar el conspiracionista que diga que ese estudio fue pago por la American Chemistry. No le den bola, seguro que Botnia de Uruguay lo compró para vender papel para las bolsitas de papel.
    2.  Reutilice las toallas de los hoteles. Este punto es interesante: como en el 2050 tres mil millones de personas no tendrán acceso a agua potable (según consta en los carteles presentes en los baños de muchos hoteles), debemos utilizar más de una vez la toalla en los hoteles. Quizás sea mi escasa inteligencia, pero no me queda claro como el agua que el hotel se ahorra hoy le llegará al africano sin agua en 50 años. ¿El hotel la va a guardar? Y yendo al caso, hoy más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable, asique si se la están guardando para el africano del 2050, mejor sería dársela al que hoy le falta agua. Por mi parte, en los hoteles seguiré usando tantas toallas como tenga ganas, y en casa las seguiré lavando semanalmente, porque es más barato. Y mientras discutimos este punto, las empresas de agua (estatales o privadas) pierden más del 20% del agua que producen sin que a nadie se le mueva una pestaña, con lo que de vuelta el problema no es de producción, es de distribución.
    3.  Hagamos mas conferencias, shows y eventos por el medio ambiente, especialmente con la participación de estrellas de rock. Claro, las estrellas de rock no van a viajar con el pueblo en aviones de línea aérea, usaran sus aviones particulares, generando decenas de veces más emisiones. Y varios de los participantes del evento viajarán en aviones de línea aérea, pero en clase ejecutiva; ¡al final el viaje es tan largo! Y así habrán emitido 4 veces más gases que en turista (y si duda de ese número piense en cuantos pasajeros de turista consiguen enchufar en el espacio de un asiento clase ejecutiva). Hasta Al Gore cae en esa, en su Inconvenient True, en donde aparece preocupado por el calentamiento global, viajando en ejecutiva.
      Tal vez el caso más bizarro que recuerdo fue durante la emisión del Live Earth, show pro ecología realizado en secuencia en varias partes del mundo durante un día, y transmitido en vivo por la televisión. En la televisión argentina lo transmitían también, con la típica presencia en estudios de alguna estrella local. Estaban en los anuncios, incluyendo el anuncio de Philips de sus lámparas de bajo consumo (duran más, consumen menos, son más caras, las tengo en casi toda la casa). Al volver de los anuncios la estrella local de rock no se apioló, y largo un deplorable “¡yo ni en pedo cambio todas las lámparas de casa por esas!»
    4.  ¡Paren el consumo de cerveza! OK, aquí ya entramos en puntos casi factoides. Y digo casi porque los inventé yo y no tienen demostración, pero hacen sentido. El problema con la cerveza son las burbujas: son de dióxido de carbono, uno de los gases del efecto invernadero. Sin duda, millones de toneladas de dióxido de carbono son liberadas al aire por el proceso de fermentación de la cerveza, sea en la producción, en el consumo, o en uno de los subproductos en los que el dióxido de carbono es usado, las gaseosas. Por eso, si el lector es políticamente correcto, pare de beber cualquier bebida con burbujas: cerveza, gaseosas, agua con gas, sidra, champagne.
    5.  ¡No a los porotos! Parte tradicional de la comida brasileña y mexicana (y quien sabe de cuantas más), los porotos tienen un efecto colateral desagradable al final del proceso digestivo: producen metano. Y el metano es 20 veces peor que el dióxido de carbono para el efecto invernadero. ¡Chau feijoada y tacos mejicanos!
    6.  Pague más. Y esta no es una postura políticamente correcta y anti ecológica; es la realidad: ser ecológico cuesta dinero. La mayoría solo abraza la ecología cuando es más barata (apaguemos la luz de la cocina cuando no estamos ahí). ¿Pero cuántos cambiaron la heladera porque las nuevas heladeras consumen menos? ¿Preocupado por las canchas de golf y las papeleras en Uruguay, pero la heladera tiene 20 años? ¿Será que en vez de ser ecológico, en realidad somos económicos, pero es políticamente correcto decir que nuestras acciones son guiadas por la ecología y no por la economía?

Hoy paro por aquí, pero ya se me van a ocurrir otros factoides. Mientras, seguiré en la contradicción de gustar de las bebidas gaseosas, la feijoada, los autos con aceptable potencia, la clase ejecutiva de los aviones (¿llegaré a primera clase?) y el golf, al mismo tiempo que las bombitas de mi casa seguirán siendo de bajo consumo. ¡Pero eso no porque sea ecológico, sino porque es más barato!

Se acaba el petróleo, que hacemos!?!?!?

