Carnaval en la Serra da Mantiqueira (2025)

Buscando un final de semana fuera de casa pero tranquilo, hace un tiempo planeamos irnos en carnaval a una posada linda y tranquila, no en la playa, ni que haga falta tomar un avión. Y así terminamos en las cercanías de Campos de Jordão, en la Serra da Mantiqueira, del tupí guaraní, sierra que llora. Elegimos ir a la Quinta dos Pinhais, cerca de Santo Antonio do Pinhal. 

Arrancamos ya el jueves a la tarde, me tomo un día y medio off, de los 3 días que vienen como reconocimiento de los 25 años de Endress (por los 20 tocaba un sueldo, por los 30 un sueldo y medio, esos dos me los pierdo… por los 25 y los aniversarios terminados en 5, son días off).

Después de un opíparo almuerzo de trabajo en el Sapporo, salgo a buscar a An en su trabajo en el HCor, y a las 3 estamos rumbo a Campos de Jordão. Trayecto sin novedades, llegamos a la posada a eso de las 5. Nos reciben muy bien, justo habían puesto unos sanguichitos y torta formiguero para el 5 o’clock tea. 

Llegamos a nuestro cuarto, la cabaña 12, con una muy linda vista sobre el valle. El cuarto en sí está lindo, unos 50 m2 para el dormitorio/living, con un muy lindo balcón al valle. Al costado del balcón, nuestra pileta con agua caliente y dos reposeras. Y un baño enorme, de otros 50m2 o más, con 2 cuartos de baño, dos duchas (más una tercera ducha de agua fría al aire libre), dos piletas, una bañadera stand free, un sauna húmedo, y un mini gimnasio con cinta para trotar, remo y bicicleta fija. Bastante bien para 5 noches!

Deshacemos el bolsito y salimos a caminar, después nos vamos un rato al salón de té, toco un rato en el piano, no había otros huéspedes. Y cenamos temprano, estábamos cansados. 

El viernes arrancamos temprano, y aprovechamos a usar nuestro gimnasio, hago mis 10 k, con los que completo 150 k en el mes. Mientras, An hace su serie de ejercicios. Ducha fría, un rato de descanso en nuestra piletita, ducha caliente, y vamos a desayunar, ya son pasadas las 9. 

El desayuno tiene muchas opciones y es bien atendido, aunque no llega a ser sorprendente. Encuentro los elementos para hacerme una buena jarra de chocolatada, y el chef le hace a An una tapioca, y a mi uno huevo frito.

Pasamos la mañana leyendo y haciendo fiaca en pileta social, que tiene un borde infinito con muy linda vista al valle, lástima dos arbolitos que tapan parte de la vista. Pasó la mañana, nos bañamos y vamos a almorzar, muy medido, hoy vamos por dos variantes vegetarianas, en el caso de An, ñoquis de banana da terra, y en mi caso una feijoada vegetariana, los dos bastante bien. Mientras almorzamos, pasean las seriemas (pájaro alto de patas largas) y las gallinas de Angola (una pelota con patas y cuello). Mientras, el día de sol fuerte fue nublándose, y en el almuerzo se escuchan algunos truenos.

Nos vamos al cuarto a descansar un poco, y a las 3 salimos con el biólogo Fernando, que trabaja para la posada, a recorrer los senderos que hay en la posada. Los dueños de la posada tienen en total unas 26 hectareas, y una parte está en áreas de preservación voluntaria, en los que ellos no van a construir. Los senderos pasan por esas áreas, y vamos viendo árboles y arbustos de diversos tipos,  mientras Fernando nos muestra videos que captaron en cámaras de controle ambientas, de diversos tipos, incluyendo un venado, y algunos felinos de la región. Completada el sendero de 2km en una hora, nos vamos a nuestro deck a descansar un rato, y a eso de las 6 vamos a comer un poco de torta y salados de la merienda. Aprovechamos las mesitas que hay en el jardín, nos dedicamos a leer un rato el diario. Y ya refrescando, nos vamos al salón de té, toco un rato el piano. 

Volvemos al cuarto, usamos el sauna húmeda, mientras se calienta vemos un poco de Netflix. Y después es hora de cenar, también en las mesas del jardín. Refrescó un poco. A dormir antes de las 10.

El sábado tenemos la intención de repetir la rutina de ayer a la mañana, en mi caso, usando la cinta de trotar. Se ve que no estaba preparada para buenas distancias, a los 5.5 km el motor paró de funcionar. Veremos si consiguen repararla. El tema es que en esa distancia yo no llegaba a cansarme tanto y necesitaba descansar menos después, con lo que llegamos al desayuno a las 8:20, y recién abre 8:30. Antes ya habíamos pasado por la recepción a pedir que reparen la cinta.

