Una escapada a Turks and Caicos

La idea del viaje tiene su historia. Primero del corporativo me piden las vacaciones. Ahi me doy cuenta que este año solo me había tomado solo una semana, en febrero, para ir a Juquehy. Hay que resolver eso, encajo una semana en mi agenda!
Pero adonde? En la radio escuchamos de una playa en Piaui, que parecía ser interesante. Buena idea, pero el vuelo es largo, mas horas de auto… por esa plata y tiempo había algunas islas en el Caribe. Y ahí nos acordamos de una recomendación de Enroque Giménez: Turks and Caicos. Un poco mas largo, hay que ir por Miami, pero allí vamos!

Viernes 21 de octubre
De mañana trabajo normal, al mediodía me vuelvo a casa. La intención era tomar una clase con Mau en vistas al próximo show, pero Mau tiene que cancelar. Acompaño los emails en casa, cerramos valijas, a las 16:30 Marcos nos pasa a buscar. Dos horas hasta Guarulhos! Checkin, hambuguer jalapeño en el Carl’s Jr, rayos y migraciones OK. El VIP está lleno… Tenemos un par de horas por delante.
Subimos al avión, todo OK.

Sábado 22 de octubre
El vuelo fue normal, nos fuimos a dormir enseguida, sin cenar. Dormimos lo que dio, en mi caso unas 4 horas, el resto dormité. Después del viaje a Los Angeles de 12 horas o los de Zurich de 11 horas, este de 8 horas hasta parece corto!
Llegamos normalmente, a las 5am hora local. Migraciones un plomo, y el terminal medio pobre. Pero pudimos comprar la funda waterproof para el celular de Andrea, reemplazando la que se perdió. Starbucks, y caminata por el terminal ilusionando vendedores. Es pobre pero largo, se puede caminar bastante!!
Nuestro vuelo despega normal, un avión chico al que se llega por un camino al aire libre con techo.
Unas dos horas mas tarde, ya mirando por la ventanilla el mar y las islas, llegamos a Turks and Caicos. Aeropuerto chiquito, nos espera una camioneta del hotel. El camino es una mezcla de Caribe tercer mundo y primer mundo. Llegamos a Point Grace, nuestro primer hotel, al borde de la arena. Nos dan un early check in y un upgrade: un departamento con 2 cuartos, living, cocina comedor, terraza y un espacio en la arena con dos reposeras, con vista directa al mar en una planta baja un poco arriba del nivel del piso. Nos cambiamos, y nos vamos a la playa a descansar, tomar sol, nadar, caminar. Tiempo nublado, calor aceptable (28C), está bien.
A las 5 volvemos al cuarto, vamos a ir al super en bici, pero… no hay bicis porque como oscurece 6:30 ya las guardaron. Vamos al pie al centrito comercial, no muy grande pero con locales que varían entre artesanías indigenas y relojes de lujo. Como a las 6 cierran, no vimos mucho. Llegamos al super, compramos algunas vituallas para comer y beber, entre ellas compramos una manzana honey. Como estaba a USD 4.75/lb, y pesaba 0.80 lb, estamos hablando de una manzana de 360 gr que costó USD 3.80!
Volvemos mientras elegíamos en que restaurante cenar. La idea es bañarnos antes de ir a cenar, asique llegamos al hotel, nos bañamos, y salimos a cenar.
Cenamos en The Vix, una langosta aceptable y unos camarones al coco muy buenos. Hagen Daazs en la terraza, y a dormir.