LEER MÁS

La falta de petróleo acabará con la era del petroleo?

No, en la visión del ex ministro de petroleo saudita, Sheik Ahmed Kaki Llaman. «La edad de piedra no terminó porque nos quedamos sin piedras. La era del petroleo no terminará por la falta de petróleo, sino porque las personas inventarán alternativas».

Esto es cultura!

LEER MÁS

Propaganda de la Cultura Inglesa en São Paulo, con un ejemplo de la vida real!

Como emburrecer americanos (en portugués)

LEER MÁS

A venenosa mistura de antirracionalismo com ignorância sobrepuja as previsões mais apocalípticas sobre o futuro da cultura dos EUA

«A mente deste país, ensinado a almejar objetivos baixos, consome a si mesma». Ralph Waldo Emerson fez esta observação em 1837, mas suas palavras ecoam como um doloroso pressentimento nos Estados Unidos muito diferentes de hoje. Os americanos estão em sérios apuros intelectuais – correndo o perigo de perderem nosso capital cultural, duramente conquistado, para uma mistura virulenta de antiintelectualismo, antirracionalismo e baixas expectativas.

Este é o último tema que qualquer candidato ousaria levantar no longo e sinuoso caminho até a Casa Branca. É quase impossível falar sobre de que forma a ignorância da população contribui para graves problemas nacionais sem ser rotulada de «elitista», um dos mais poderosos pejorativos que podem ser aplicados a alguém que está aspirando a um alto cargo público. Em vez disso, nossos políticos repetidamente garantem aos americanos que eles são apenas «pessoas comuns», um termo condescendente que você procurará em vão nos importantes discursos presidenciais antes de 1980. (Imagine: «Decidimos aqui que os mortos não terão morrido em vão … e que esse governo das pessoas comuns, pelas pessoas comuns e para as pessoas comuns não perecerá da Terra»). Tais exaltações à mediocridade estão entre os traços que distinguem o antiintelectualismo em qualquer época.

A obra clássica sobre este assunto, de autoria do historiador da Columbia University Richard Hofstadter, Anti-Intellectualism in American Life (Antiintelectualismo na Vida Americana), foi publicada em 1963, entre as cruzadas anticomunistas da era McCarthy e as convulsões sociais do final da década de 1960. Hofstadter vê o antiintelectualismo americano como um fenômeno cíclico – que freqüentemente se manifestou como o lado negro dos impulsos democráticos do país em religião e educação. Mas o tipo de antiinlectualismo de hoje é menos um ciclo do que uma avalanche. Se Hofstadter (que morreu de leucemia em 1970 aos 54 anos) tivesse vivido o suficiente para escrever uma seqüência dos tempos modernos, teria concluído que nossa era de programas de TV que misturam notícia com matérias de entretenimento, sete dias por semana e 24 horas por dia, sobrepujaram suas previsões mais apocalípticas sobre o futuro da cultura americana.

A mediocridade, para parafrasear o falecido senador Daniel Patrick Moynihan, tem sido continuamente definida, em várias décadas, por uma combinação de forças até agora irresistíveis. Essas forças incluem o triunfo da cultura do vídeo sobre a cultura impressa (e por vídeo quero dizer qualquer tipo de mídia digital, assim como as mídias eletrônicas antigas); um descompasso entre o nível em elevação da educação formal dos americanos e seu domínio titubeante de geografia, ciências e história básicas; e a fusão do antirracionalismo com o antiintelectualismo.

Primeiro e acima de tudo, entre os vetores do novo antiintelectualismo, está o vídeo. O declínio da leitura de livros, jornais e revistas é agora uma história velha. A falta de leitura é mais acentuada entre os jovens, mas continua a se acelerar e a afligir americanos de todas as idades e níveis de instrução.

Segundo um relatório divulgado no ano passado pela National Endowment for Arts, o hábito da leitura decaiu não apenas entre as pessoas com baixos níveis de instrução. Em 1982, 82% das pessoas com curso superior liam romances e poemas por prazer; duas décadas mais tarde, essa porcentagem era de somente 67%. E mais de 40% dos americanos com menos de 44 anos não leu um único livro – de ficção ou não-ficção – no decorrer de um ano. A proporção de jovens de 17 anos que não lêem nada (a não ser o exigido pela escola) mais do que dobrou entre 1984 e 2004. Este período de tempo, é claro, abarca o surgimento dos computadores pessoais, a navegação na web e os jogos de vídeo.

