Tamandaré 2010
Después de un año, por trabajo me toca ir a Recife, y es una buena oportunidad para planear un fin de semana en Tamandaré, así como en mayo de 2009. Salimos el miércoles, Andy rumbo a Recife directo, yo hago escala por el día en Salvador.Andrea aprovecha para visitar Recife. Estas son las crónicas de ese miércoles: «Llueve y hace bastante calor. Humedad a full!
Check in hotel Mercure en Ilha de Leite. Estudiar opciones de visita. Elegido: instituto Ricardo Bernnand. Un multimillonario que construyó un castillo medieval con su colección personal de armas blancas y armaduras medievales y una pinacoteca con colección del pintor holandés Albert Eckhout.
Jardines con esculturas. Una cafetería bajo la galería frente a los jardines de ensueño.» A la noche nos vamos los dos a cenar con Marconi, rodizio de pizzas y pastas. El jueves Andy pasea por Recife, mientras yo hago algunas visitas. Esta e la crónica de su paseo: «Se cumplen 122 años de la abolición de la esclavitud!
Paseo x Olinda. Primera parada lugar mas alto con vista panorámica para el océano y hacia Recife. Frente a la catedral da Se. Con un «dentinho» de guia. Visita al museo de arte contemporáneo, con unas pinturas muy lindas de Candido Portinari, Cavalcanti. Esculturas de Erickson Britto. Después entre lluvia y sol subiendo de nuevo laderas para visitar diversas iglesias. Artesanatos. Almuerzo en una crepería enfrente a una casa dónde se entra x la ventana y se sale x la puerta.
Recife antiguo, marco cero, de lejos el parque de las esculturas de Francisco Brennand. Museo del banco Real con exposición sobre Joaquim Nabuco, político q lucho por la abolición de la esclavitud. Despues caminata x la rua do bom jesus antes rua dos Judios. Donde hallaron ruinas de lo q habría sido la primera sinagoga en América alrededor de 1650.
Visita a la exposición del fotógrafo Marc Riboud en la torre Malakoff, antiguo observatorio.
Caminata hacia la praça alfandega. Cruce del puente Mauricio De Nassau, donde estuvo construido el 1er puente de Brasil. Sigo camino al mercado Sao Jose, para quien conoce zona igual al largo 13 o 25 de marzo. Ultimo punto: casa da cultura, antigua prisión convertida en tiendas de artesanato.» A la noche fuimos a cenar con Marconi a Bargaço, restaurante con la fama de ser la mejor moqueca de camarão de Recife.
El viernes sigo con mis visitas a clientes, mientras Andy se queda preparando las valijas y hace su última visita a Salvador. «Mañana cerrar valija e ir a caminar para conocer el palacio de justicia, la casa de gobierno.» Al mediodía nos encontramos el espaço alfandega, donde comimos un helado y fuimos a ver el marco zero, lugar donde nació Recife y que marca el kilometro cero de todas las rutas de Pernambuco.
Dejamos el hotel rumbo a Tamandare, en transfer. Vamos a parar el fin de semana en la posada Baia Branca, la misma de hace un año. Comienza el fin de semana de relax!Llegamos a tiempo para almorzar 15hs unos camarones jangadeiros, que es la mejor comida de la posada. Son dos camarones que enfrentados hacen un anillo. Al medio, un pedazo de queso. Todo junto es apanado y frito. Acompañado de arroz griego y papas fritas, es riquisimo y justifica las calorias! Caminamos un rato descansamos otro.
Para la cena comimos un pescado a la florentina.
El sábado, después del desayuno, nos fuimos caminando 5km por la playa hasta Praia dos Carneros y tomamos un descanso en reposeras bajo coqueros observando la baja mar. Después almuerzo en Beijupira pulpo con leche de coco y curry!mmmm!
Vuelta caminando, nuestras plantas de pie arden, y me sale una ampolla en la planta del pie que me acompañará por una semana, y por la que caminaremos menos de lo pensado… Al llegar a la posada, justo delante, pescaron una raya!
El domingo queremos ir de vuelta a Praia dos Carneiros, pero por mi ampolla no podíamos caminar, por lo que fuimos de charreto. Allí contratamos un paseo en bote que nos llevaría por la desembocadura del rio Formoso a las piscinas naturales que se forman en los recifes con abundantes pececitos que quedan atrapados en la marea baja. De ahí a una playa en la que se encuentra arcilla, (aprovechando para hacer una limpieza de piel!), manguezales y vistas de ambas costas del rio. Almorzamos en el bar del pescador hasta que el charreto nos paso a buscar de nuevo. Volvimos con un poco de lluvia. La tarde la pasamos leyendo en el balcón.
El lunes caminamos un poquito despacito. Al mediodía a hacer las valijas, e iniciar el retorno a la selva de cemento.