Nos vamos de Glamping a Calafate (2024)

Hace ya un tiempo estábamos con que había que ir al glaciar Perito Moreno, y para el cumple de 60 de An el regalo fue ir al glaciar, con estadía en un glamping, en Pristine.

Y después de dormir un rato, nos levantamos a la 1am, y 1:30am Marcelo nos pasa a buscar rumbo a EZE.

Al comienzo habíamos comprado Aerolineas desde AEP. Preocupados por los conflictos de Aerolineas, y después de muchas recomendaciones de que teníamos que ir a El Chaltén, decidimos hace unos meses revisar el viaje: no ir por Aerolineas, si no por JetSmart, y volver unos días mas tarde, agregando a los 5 días en Pristine, un par de días mas en Chalten. Mientras, nuestros pasajes de Aerolineas que originalmente salían de AEP, también fueron cambiados a EZE. Con lo que, por un camino u otro, terminábamos saliendo de EZE.

Llegamos a EZE pasadas las 2am. Mientras, Diego, Marisa y Nicki ya estaban rumbo a US, con escala en Panamá.

En EZE el checkin de la valija fue fácil. Aunque es verano, hay algunos días de frío, por lo que llevábamos bastante abrigo.

Salimos del terminal A, en unos gates que son por omnibus. Nos dimos bien en los omnibus, subimos rápido, teníamos pasillo de emergencia. Eso si, low cost, ningún asiento del avión reclina. Positivo, nadie ocupa el tercer asiento, con lo que los 3 asientos son para nosotros.

Vuelo tranquilo, en poco menos de 3 horas llegamos a FTE. Aeropuerto chico pero bastante bien equipado, se ve que los intereses de CFK en la región ayudan. Igualmente, una docena de vuelos por día, incluyendo uno a SCL, not bad.

Esperamos una hora, y llega la camioneta de Pristine, el glamping en el que vamos a alojarnos. Salimos rumbo al glamping con parada para cargar nafta. Saliendo de Calafate, la mayoría del camino es ripio, y cortamos el neumático con una piedra en el camino. EL chofer Anibal cambia el neumático rápidamente, lo que es muy bueno, porque acá no hay señal.

El camino ya es muy lindo, con vista a ceros y al desierto patagónico. Ya casi llegando, se ve el glaciar, y al rato, ya vemos el domo principal. Como esperado, el lugar es aislado, de civilización solo se ve el domo principal y los 6 domos un poco mas chicos, que son los cuartos.  Nos reciben con un moktel y un tentempié, y una fantástica vista sobre el lago, y al fondo, el glaciar Perito Moreno. Nos explican todos los detalles de la estadía, desde historia del hotel (inaugurado hace un año), sustentabilidad, y excursiones que contratamos y las que podemos hacer en el local. El glamping queda en la Estancia “Dos lago”, propiedad de la familia Schroeder.

Y llegamos a nuestro domo, el Cóndor. Muy lindo, con una ámplia terracita, excelente vista al lago con el glaciar al fondo, una bañadera al aire libre calefaccionada con leña (hay que pedir que la prendan con 4 horas de anticipación. Distinto del glamping de Filandia, esta estructura es mas sólida, con ventanas de vidrio y no policarbonato, y el resto de la estructura de material y no de lona. Y el baño es interno, no como el externo de Filandia. Organizamos las cosas, un poco difícil porque el lugar de valijas y el closet son medio apretados.

Y nos vamos al domo principal, a unos 100 m, a almorzar. Menú muy rico, Andrea comenzó con espárragos, y con carpaccio de guanaco, los dos muy ricos. De principal, An pidió un plato con un corte de guanaco, yo fui por pastas. De postre, una pera al azafrán con crema de chocolate. Las entradas y el postre, espectaculares, el plato principal estuvo bien.

Después nos fuimos a dormir una siesta. Los domos están más diseãdos para frío, como esperable, no tienen aire acondicionado, y hoy tenemos 25C, por lo que está bastante caluroso adentro del domo. Igual, dormimos algo.