Será que isso importa? Tecnófilos ridicularizam as lamúrias sobre o fim da cultura escrita como a auto-absorção de (quem mais?) os elitistas. No seu livro Everything Bad is Good For You: How Today’s Popular Culture Is Actually Making Us Smarter (Tudo que é Ruim é Bom para Você: Como a Cultura Popular de Hoje Está, na Verdade, nos Tornando mais Inteligentes), o escritor científico Steven Johnson nos assegura que não temos nada com o que nos preocupar. Certo, os pais podem ver seus «filhos vibrantes e ativos olhando, silenciosamente e boquiabertos, para uma tela». Mas estas características de zumbi «não são sinais de atrofia mental. São sinais de concentração». Tolice. A verdadeira questão é o que crianças pequenas estão deixando de fazer e não no que estão se concentrando, enquanto estão hipnotizados por vídeos que já viram dezenas de vezes.

A despeito de uma agressiva campanha de marketing que visa encorajar os bebês a partir dos seis meses a assistir vídeos, não há indícios de que se concentrar na tela seja ruim para crianças pequenas. Num estudo divulgado em agosto do ano passado, pesquisadores da Universidade de Washington concluíram que bebês com idade entre 8 e 16 meses reconheceram uma média de seis a oito palavras a cada hora gasta assistindo vídeos.

Não posso provar que ler durante horas numa casinha de brinquedo instalada em cima de uma árvore (era o que eu fazia quando tinha 13 anos) cria cidadãos mais informados do que ficar horas e horas jogando o Xbox da Microsoft ou obcecados com os perfis da comunidade virtual Facebook. Mas a incapacidade para se concentrar durante longos períodos de tempo – diferente das breves leituras para obter informações na Web – me parece intimamente relacionada com a incapacidade da população de lembrar-se até de eventos noticiosos recentes. Não é de espantar, por exemplo, que estejamos ouvindo menos da parte dos candidatos à presidência sobre a guerra no Iraque nos estágios mais recentes da campanha das primárias do que nos primeiros momentos – simplesmente porque tem havido menos reportagens em vídeo sobre a violência no Iraque. Os candidatos, como os eleitores, enfatizam as notícias mais recentes e não necessariamente as mais importantes.

Não é de espantar que anúncios políticos negativos funcionem. «Com texto, é até fácil manter um acompanhamento dos diferentes níveis de autoridade por trás das diferentes peças de informação», observou o crítico de cultura Caleb Crain recentemente na revista The New Yorker. «Por outro lado, a comparação entre duas reportagens em vídeo é consternadora. Obrigados a escolherem entre reportagens conflitantes na televisão, os telespectadores recorrem à intuição ou àquilo em que acreditavam antes de começar a assistir».

Na medida que os consumidores de vídeo se tornam progressivamente mais impacientes com o processo de adquirir informações por meio da língua escrita, todos os políticos se vêem fortemente pressionados a transmitir suas mensagens o mais rapidamente possível – e a rapidez hoje é muito mais célere do que costumava ser. Kiku Adatto, da Harvard University, descobriu que, entre 1968 e 1988, a média de trechos editados de notícias sobre um candidato à presidência – apresentando a voz do próprio candidato – caiu de 42,3 segundos para 9,8 segundos. De acordo com um outro estudo de Harvard, em 2000, essa fala diária por candidato foi de apenas 7,8 segundos.

A diminuição do espaço da atenção pública fomentada pelo vídeo está intimamente ligada à segunda força antiintelectual mais importante na cultura americana – a erosão do conhecimento geral.

As pessoas acostumadas a ouvirem seu presidente explicar escolhas políticas complicadas dizendo abruptamente «Sou eu quem decide» talvez não consigam imaginar o esforço de Franklin D. Roosevelt, nos sombrios meses após Pearl Harbor, para explicar porque as Forças Armadas dos Estados Unidos estavam sofrendo uma derrota após a outra no Pacífico. Em fevereiro de 1942, Roosevelt pediu aos americanos que abrissem um mapa durante seu programa de rádio para que pudessem entender melhor a geografia das batalhas. Os mapas se esgotaram nas lojas de todo o país, e cerca de 80% dos americanos ligavam o rádio para ouvir o presidente. FDR disse a seus redatores de discurso que estava certo que, se os americanos tinham entendido as imensas distâncias que os suprimentos tinham que percorrer para chegarem às Forças Armadas, «eles podem receber qualquer tipo de má notícia com bravura».

Este é um retrato não apenas de uma presidência e um presidente diferentes como também de um país e de cidadãos diferentes – um país que não tinha acesso aos mapas do Google mas era muito mais receptivo ao conhecimento e à complexidade que a população de hoje.