Domingo 23 de octubre
Arriba pasadas las 8, a desayunar. El restaurante tiene una linda vista al edificio y la pileta. La comida normal, nada maravilloso. No conté todavía que estamos off season, por lo que no somos muchos. Puede ser que eso impacte la variedad de opciones.
Vamos a la playa, nos ubicamos, nadamos un rato con los snorkel y antiparras, pero no hay mucho para ver. Caminamos, descansamos, tomamos sol. Cerca de las dos volvemos al cuarto, previo paso por el bar, para buscar unos tragos. Comimos unos baguels con queso camemfort y un queso con robesperries, cosas que habíamos comprado en el super. Siestita en el balcón terraza, cerca de las 4 volvemos a la playa, pero el día empeoró, con mas viento y un poco mas fresco. Pasadas las 5 vamos un rato a la pileta, y volvemos al departamento para organizar la pasada por Miami en el fin de semana. A bañarnos, vamos a cenar al Coco Bistró. O al menos esa era la intención. Después de caminar casi dos kilómetros (pasando or el super a comprar protector solar) llegamos, y habia que hacer reserva, o enfrentar una hora de espera. Hasta pensamos comer aperitivos en el bar, pero la atención era lenta.
Volvemos caminando, y muchos restaurantes estaban cerrados por ser domingo a la noche. Paramos en The Landings, un simpático restaurante al aire libre, con un velero en donde estaba el bar. An come un atún con vegetales saltados y arroz, primero lo traen muy cocido, la segunda vez viene punto inglés y está bueno. Yo comí un mahi-mahi con verduras y ananá, y arroz. Para el arroz pedí una salsa de pimienta, trajeron una muy buena que dejó el conjunto muy sabroso.
Vuelta al hotel, comemos un poco de Haguen Daazs en el balcón, a dormir, ya son las diez y media!

Lunes 24 de octubre
Hoy nos vamos de excursión a hacer snorkel, asique hay que levantarse mas temprano un poco antes de las 8. Desayunamos, y de vuelta el desayuno no es gran cosa: un día hay jamón, el otro hay huevos. Así por lo menos lo explica la moza!
Tenemos que esperar la lancha en la playa delante del hotel. Es como esperar el 60, pero con mas nivel! Llegan con media hora de atraso, en la lancha somos al final unos 10. El capitán es de Turks and Caicos, el marinero de Haiti. Nos cuenta que habló con Messi, que paró hace un tiempo e, e; Beaches, un resort a unas cuadras del nuestro. Vamos primero a unos corales a hacer snorkel. Muchos peces, de muchos colores, de muchos tamaños incluso uno de mas de medio metro de largo. Uno de los primeros que vimos fue un pez león (Pterois volitans/miles, lionfish), muy curioso. Otros eran medio cuadrados, y otros medio triangulares, que Andrea bautizó como cartera Luis Vitton. También varias de las algas se ven interesantes.
De ahí seguimos a una playa en una isla en donde deberíamos ver iguanas. Al llegar los marineros aparecieron con unos caracoles grandes, que mostraron como limpiar, y prepararon un ceviche. El tiempo se sigue cerrando, y por momentos comienza a gotear. Acá también paramos una hora, y la lluvia se larga… estábamos en la otra punta de la islita. Volvemos caminado abajo de la lluvia, total, ya estábamos mojados de antes, y la temperatura es agradable.
Al volver de la caminata están todos en el barco, abajo del techo, escapándose de la lluvia. Medio apretado. Comemos el ceviche, tomamos un poco del punch que prepararon. Seguimos en el barco a un área mas profunda, en donde nadamos un rato y usamos el tobogán del barco. Volvemos, ya son 1:30 pm!
Estábamos empapados y con un poco de frio, nos bañamos, y comemos las baguels con queso como almuerzo. Seguimos con una siestita.
A la tarde el tiempo mejoró, caminamos un poco en la playa. Pero igual el viento estaba fuerte. Nos bañamos temprano, hicimos alguna compra en el mini shopping del pueblo, y cenamos en el Danny’s unos nachos con chili. A las 8 estamos en el hotel haciendo las valijas, mañana hay cambio de hotel!

