Crucero 2001

Viernes: Llegamos a Miami tal como estaba previsto, a las 5.30am. Lloviznaba. Después de retirar valijas y palos de golf, cola para el servicio de agricultura. Puff… Por fin salimos a tomar el bus de Hertz para alquilar el auto. Un modelo de Mercury : grand marquis azul oscuro. Enorme. No tenían convertibles. Salimos a las 7 hacia el hotel, para ver si podíamos hacer un early check in. No hubo problemas. Todo muy agradable.  Nos pegamos una ducha, y nos fuimos a buscar una cancha de golf. No fue tarea fácil. La que nos recomendaron estaba cerrada. Y nos costo encontrar otra. Llena de barro y mini lagos llegamos a hacer los 18 hoyos. Las zapatillas quedaron preciosas. De ahí nos fuimos a comer al Ruby Tuesday. Compramos algunas cosas de golf y nos fuimos a un mall. A la noche fuimos a cenar al Mango’s Cafe sobre Ocean Drive.

Sábado: Nos levantamos temprano para aprovechar la mañana en la playa. Sol espectacular. A las 12 emprendimos el regreso para dejar el hotel, dejar el auto y tomar el barco. Dejamos las valijas en el barco, corrida a South Beach por que nos olvidamos de buscar unos pantalones que se compró Andy y a los que les estaban haciendo el dobladillo.
Dejamos el auto en el aeropuerto y un bus nos llevó al puerto. A las 16:00 nos subimos al barco, que asombraba a cada paso que uno daba. Algunos datos: 311 m de largo, 50 m de ancho, 14 pisos de altura desde el nivel del mar. La parte central es como un mall de 200 m de largo y 4 pisos de altura. Un montón de cuadros y esculturas, por USD 600.000. Mas de 3200 pasajeros, un 95 % de la capacidad máxima ocupada, todas las habitaciones ocupadas. Mas de 1300 tripulantes. El barco era casi nuevo, tenia unos 10 meses en operación.
Las valijas tardaron un buen rato hasta llegar, mientras empezamos a recorrer el barco. Llegaron las valijas (que ya dejaron de ser 3 para ser 4),  a ordenar el camarote, y cambiarse para cenar (cena informal, «no hacia falta corbata ni saco, sí zapatos, pantalones largos y camisa»). Conocimos a las personas con las que compartiríamos la mesa todo el viaje: 2 parejas de portugueses que estaban de luna de miel. Lo llamativo es que las parejas no se conocían de antes! Después a dormir.

Domingo: Nos despertamos con un cambio en el ruido del motor, a las 6:40. Estábamos llegando a Nassau, capital de las Bahamas. Habíamos contratado el «Encuentro con los delfines», así que había que levantarse a desayunar y salir del barco. Marchamos al lugar indicado, donde nos embarcaron en una lanchita que en 45 min. nos llevó a un centro de delfines. En grupos de 20 nos sentamos en unos flotantes, donde por mas o menos 1 hora tuvimos al delfín. Por turnos, tenían una rutina donde lo acariciabas, te daba un beso, lo abrazabas, etc., incluyendo chistes y bromas. Estuvo muy bueno.
A la vuelta paramos en Paradise Island, que queda a 500 m enfrente a Nassau. Caminamos por la playa, con una arena súper blanca (después nos dijeron que era artificial), y nos bañamos en el mar, súper transparente y cálido. Seguimos por la playa hasta un complejo enorme tipo tiempo compartido / resort /  hotel de lujo. El lugar es espectacular, y lo mas impresionante es el waterbogan, que en una parte se cierra en un tubo de acrílico, que pasa a través de una pileta llena de peces, incluyendo tiburones!
Volvimos a Nassau, donde recorrimos el centro (10 cuadras de largo) y volvimos al barco. Eran las 14:00.
Nos bañamos, almorzamos, seguimos recorriendo el barco, jugamos un mini golf, caminamos más, encontramos la iglesia (piso 15), seguimos caminando mas todavía.
A cambiarnos, por que hoy es la recepción del capitán, así que hay que ponerse saco y corbata, o smoking (mas o menos mitad de los hombres eligió una opción y la otra mitad la otra) y las mujeres de vestido de cocktail. Brindis con el capitán en el mall (éramos 1001, el capitán y como 1000 mas), y después a cenar. Después de la cena, a ver un musical muy bueno en el teatro (para 1500 personas). A dormir, que el día fue largo.

Lunes: Estamos todo el día navegando, así que nos levantamos tarde (pese a que Andy puso el despertador a las 8:30). A desayunar, y después tratamos de trepar la pared. Andy llego, Ca no (mucho escritorio). Vagancia en la piscina, almuerzo con hamburguesas en el Johny Rocket. Mas vagancia en la pileta, incluyendo presenciar como hacen las clásicas esculturas de hielo que se usan en recepciones elegantes. Siesta en el camarote, paseo por el mall, cena. Después de la cena, concierto de country & jazz en el teatro.