Segundo um levantamento de 2006 da National Geographic-Roper, quase metade dos americanos com idade entre 18 e 24 anos não acha necessário saber a localização de outros países nos quais importantes acontecimentos estão sendo objeto de notícia. Mais de um terço da população acha que «não tem nenhuma importância» saber uma língua estrangeira, e somente 14% consideram importante o conhecimento de línguas estrangeiras.

Isso nos conduz ao terceiro e último fator que está por trás do emburrecimento americano: o problema não é a falta de conhecimento em si, mas a arrogância em relação a essa falta de conhecimento. A questão não é apenas as coisas que não sabemos (considere o fato de que um em cada cinco americanos adultos pensa que o Sol gira em torno da Terra, segundo a National Science Foundation) – mas o alarmante número de americanos que, presunçosamente, concluem que não precisam saber tais coisas em primeiro lugar. Chame isso de antirracionalismo, uma síndrome particularmente perigosa para nossas instituições e intercâmbio de idéias. Não saber uma língua estrangeira nem a localização de um país importante é uma manifestação de ignorância; negar que tal conhecimento importa é puro antirracionalismo. A venenosa mistura de antirracionalismo com ignorância prejudica as discussões da política pública nos Estados Unidos sobre tópicos que vão desde assistência médica à tributação.

Não existe uma cura rápida para esta epidemia de antirracionalismo e antiintelectualismo arrogantes. Esforços repetidos para elevar as notas dos testes padronizados abarrotando os alunos com respostas específicas para perguntas específicas em testes específicos não adiantarão. Além disso, as pessoas que são exemplos do problema geralmente não o percebem. («Pouquíssima gente acredita ser contra o pensamento e a cultura», observou Hofstadter.) Já está mais do que na hora de uma discussão nacional séria sobre se nós, como uma nação, valorizamos verdadeiramente o intelecto e a racionalidade. Se esta de fato se tornar uma «eleição de mudança», o baixo nível do discurso num país com uma mente ensinada a almejar objetivos baixos precisa ser o primeiro item da agenda de mudança.

A premiada escritora americana Susan Jacoby é autora, entre outros, de The Age of American Unreason. É colaboradora dos principais jornais americanos e ingleses

Domingo, 2 março de 2008   O Estado de São Paulo

El hombre en la luna y el Proyecto Filadelfia

LEER MÁS

Vamos a considerar dos teorías conspiracionistas separadas:

1) El hombre no llegó a la luna: muchos sostienen que el viaje a la luna es falso, que todo fue filmado en estudios de cine en la Tierra, en fin, que todo el proyecto Apolo es una gran conspiración. Quienes nunca escucharon esta teoría pueden visitar The faked Apollo Landing, entre muchos otros sitios dedicados al asunto.

2) El proyecto Filadelfia: que consistió en tele transportar un buque utilizando campos magnéticos, supuestamente en 1943. Muchos sitios tienen información sobre el proyecto Filadelfia, por ejemplo Crystallinks. Hay descripciones muy realistas de cómo el barco fue tele transportado, y que cuando se materializo los cuerpos de los marineros quedaron fundidos dentro del acero del barco!

Tanto la teoría de que el hombre no llegó a la luna como la supuesta existencia del proyecto Filadelfia tienen muchos adeptos. Un punto para pensar…

Pero lo más notable no es la existencia de estos dos grupos, sino la existencia de personas que pertenecen a los dos grupos al mismo tiempo:

  • desconfían de que el hombre, utilizando tecnologías probadas, reproducibles y un soporte teórico conocido, haya llegado a la luna
  • y al mismo tiempo creen que, usando tecnologías desconocidas con fundamentos teóricos no comprobados, un buque entero fue tele transportado hace ya 60 años, 26 años antes de llegar a la luna

No es notable?!?!

Completando el absurdo, es frecuente que quienes tienen la habilidad de pertenecer a los dos grupos simultáneamente también sean fuertes anti-norteamericanos (anti yanquis). Claro, el exitoso proyecto Filadelfia, oculto del mundo, es una muestra del conspiracionismo americano para ocultar su tecnología, pero al mismo tiempo la falsificación del viaje a la luna es una muestra de cómo los yanquis nos engañan para vendernos su superioridad. Curioso pensamiento…