A las 4pm salimos a hacer un trekking por el vecino lago Roca. Nos llevan al lago en auto, son unos 15 min, y caminamos, guiados por Luciano. Nos acompañan una pareja de Toronto, y una pareja formada por un belga y una brasileña de Goias, que viven en Islandia.

La caminata es en total un par de km por la cota rocosa el lago, con un paisaje muy lindo. Volviendo, nos esperan párala merienda con una mesa montada debajo de unos árboles cerca de lo que llaman Puesto Amarillo, una vieja casa abandonada. En la mesa, alfajores, sandwiches, y muchas otras cosas ricas, todas hechas por la pastelera del glamping, que nos acomapaña a la merienda. Conversaciones varias sobre la comida con el guía y la pastelera, y de viajes con los huéspedes, aunque con ellos terminamos hablando menos.

A la hora de volver, decidimos volver caminando. Luciano nos da instrucciones para volver por el lago, es una caminata de unos 3 km, sobre la costa rocosa. Nos encontraríamos con él al final del lago, erramos la referencia a una playa en medio de tanta roca, y lo esperamos unos 20 min en la playa equivocada. Seguimos unos 300 m hasta el final bien final del lago, y ahí nos encontramos. Volvemos caminando hasta el hotel, todo el paseo habrá dado un poco menos de 10 km.

Vamos al domo, hablamos con Pá y Má, Pá sigue flojo con descompostura, nueva consulta a OSDE. Mientras nos habían prendido el agua caliente de la banñadera, pero estaba demasiado caliente, nos vamos a cenar. Comimos livianito, An, una entrada de zanahorias, yo medio bife con papines, todo muy bien presentado y lejos de lo convencional. Por ejemplo, el bife en fetas, los papines cilindros de mas o menos 1 cm x 1 cm, con gotas de puré de calabaza. De postre, un semifreddo.

Volvemos para bañarnos, sin éxito, sigue muy caliente… a dormir. Mal que mal, son casi las 11, oscureció hace un ratito.

Dormimos re bien, el martes nos levantamos 6:30, amanece con la magnífica vista al lago, las montañas y el glaciar, y con 7C. Desayunamos en el domo, y a las 8 nos pasan a buscar para el kayak. El paseo será por el lado norte del glaciar, nos reciben en la agencia, en donde somos en total 5 parejas. Nos probamos los trajes, que son especiales para evitar entrada de agua, después de cerrarlos solo quedan 3 salidas, las dos manos y el cuello, protegidos con latex. Las botas están integradas, por ahí no va a entrar agua.

Caminamos a la costa, y salimos en los kayak, 5 parejas en kayaks dobles, 2 guías en sus kayaks, y una lancha motorizada de apoyo. Al comienzo un poco de viento, después ya es mas calmo, primero nos alejamos de la costa, y después apuntamos hacia el glaciar. El paisaje es fantástico, se ven todos los tonos de azul, pasamos cerca de varios témpanos, y vimos algunos desprendimientos. En total habremos remado unos 6 km, y según el guía nos acercamos a unos 300 m del glaciar, aunque parecía mas cerca, con sus 50 m de altura. El paseo dura una hora y media, el guía nos comenta que depende del viento, en nuestro caso ayudó a ser bastante tranquilo. Incluso, en un momento nos quedamos charlando en los kayaks entre todos, con vista al glaciar que estaba ahí nomas.

Volviendo a la base, guardamos los kayaks y ordenamos los trajes. Mientras, nos pasa a buscar la guía, y nos dan la cajita de almuerzo que nos mandaron del glamping, con una rica ensalada, y un sanguiche. Mientras comemos nuestro almuerzo, vamos a recorrer las pasarelas del glaciar. Son várias opciones, recorremos la pasarela amarilla, que es la central.

Y nos volvemos al glamping, es como una hora y media, duermo la mayor parte del tiempo. Llegamos a eso de las 4, descansamos hasta las 5, hora de merendar.

Hay un montón de opciones, parecidas a las de la merienda ayer abajo del árbol. Aprovechamos a actualizar fotos, biolog, hablar con Pá que sigue mejorando.