Martes 25 de octubre
Nos despertamos temprano, poco después del amanecer. Cerramos los últimos detalles de las valijas, desayunamos. Caminamos una hora por la playa, leemos un rato, y a ir a a la recepción con las valijas. Las tarjetas de crédito están bloqueadas, eso siempre nos da problemas! Por suerte teníamos efectivo, problema resuelto. La camioneta de Amanyara ya está acá, y se empiezan a notar las diferencias, desde el entrenamiento del chofer hasta el wifi a bordo. Una media hora después, con un tramo de tierra, y llegamos. Todo muy lindo, como era de esperar!
Nos reciben como en las películas, el gerente, y 4 jefes, de los que el único que recuerdo era el personal trainer, por mi intención de no verlo mas!
El hotel tiene algunos lujos, como frigobar abierto. Pero tiene una cosa curiosa: llamadas internacionales gratos. Hace años eso hubiera sido atractivo. Hoy no pasa de una curiosidad, y ni lo usamos. Solo lo hubiéramos usado para llamar al banco…
El cuarto tiene unos 80 m², mas el jardincito y la pileta, que debe tener unos 8 m por 3 m. Deck de madera, y varias reposeras y sillones. La cama está en el medio del cuarto, al frente tiene la pileta, con una mesa en el patio afuera, semi hundida para no tapar la vista desde la cama. Los laterales son también grandes ventanales, que se pueden abrir completamente. Atras de la cama un escritorio, una divisoria de varillas de madera, y el baño con la bañadera y una bacha para cada uno. Atras, los servicios y el cuarto para las valijas.
Nos llevan a nuestra cabaña, nos acomodamos, y salimos a almorzar al beach bar. An come un ceviche y un pescado, yo unos jalapeños de entrada y un pulpo. El pez de An estaba nota 10, mi pulpo fue el mas tierno que ya comí, y solo pierde para un pulpo que comí hace muchos años en Punta del Este, crocante por fuera y tierno por dentro.
Pasamos un rato en la playa, no es gran cosa, linda arena para caminar, pero para entrar al agua hay muchas piedras. Otro rato en la pileta, todo tiene una vista espectacular. Para la puesta del sol nos vamos a la pileta principal, aunque se arruina por las nubes, tenemos chaparrones intermitentes…
Nos vamos al cuarto, nos bañamos (a aprovechar la bañadera) y después a cenar. A las 18:15 ya es de noche, la cena es temprano. An elije carne, muy buena. Yo voy en un pescado, que salio bastante bueno también. Postre: creme brule y quesos respectivamente.
A dormir, entre los ruidos de pájaros, incluyendo uno que casi se mete en la pileta. Después descubrimos que los pájaros son garzas nocturnas coroniclaras, conocidas por ser ruidosas.

Miércoles 26 de octubre
Nos despertamos, abrimos las persianas con vista a la vegetación. Desayuno con vista al mar. A las 10 An va a Pilates, la acompaño, ando un rato en bici. Son con freno contrapedal, hay que acostumbrarse. Me quedo en la cabaña practicando con mi piano de viaje (el 27 de noviembre es el show), leyendo y tomando sol, aunque por ratos llueve.
A la vuelta de An tomamos un rato de sol, y vamos a almorzar al Beach Club, que tiene la mejor vista al mar. Estaba con ganas de una hamburguesa, asique me doy el gusto!
Nos cancelan el snorkel por el viento, asique caminamos por la playa, y después volvemos a nuestra cabaña. Dormimos un poco de siesta, descansamos, usamos la pileta, andamos un poco en bici (aunque no hay mucho que andar), nos vamos a ver la puesta de sol en la pileta principal (pero está nublado), nos vamos a bañar y nos preparamos para la cena.
Cena agradable, en una mesa al aire libre con vista a la pisicna de decoración interna.
A dormir, otra vez hay ruido de garzas!