En el restaurante del desayuno nos sentamos en la mesa con vista al valle, muy lindo. En realidad, como la posada está en el tope de la colina, hay valle en todas direcciones, pero no todas las ventanas están en esa dirección!

Después del desayuno nos preparamos para nuestra caminata de hoy, nos vamos al vecino pico agudo, que queda a 7,1 km de caminata, con un aumento neto de altura de 500 m. Duro con el calor, pero llegamos en unas 2 horas. Arriba lo hicieron bastante plano, y es una pista de salida de parapentes, hay varios parapentes saliendo, incluso dobles. En la subida nos encontramos con otras dos parejas yendo a pie, autos en cambio fueron unos 20. De hecho, arriba estaba lleno de autos.

El tiempo acompañaba bien y con calor, por suerte habíamos llevado bastante agua. Iniciamos la vuelta, y hacemos 5,5 km hasta el Recanto do Pico, esta vez es prácticamente todo bajada. Recanto do Pico es un típico restaurante con fogão mineiro, y atracciones familiares como patos a pedal en un laguito, arborismo, etc. Repusimos energías, necesarias para los 1,8 km que faltaban, no tanto por la distancia, como por los 130 m de subida, que hacen el camino bien pesado! Llegamos bien, nos quedamos un rato en el jardín tomando agua, y después fuimos al cuarto a descansar en el deck, incluyendo siestita.

A las 6 bajamos a la merienda. Toco un rato en el piano, esta vez hay algo de público, que aplaude. Que generosidad! Volvimos al cuarto, vimos un rato Netflix mientras calentaba el sauna, usamos un rato el sauna, y después cenamos en las mesas del jardín, esta noche teníamos un guitarrista que tocaba y cantaba.

El domingo empecé a usar mi cinta para correr, pero otra vez paró de funcionar, en un par de minutos. Segunda tentativa, mismo resultado. Me voy a la cinta del gimnasio general, que es bien más moderna. Ahí me entusiasmo, y termino haciendo 15 k, mientras An se va a hacer yoga. Después, desayunamos opíparamente, ya me traen la jarrita de leche fría para que me haga mi leche chocolatada. 

La mañana se va haciendo fiaca en la pileta. Almorzamos en el jardín, Ser nos llama por FaceTime para verla un rato a Sophie. Mientras, un perrito de un huésped se dedica a perseguir a las gallinas de Angola, que como pueden vuelan hasta las ramas del árbol, en un acto de supervivencia. La tarde se va haciendo fiaca en nuestro cuarto. Al atardecer nos vamos un rato al minigolf, que como la mayoría de los minigolf, tiene un diseño horrible y un estado de mantenimiento flojito. Hora de la merienda, An se queda en el jardín tejiendo un conejo para Sophie, yo me dedico un rato a tocar el piano. Cerrando el día, nos vamos un rato al cuarto a descansar, y volvemos al restaurante a cenar, refrescó un poco así que cenamos adentro. Hoy hay otro señor tocando y cantando, una especie de karaoke con la parte principal de la música, el toca encima un poco unos acordes, y canta.

El lunes amanece un poco más fresco. An se va a hacer yoga, yo intento la cinta del cuarto, pero definitivamente, y contra lo que dicen los chicos de la recepción, para mí no funciona, con lo que termino en la cinta del gimnasio común. Después desayunamos, y después de mucha indecisión, decidimos que no vamos a conocer Santo Antonio, y nos vamos a quedar en el hotel haciendo más flaca. De mañana fiaca en la piscina, almuerzo en el jardín, esta vez con clericó, con lo que la siesta en el cuarto se hizo más larga. Descanso en nuestro deck, y después a merendar. Toco un rato el piano del salón de té. A las 6 An se va al spa, y yo a usar nuestro sauna húmedo, que ya había prendido antes de salir a merendar. Después nos vamos a cenar, estaba fresco, cenamos en la terraza. De despedida, un fondue, no fue gran cosa.

El martes nos levantamos con fiaca, desayunamos por última vez con el muy lindo paisaje al valle, y descansamos en la pileta hasta la 1. Ahí cerramos todo, entregamos el cuarto, almorzamos en el jardín, y emprendemos el retorno. Pasamos primero por Santo Antonio, An tiene que buscar el plato que hizo decoración. Algunos puntos de congestionamiento el la ruta, llegamos sin problemas a Sampa, en unas 3 horas. A tiempo todavía de una clase de gym con Pablo, cena, a dormir en nuestra cama.

El miércoles de mañana en teoría todavía es feriado, pero el día comenzó activo con los emails y actividades de otros países, volvemos a la rutina. 

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