Después de la merienda nos vamos a caminar al lago Rico, buscando una cueva que nos habían indicado. La encontramos, y seguimos por la costa, subimos mas o menos por el mismo lugar por el que subimos ayer. En total, unos 4km, con unos 150 m de subida.

Llegamos al domo pasadas las 7:30pm, con sol a full, el domo sigue caluroso. Descansamos un poco, y ya es hora de cenar. Hoy lamentablemente no podemos tener bañadera, hay mucho viento para prender el fueguito que calienta el agua.

De la cena, se destacaron nuevamente las entradas. Una excelente sopa de papas, y un espectacular tartar de carne con caracú presentado sobre un hueso cortado transversalmente. Sabor y apariencia memorables!

A dormir cerca de las 10, mañana arrancamos a las 6.

El miércoles es el día de caminar en el glaciar! Desayunamos 6:40, a las 7:00 ya salimos con el auto que nos llevará hasta el Puerto Bajo las Sombras, de Hielo y Aventura, la compañía responsable del trekking. Igual que ayer, viene un auto con un chofer y una guía, diferente de ayer, estos eran mas de mi estilo, mas tranquilos y menos dicharacheros.

Llegamos a la entrada del parque poco antes de las 8, horario de abertura, tenemos que esperar un poco. Mientras, en la conversación nos enteramos que la población de Calafate se divide entre los NYC (nacidos y criados) y los VYQ (venidos y quedados). En fin, llegamos al puerto, y al rato salimos en barco al otro lado del lago. Ahí tienen unas cabañas en donde dejamos lo que no necesitamos, como el almuerzo (que nuevamente nos dieron del glamping), y caminamos alrededor de 1 km hasta los domos cerca del hielo, en donde te ponen la base de los clavos en los zapatos. Curioso, esos clavos son made in Argentina, diseño local, están OK. En el barco había unas 50 personas, nos dividen en 3 grupos de unas 16 personas, cada grupo con dos guías. Y de ahí caminamos unos 50 m en la tierra, hasta el inicio en el glaciar. La caminata durará alrededor de una hora y media, según el reloj, unos 2 km, aunque parece que fue menos. Se ven muchos colores azules, grietas, sumideros que el agua derretida empieza a hacer al circular, todo muy lindo. Por ser cerca de tierra, aun hay bastante tierra en el hielo, por lo que no es un hielo blanco como uno esperaría. El camino se hace siguiendo una senda ya marcada por un grupo de apoyo, con escalones cortados con motosierra, y algunas partes con pasamanos clavados en el hielo.

Al final del camino nos esperan con unas mesitas para el clásico ritual del whisky con hielo del glaciar, precavidos, habíamos llevado almíbar y un limón del hotel para el whisky sour. Y menos mal que llevamos almíbar del hotel, el que yo había preparado en Buenos Aires y llevado en la valija quedó en el domo! Había también bon-o-bons.

Y ya nos quedan unos 100 m hasta el borde del hielo, hora de volver, nos sacan los clavos de los zapatos, y es un kilómetro de vuelta. Queda gusto a poco, lamentablemente para el big ice (que es mas del doble del tiempo en el hielo) hay que tener hasta 50 años, no fuimos aprobados. Otra ventaja del big ice es que son grupos un poco más chicos, de 10 personas, contra estos grupos de 16 personas, y un recorrido un poco mas lejano. El recorrido que hicimos recuerda un poco las fotos que se ven del Everest: lugar supuestamente aislado, hielo, pero al final, filas y filas de gente.

Tenemos la opción de repetir el camino de pasarelas de ayer, optamos por pasar y volver al hotel. Descansamos un rato en el cuarto, me siento con un poco de dolor de cabeza. Lamentablemente, otra vez no va a dar usar la bañadera, hay mucho viento.

Pasadas las 5 vamos al domo principal a merendar y leer, nos quedamos directo hasta la cena. Hoy cenamos una sopa de arvejas muy buena, un rico pescado con vegetales. De postre un creme brule y un postre del chef llamado Soplos del Viento, con una galleta de chocolate, crema de laaranja y gel de lavanda, que estaban OK.

