Unos días movidos en Cali (2026)
Va a ser una semana interesante en Cali, diseñe varios eventos complementarios. El martes arrancamos con un nuevo workshop de Lusandia, esta vez MD+M+V, el miércoles y jueves un grupo tiene un workshop de procesos de ventas, y otro grupo el martes sigue con una reunión de marketing de soluciones digitales. Y en los ratos libres, los MDs nos reuniremos para varios asuntos, incluyendo el nuevo gerente de Panamá. Por todos esos motivos, me voy por la semana a Cali.
Fin de semana en casa, a la noche del sábado los Zweig y los Otto vienen a cenar un goulash con spätzle, el domingo es día del padre en Brasil, lo pasamos en casa, por la mañana llamamos un rato a Pá y Má. A las 20:00 me pasa a buscar el taxi, todo tranqui en el aeropuerto, trabajo un rato en el VIP, y camino bastante por el terminal 3. El vuelo despega 23:45…
Atriqui, vuelo de 6 horas, sobreviví bien. Tal vez más que el estar en economy, el tema fue estar en ventanilla y con todos durmiendo, ¡a aguantarse!
Llegada tranqui a Bogotá, 4AM hora local, aeropuerto bastante vacío. En seguridad me tocó revisión manual completa, mi persona, mi mochila, mi valija. Igual, llego super bien a la conexión. Talvez podría haber intentado subirme al vuelo de las 5AM, pero mientras ya cerró el embarque, ahora a esperar el de las 6:05AM.
El vuelo a Cali es normal, aunque con bastante turbulencia. Me encuentro con el taxi del hotel, y vamos rumbo a Cali. Aún en la ruta, a mitad de camino, el auto se empieza a balancear mucho, yo pensé que se le estaba saliendo una rueda. Pero el chofer me hace notar que los árboles también se mueven… ¡terremoto! Paramos al costado de la ruta, y vemos que las motos y los autos también paran. EL chofer estaba bastante nervioso, con muchas expresiones de “¡Dios mío!”. Cuando el chofer recupera el ánimo arrancamos de vuelta, se empieza a ver mucha gente al costado de la ruta, que había salido de los edificios cercanos, en general, depósitos o pequeñas fábricas. Al momento, no había ni internet ni celular. En la medida que nos adentramos en la ciudad, se ve mucha gente en las calles, ningún semáforo andaba, y se ven algunos daños menores en algunos edificios. La mayoría de las radios no andan, solo una está funcionando, y empieza a dar datos del terremoto, y muchos comentarios poco conexos. Al final, el terremoto fue a unos 250 km de distancia, 90 km de profundidad, midió 7,4 en las escala de Richter, punto en el que se esperan daños relevantes, y se sintió en varios países, como Ecuador y Panamá.
Mientras, se van restableciendo las comunicaciones, consigo llamar a An, avisando que estoy bien. El chofer no consigue hablar con su familia. Vamos llegando al hotel, que está OK, David ya está por aquí. Hay luz, energía, internet, solo los ascensores no funcionan, porque no fueron liberados después del terremoto. Me dan cuarto en el piso 4, decido desayunar tranquilo y mirar emails en el restaurante, dando tiempo a que se restablezcan los ascensores y evitar subir por la escalera.
Y vale la pena estudiar un poco el tema… el terremoto fue fuerte, pero afectó principalmente la zona sur de la ciudad, mientras el hotel está más al noroccidente, por lo que los daños que vi fueron mucho menores. Por otra parte, ¿podría haber otro terremoto? Investigué el tema, y el terremoto doble se identifica por dos terremotos de magnitud similar, separados por unos pocos minutos, horas o un par de días, aun cuando sin definición precisa. Se distingue de una réplica en que la réplica es como mínimo un grado menor que el terremoto, o sea, 10 veces menos energía. Puede contribuir al daño del terremoto principal, pero mucho menos. Mientras réplicas son prácticamente normales, la probabilidad de un terremoto doble para terremotos grado 6 o mayores es de menos de 1 en 500 o uno cada 3 años, o sea no muy probable. Y si bien una cosa no garantiza la otra, el terremoto de Venezuela del pasado junio fue un terremoto doble separado por 39 segundos, con lo que un terremoto doble en Cali parecía muy poco probable.
