Visitas con Laurent a Cali y Santiago

Laurent visita la región, asique lo acompaño. Pero antes, día se sol en Sampa, nos escapamos a Juquehy. 

Salimos el viernes al final del día, como va a ser una estadía corta, probamos una posada simple pero bien ubicada, Tó na Praia, razonable para el precio. Cenamos en el nuevo Boteco Badauê, ¡los dueños de Badauê no hacen más que poner nuevos restaurantes! El sábado paramos en los tolditos de Badauê original, que ya no son tan lindos, porque los apretaron bastante, antes había un toldito, un espacio, un toldito, un espacio, un toldito, un espacio, un toldito, un espacio, un toldito. Ahora es toldito, toldito, toldito, toldito, toldito, toldito, toldito, toldito… Y cenamos pizza en el mismo Chapeu de Sol. El día acompañó muy bien, incluso la breve lluvia de la tardecita no ocurrió. 

Domingo en casa, entre otras cosas, hacer la valija. Y el lunes 4:30am me pasa a buscar Wilson, rumbo a GRU. A esa hora, ¡llegamos en 45 min! Y a esa hora el aeropuerto está bastante tranquilo. Leo bastante y trabajo un rato en el VIP, después embarque, que es medio caótico por ser de ómnibus, pero va bien. El vuelo de casi 6 horas pasa entre responder e-mails (wifi cortesía de Latam), dormitar y ver Netflix y Amazon Prime. Llegada normal a Bogotá, como siempre, migraciones lenta, me tomo 40 min, y voy al gate de mi conexión a Cali. Intento ver si había un vuelo antes, y cerca del gate me encuentro a Greis Maca, una colega de Colombia, que justo iba en el vuelo al que yo intentaba adelantar. No funcionó, me queda esperar un par de horas a mi conexión. Y eso hasta no es tan grave, si hubiera enchufes. No digo un VIP, que no hay, pero al menos enchufes, que tampoco hay. Encontré un solo enchufe en todo el Terminal C, y estaba desconectado… En fin, voy avanzando en lo que puedo con la batería que tengo. Ya cerca de embarcar, encuentro un área en donde hay una mesa con enchufes, bastante al final del terminal.

Vuelo normal, me llevan al Intercontinental, y ceno una sopita de tomates en el cuarto, y a dormir.

El martes me despierto temprano, aprovecho a ir al gym, corro 1 hora, que es lo máximo que la máquina permite configurar. Desayuno con Laurent, día de reuniones, almuerzo con clientes en la Hacienda del Bosque, lindo restaurante medio de campo, pero en la ciudad, con mucho verde, casona colonial, y comida OK.  Cena con el equipo en Domingo, no muy lejos del hotel, interpretación moderna de clásicos locales, bastante bueno en promedio, aunque con algunos platos excelentes, y otros olvidables. Por ejemplo, excelente turrón de chocolate de postre, flojita encocada. Toda la vuelta fue caminando, pasando a la ida por una iglesia en una colina, bastante famosa.

El miércoles es día de traslado, cierro todo, desayuno con Laurent, y salimos con Carlos a visitar la obra del nuevo edificio, todo OK, incluyendo no solo la visita, pero una presentación del estado del proyecto. Seguimos al aeropuerto, hacer migraciones fue muy fácil, todo muy vacío. Gran ventaja de salir directo desde aquí a Santiago, aun cuando el único vuelo disponible es el de JetSmart, low cost con asientos que no reclinan, sin mucho servicio, ni mucho espacio. Primera fila, al menos hay espacio para las piernas, y el asiento del medio de mi fila queda vacío. Laurent no tiene tanta suerte.

Vuelo normal, en Santiago nos busca David, vamos al NH. Al llegar al hotel, deshago las valijas y, mientras preparo la mesita para cenar la sopa que pedí, me doy cuenta de que me olvidé el iPad en el avión. Empiezo a llamar al aeropuerto y a la aerolínea, pero nadie atiende. Por suerte, el Find My Device de Apple me confirma que el iPad sigue en el aeropuerto.

Me decido tomar un Uber de vuelta al aeropuerto. En informaciones me dicen que no hay un sector de objetos perdidos, pero que puedo intentar en una oficina de JetSMART (que tiene otro nombre que no me acuerdo). Me indican cómo llegar, el Find my Device me dice que sigo acercándome, veo que la oficina todavía está abierta, y al asomarme veo mi iPad ahí, sobre un escritorio.

Me atienden, me piden que haga un pequeño trámite para comprobar que el iPad es mío y, después de un rato, finalmente me lo devuelven. Luego me toma un tiempo conseguir otro Uber para volver al hotel, porque en Chile todavía es un servicio prohibido.

Después de casi dos horas de ida y vuelta, todo se resolvió. Me fui a dormir con mi iPad de nuevo en mis manos, ya a medianoche.

El jueves es día de reuniones varias, almuerzo cerca de la oficina, e inicio de las celebraciones de los 25 años de Endress en Chile, cuando yo la fundé. La celebración fue en el rooftop de la oficina, con apetizers, cueca, canto y mucha charla. Hubo un medallón de regalo para Laurent, para mí y para David, y se portaron con un vestidito de chilena para Sophie. 

Terminamos el día tomando algo en un resto bien simple.

Viernes día de mas reuniones, almuerzo cerca de la oficina. Dia de los enamorados, difícil conseguir cena, terminamos el día cenando con Laurent en Don Carlos. Se frustró mi intención de cenar en Karai, que ofrecía un menú único a unos USD 170 por persona… Pero Don Carlos, parrilla argentina, estuvo muy bien igual.

El sábado empieza a las 8:30, considerando que amanece a las 7, no daba para correr de mañana en la costanera, por lo que me quedé haciendo fiaca. Nos vamos con el management team de Chile a la viña Veramonte en Casablanca, mientras en Santiago el día amaneció con sol y unos 18C, en Casablanca había 12C y bien nublado, ¡menos mal que llevé un abriguito! Clásico paseo por una viña, acá entraron en la onda bio-orgánica, como siempre, mezclando datos con creencias, por ejemplo, que el efecto de la luna afecta la distribución de agua dentro de la planta. En fin… Hacemos la degustación, y llegan varios chinos, que por algún motivo sentían la necesidad de sacarse fotos con nosotros, en una situación bastante risible. La degustación estuvo bastante bien, de 4 vinos. 

Seguimos a Valparaíso, recorriendo la avenida Alemania con la van, y después caminando por algunas callecitas en el paseo yugoslavo, hasta que llegamos al Turri, en donde almorzamos, con una muy linda vista a la bahía, razonable comida, y amena conversación.

Vuelta a Santiago, llegamos a las 17:20 al hotel. Me dediqué a cerrar la valija y descansé un rato; a las 6 salí a correr por la costanera, la temperatura ya estaba bastante agradable. Corrí para el lado de la montaña, llegué a Santa María de Manquehue, y volví, fueron 15 k. Descansé un rato más, a las 9 fuimos a cenar con Laurent al Due Torri, muy ricos ravioles a la boloñesa, y el pescado de Laurent lucia bien también.  

A dormir a las 11, arriba a las 5am, salimos al aeropuerto, todo tranquilo a este horario. Laurent va al VIP más VIP, al que yo no tengo acceso esta vez, nos separamos, lo que me permite ponerme al día con varias cosas. Todo el viaje salió muy bien, él se va contento. Llegando a  GRU, An me pasa a buscar, vamos a almorzar a Café Artigas, bastante rico, y a ordenar y descansar en casa.

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