Porque se inunda la ciudad de São Paulo

LEER MÁS

Cada vez que llueve mucho en São Paulo, varias partes de la ciudad se inundan, con los típicos problemas de salud, tráfico, etc., que afectan a la población. En esas oportunidades siempre aparecen quienes asocian las inundaciones al crecimiento de la ciudad. Será así?
Comencemos en el siglo XVI. El padre José de Anchieta fundó la villa de São Paulo en 1554, y escribió, en su Carta de São Vicente de 1560, lo siguiente: «Não ha muitos dias, estando nós em Piratininga, começou, depois do pôr do sol, o ar a turvar-se de repente, a enublar-se o céu, a amiudarem-se os relampagos e trovões, levantando-se então o vento sul a envolver pouco a pouco a terra, até que, chegando ao Nordeste, de onde quasi sempre costuma vir a tempestade, caiu com tanta violencia que parecia ameaçar-nos o Senhor com destruição: abalou as casas, arrebatou os telhados e derribou as matas; a árvores de colossal altura arrancou pelas raizes, partiu pelo meio outras menores, despedaçou outras, de tal maneira que ficaram obstruidas as estradas, e nenhuma passagem havia pelos bosques; era para admirar quantos estragos de árvores e casas produziu no espaço de meia hora (pois não durou mais do que isso),e, na verdade, se o Senhor não tivesse abreviado aquele tempo, nada poderia resistir a tamanha violência e tudo caíria por terra». Parece que ya por entonces llovía mucho!
Pero seguramente el tema de las inundaciones es mas reciente, al final es causado por la urbanización, que sustituye verde por cemento. O no?
Parece que no. Por lo menos eso sugiere el nombre de Piratininga, una ciudad del estado de São Paulo, que gana su nombre del la lengua indígena. «Piratininga – peixe seco era o nome da região, chamada assim pelos índios tupiniquins, que, na época, povoavam a área da atual cidade de São Paulo, em referência ais cardumes que ficavam à lama a secar depois das águas baixarem.» Parece que el cemento puede no ayudar, pero tampoco sería el culpado…

La lengua alemana es fácil!

LEER MÁS

La lengua alemana es relativamente fácil. Todos aquellos que conocen las lenguas derivadas del latín y que están habituados a conjugar ciertos verbos ya pueden aprender este idioma rápidamente. Eso dicen los profesores de alemán en su primera lección.
Para ilustrar esta simpleza, estudiemos un ejemplo en alemán.
Primero, tomamos un libro en alemán, en este caso un magnífico libro con tapa dura, publicado en Dortmund, que trata de los usos y costumbres de los indios australianos Hotentotes (en alemán, «Hottentotten«)

Cuenta el libro que los canguros (Beutelratten) son capturados y colocados en jaulas (Kotter), cubierta con una tela (Lattengitter) para protegerlos de la intemperie. Estas jaulas, en alemán se llaman cubiertas con tela (Lattengitterkotter) y cuando en su interior se encuentra un canguro, llamamos al conjunto «jaula cubierta con tela con canguro» (Lattengitterkotterbeutelratten).
Un día, los Hotentotes agarraron a un asesino (Attentater), acusado de haber matado a una madre (Mutter) hotentote (Hottentottenmutter), cuyo hijo era un niño sordo y mudo (Stottertrottel). Esta mujer, en alemán se llama Hottentottenstottertrottelmutter y a su asesino se le llama, obviamente,  Hottentottenstottertrottelmutterattentater.
En el libro, los indios lo capturaron y, sin tener dónde encerrarlo, lo pusieron en una jaula para canguro (Beutelrattenlattengitterkotter). Pero, lamentablemente, el preso escapó. Así que iniciaron una búsqueda del asesino. En eso, un guerrero Hotentote gritó:

– Capturamos al asesino (Attentater)!
– Cuál? Pregunta el jefe indígena.
– Al Lattengitterkotterbeutelrattenattentater, contesta el guerrero.
– Como? El asesino que estaba en la jaula de canguros cubierta de tela? Inquiere el jefe de los Hotentotes.
– Si, responde el indígena a duras penas, el  Hottentottenstottertrottelmutteratentater (asesino de madre del niño sordo mudo)
– Ah! Bueno, dice el jefe, debiste haber dicho desde el principio que agarraste al Hottentotterstottertrottelmutterlattengitterkotterbeutelrattenattentater.

Así, a través de este ejemplo, podemos ver que el alemán es facilísimo y simplifica mucho las cosas. Sólo hace falta un poco de interés!

Globo terraqueo chileno

LEER MÁS

Este es el globo terráqueo de mis hijos comprado en Chile. La primera foto muestra como fue impreso en USA. La segunda permite ver claramente como la Antártica no tiene en este globo división política de ningún país, salvo… espera ahí!!!! Parece que hay unos adhesivos pegados que dicen «Territorio Antártico Chileno», 90º y 53 º, y dos lineas que parecen hechas a mano. No lo habrán hecho uno a uno… o si?