A la noche refresca bien, el jueves amanece con nieve en las montañas, hasta unos 1000 m de altura. Abajo tenemos unos 5C. Desayunamos opíparamente, después es momento de pagar un poco todo eso, An se va a caminar y yo a correr, gago un poço mas de 15 km, tendo hasta el cartel de entrada del Parque Nacional, y un poco mas allá, hasta el cartel que marca los 8 km al camping, y vuelta. Después me doy una ducha, hora de almorzar, a pedido me hicieron el tartar de carne y tuétano. Y después salimos a la excursión que está incluida en la estadia, son el chofer y dos guías para nosotros 2. En uno de los guías, es mas bien entrenamiento, pronto rebndirá el examen de Parque Nacional. Nos llevan a las pasarelas, que da casi 2 horas desde el glamping. Ya en la pasarela, nos acompañan un rato, pero como ya habíamos hecho pasarelas el martes, descuidamos liberarnos e ir por nuestra cuenta. Después de casi dos horas de recorrido de pasarelas, nos encontramos con los guías, y nos llevan al puerto Bajo las Sombras, nos pasa a buscar una lanchita. Ahí eramos los dos guías, un marinero y el capitán, para nosotros dos. Recorremos la cara sur del glaciar, inclusive un buen rato con motor apagado, mirando el glaciar. Y después salimos rumbo al muelle de Nibepo Aique, una estancia cercana. En Nibepo organizan eventos de un día para turistas, que terminan con salida a Bajo las Sombras, ese es el barco que nos lleva de vuelta.

En Nibepo nos espera la camioneta, que nos lleva a Pristine, en donde nos esperan haciendo el asado, un rico corderito, entraña y mollejas de cordero. El chef/asador nos explica de los corderitos patagonicos, mientras llega una familia mexicana, que también es huésped. Por momentos gotea un poco, pero nada grave. Probamos un poco del corderito al pie del asador, y después nos vamos a la mesa, cenamos opiparamente, una vez mas. Y Jimena, la pastelera, nos ofrece de probar el mantecoso que está preparando para la cena de navidad, muy rico. Y nos vamos a nuestra última noche en el domo.

El viernes amanece ventoso, con 7C, y una esplendorosa vista al glaciar, de despedida. Desayunamos, y nos vamos de cabalgata, con Erik, el dueño de la estancia en la que está montado Pristine, y su novia.

Erik es el estereotipo de hombre de campo. La novia cuenta que es difícil llevarlo a la ciudad. Si fuera australiano, seria Cocodrilo Dundee en New York. La visita está llena de paisajes patagónicos, se me hace un poco sufrida por el viento frío. Mi caballo, Zanahoria, se porta rebién, es muy fácil conducirlo.

Terminamos el paseo, y es el triste momento de cerrar las valijas, despidiéndonos de la vista del glaciar desde nuestro domo “Cóndor”. Rico almuerzo, repito el carpaccio de guanaco, como unas pastas, cerramos con el semifredo de frutos rojos. Un ratito de tiempo, y Anibal nos lleva de vuelta al aeropuerto de Calafate, esta vez no pinchamos, pero la rueda ya tiene un huevo.

En Calafate retiramos el auto en Hertz, fue un poco largo, porque An se equivocó e hizo la reserva solo hasta el domingo, y no hasta el lunes. Al final, se arregló, aunque seguramente tendrán que darle una camioneta a quien venga se lleve después nuestro auto, ya que los autos están todos reservados por los próximos días.

El Pristine merecía una reseña en las redes sociales, y fue esta:

We spent 5 days and 4 nights at Pristine Calafate, and it was an experience to remember. Pristine combines three elements that make it truly special. For starters, the perfect balance between comfort and immersion in nature that only glamping can offer—waking up surrounded by nothing but wonderful landscapes. Then, the unparalleled view of the Perito Moreno glacier. It’s the only accommodation in the region where you can open your dome’s curtains and see the glacier right from your bed. Finally, the warm and attentive staff, who take care of every detail, including my essential daily dose of chocolate Aguila. These three elements—nature, glacier views, and exceptional hospitality—made for an unforgettable stay. Thank you for everything!

Dejar un comentario