Volviendo a lo que ocurría en Cali, los reportes son confusos. El aeropuerto de Cali estaría cerrado, pero la página oficial no responde, aparece el mensaje de 429 Too Many Requests. Algunos otros aeropuertos en Colombia tienen daños relevantes.
En paralelo, voy tomando contacto con Carlos V., el gerente local, y varias de las personas que están viajando a Cali. Al momento, sin problemas, aunque habrá que ver cuando llegan los que aún no llegaron.
Almuerzo con Carlos y David, mientras van llegando noticias de normalidad de la mayoría de las personas, que no son afectadas, y 3 casos de la oficina, que no pueden retornar a sus casas por daños. Hasta el final del viaje el número sube a 5 familias, y se organiza una colecta de donaciones.
Por la tarde corrí en la cinta un rato, trabajé otro rato en el hotel, y dormí un ratito. Mientras, Guillermo llega. A las 6 Carlos nos pasa a buscar, vamos a su condominio a cenar, nosotros 4, y al rato llega David. En su departamento estaban los padres y la esposa, nuestra cena es en una de las muchas áreas comunes, con parrilla a gas, salió muy rico. Mientras que el condominio es muy distinto a Casagrande, es muy parecido en el sentido de muy amplio, caminos por vegetación local, muy bueno.
Mientras cenamos anuncian toque de queda para proteger de robos las viviendas abandonadas, y vemos que los vuelos de colegas que deberían llegar son cancelados, pues cierran el aeropuerto. Después de cenar un poco más rápido, volvemos más temprano de lo previsto al hotel, lo que, considerando mi cansancio, no es mal plan.
El martes amanece tranquilo, voy a correr en la cinta, de a poco siento recuperación. Hoy es la primera sesión de reuniones, solo faltarán los colegas de Chile, que tuvieron su vuelo atrasado anoche. El workshop de Lusandia sale bastante bien, cosechando elogios. Almorzamos en La Querencia, que estuvo OK. Mientras, se confirma que no vamos a poder visitar la construcción del nuevo edificio, que tuvo daños menores pero necesita ser revisada antes de poder recibir visitantes. Al final de la tarde juntamos todo el grupo, los que ya participaron de la actividad de hoy, y los que llegaron para las actividades de mañana y pasado, y salimos a caminar por el borde del rio, incluyendo la obligatoria visita a las gatas. Cena temprano en el hotel, para que los colegas de Cali puedan volver en tiempo a sus casas antes del toque de queda.
El miércoles vuelvo a correr en la cinta, 7 k, sin problema. A lo largo del día alternamos en reuniones con el grupo que trabaja en la oficina y el grupo que trabaja en el hotel, son workshops distintos. A la noche vuelve a fracasar la idea de cenar afuera, se decreta la tercera noche de estado de sitio para proteger las casas abandonadas por el terremoto, cenamos en la pizzería del hotel.
El jueves hasta bajo al gym, pero la cadera no se siente bien, paro enseguida y vuelvo al cuarto a trabajar en algunas ideas para el podcast de IA al que fui invitado. Dia normal de reuniones en el hotel, con algunos ratos para evitar acumulación de e-mails y de descanso. A las 5Pm termina el último evento oficial, y para la cena quedamos 5: André, Tiago, Emeli, Sandra y yo. Cenamos en La Terraza del hotel, con muchos comentarios del impacto del lulo envenado en Emeli y del Chocotazo compartido. No salí del hotel en todo el día. A dormir razonablemente temprano.
El viernes inicio el retorno con Tiago. El vuelo transcurre sin problemas, y llegamos a Bogotá. La salida por migraciones es muy rápida, segunda vez que uso el sistema digital de migraciones que Colombia usa a la salida, y funciona muy bien. Nos vamos al VIP con Tiago, Daniel también está ahí. Charlamos un rato breve, ya es hora de ir al gate. En el gate el finger está roto, nos atrasamos una hora, hasta que al final abordamos y despegamos. Vuelo tranquilo, me espera Wilson, llegada a casa normal. Y ahora vienen 4 semanas y media intensas en reuniones de acuerdo con la época de planificación, pero sin vuelos planeados.