Martes: A levantarse temprano, tenemos buceo en St. Thomas (Virgin Islands, USA). El viaje mareo un poco a Ca, y el exceso de agua salada tragada durante el snorkel preliminar tampoco ayudó, pero al menos pudimos hacer snorkel una hora, y buceo otra hora, antes de lo inevitable ocurra, por lo menos los pececitos de colores disfrutaron el vómito. El agua estaba a muy buena temperatura (ya antes del vómito), se veían muchos pececitos, azules, amarillos y de otros colores (ya antes del vómito), y llegamos a unos 10 m de profundidad, incluyendo visita a un barco hundido. Vuelta al barco, almuerzo breve, visita al centro de St. Thomas (con compras), y salida a Magens Bay, según los expertos una de las 10 playas mas lindas del mundo. Hay nos bañamos, tomamos sol, dormimos la siesta, y vuelta al barco. Paseo por la Promenade, con cafecito escuchando jazz en vivo antes de ir a cenar.

Miércoles: San Juan de Puerto Rico. Vamos a estar unas 5 horas, y las tomaremos con calma. Bajamos en la ciudad vieja, y visitamos el morro bajo un sol implacable, y recién eran las 9:30! Recorrimos el morro, que es una antigua fortificación española, y el dowtown del San Juan. Agobiados por el calor nos metíamos en cuanto negocio con aire acondicionado había. Finalmente, paramos a almorzar en el Hard Rock Cafe de San Juan, que es bastante bonito. Vuelta al barco!
Comimos un helado en la Promenade, y dormimos una siestita (Ca, 3 hs.). Nos cambiamos, ya que esta noche la cena es de largo. Antes de la cena teníamos un espectáculo tipo Holiday on Ice. La pista de hielo tendrá unos 15 m por 22 m y un fantástico sistema de sonido y luces (mas de 400). El show duró unos 45 min, con un muy buen nivel de patinadores y una producción impresionante.
La cena fue muy buena, con langosta incluida. Como nota de color, hoy tenemos por vez primera la sensación de ir en barco, se está moviendo bastante, y empieza a costar caminar derecho. Escuchamos un rato la banda de salsa al lado de la piscina, y nos fuimos a dormir.

Jueves: Llegamos a Labadee. Esta es una playa privada que pertenece a la compañía del crucero. Es parte de Haiti. Como no hay muelle para un barco de este tamaño, vamos a tierra trasbordando a un ferry. La playa es bastante bonita, aunque Paradise Island y St. Thomas lo eran más. Hay unos locales de artesanías, algunas lindas, otras no, en general muy baratas. Almorzamos en la playa y descansamos toda la tarde. Volvimos al barco. Paseamos por el barco y jugamos al mini golf. Cena de gala. Subimos al sector de piscinas para escuchar un poco de salsa y a dormir.

Viernes: En altamar. A la mañana Andrea hizo un poco de gimnasia divertida para ganar otro dólar shipshape (con 10 podíamos cambiarlo por una toallita y ya teníamos 6 hasta entonces) y después nos anotamos en un torneo de mini golf.  Andrea salió 3era. Y recibió una medalla y mas dólares shipshape. Nos fuimos a relajar de tanto deporte al solarium.  Almorzamos junto con nuestros amigos portugueses (Ana, Nuno, Mariana y Frederico) en el Jonny Rockets. Después de tanta comida, un café y nuevamente a descansar un rato para luego preparar las valijas.
Cena con comida caribeña, a dormir.
El show de este día no estuvo tan brillante como los anteriores, en parte por un cómico americano al cual le entendimos la mitad. La cena informal pero muy buena.

Sabado: Tuvimos que levantarnos 6.30 AM, porque había que dejar el camarote a las 8 Am (llegamos de vuelta a Miami) Se acabó.
Desayunamos y nos fuimos a uno de los salones hasta que nos llamaran por colores que nos habían asignado para retirar  las valijas y hacer migraciones.  Alquilamos un auto (por ese día) ya que resultaba más barato que movilizarnos en taxi, y dejar las valijas en algún locker. Nos fuimos a pasear al Bayside, y a comer junto con los portugueses (ultima comida juntos) al Hard Rock de Miami.  Después nos fuimos al downtoun de Miami (despreciable, tipo once) para ver qué había.  Volvimos a buscar el auto, y a jugar golf en una cancha cerca del aeropuerto.  A las 20hs., ya estábamos en el aeropuerto haciendo todos los trámites necesarios.  Otra vez salimos sorteados, pero no para un upgrade sino para revisarnos de arriba abajo.  Y de ahi, vuelta para casa en Santiago.

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