Jueves 27 de octubre
Arriba, la mañana promete. Desayunamos con la vista al mar. Nos quedamos un rato en nuestra cabaña, a las 10 vamos a la caminata guiados por Jackie, una bióloga marina responsable por los proyectos ambientales, visitas guiadas, snorkeling y entretener a los chicos de los huéspedes con ciencia. La caminata fue normal, la charla fue interesante.
Volvemos a la cabaña, el sol está mas intenso, asique aprovechamos a tomar sol. A la 1pm nos vamos un rato a la playa, bastante ventoso. Al rato almorzamos, nuevamente en el beach bar. Se nota que está mas ventoso, las olas rompen mas alto. Terminamos como a las 3, nos vamos un rato a la cabaña.
A las 4:30 vamos a unas clases de barman. El barman nos prepara un Thai Martini y un Mojito para An, un Whisky Sour con cerezas para mi. Terminamos de tomarlos en la colchoneta de la pileta principal, mientras el cielo sigue gris y amenazador, y frustrará por tercera vez nuestra chance de ver el atardecer…
Vamos al cuarto a bañarnos y hacer valijas. Mientras hacemos valijas, se me ocurre contar toallas. Para nosotros 2 hay en total 10 toallones. Eso no incluye toallas de mano, de cara, de piso, etcs., solo los toallones para bañarse, sea en la pileta, en la bañera o en la ducha…
Para la cena repetí el jamón crudo en pan con tomate (junto con el pulpo del beach bar, los dos mejores platos del hotel!) y la langosta con frutos de mar, buena pero no inolvidable.

Viernes 28 de octubre
Otra vez las garzas nos despertaron un par de veces a la noche… Vamos a desayunar, última vez que vemos el agua saltando, de las olas que golpean las rocas. Nos vamos un rato a la pileta principal, de ahí agarramos unas bicis para repetir la caminata de ayer en la parte de parque natural, pero hoy hay mas mosquitos. Fiaca en nuestra cabaña, y a cerrar valijas. A la 1 pm la carroza se transforma en calabaza, y estamos rumbo al aeropuerto. En el aeropuerto nos comemos las manzanas modelo tango que compramos en el supermercado el domingo pasado.
Vuelo normal. Otra vez, largas filas de migraciones en Miami. Vamos hasta el Remote Car Center a retirar nuestro auto. Es una oferta de Alamo en donde podés elegir el auto que quieras, de un sector en donde tienen varios modelos. Había varias camionetas y vans, no muy de nuestro interés, y un Velocester, pero llegamos tarde… ya lo habían agarrado. Nos quedamos con un compacto.
Salimos hacia el Edwin Watts, An sigue a la búsqueda de un bolso de viaje para medio juego de palos, sin éxito. Ya son las 7pm, tarde para otros lugares que queríamos ir. Vamos rumbo al Pestana de South Beach, a un par de cuadras de Lincoln Road. Entre compras varias y una pizza de cena, pasa la media noche…

Sábado 29 de octubre
Arriba, empieza el último día! Queríamos ir a la playa un rato a la mañana, pero el día está muy cerrado y lluvioso. Y también queríamos comprar el BeoSound 1, pero por email nos avisan que el B&O de South Beach cerró definitivamente esta semana, el mas cercano está al lado del Aventura Mall. está cerrado!! Revisamos todo el plan del dia… Hacemos check out, la dejo a An en el Target del Design District, y llevo las valijas hasta el La Quinta del aeropuerto: no queríamos tener las valijas en el auto todo el tiempo, y queríamos tener una opción para descansar antes del vuelo, asique teníamos una reserva apara usarlo por el día.
Busco a An, y salimos hacia Aventura. Pasamos por el B&O, el BeoSound estaba todavía en el auto de la vendedora! Lo buscamos, y lo probamos. La vendedora era medio un queso… pero nos gustó! Lo pagamos, pero para no dejarlo en el auto quedamos en que lo vamos a buscar después.
Seguimos al Aventura Mall. Ya es hora de almorzar, y hay un Cheescake Factory! Después de algún exagero alimenticio, hay que caminar el shopping para bajar la comida! Mas caminata que compras.
Vamos al auto, pasmos por el HSBC para sacar algo de efectivo, pero el cajero estaba fuera de servicio. La dejo a An en el Michaels al lado del mall, y voy a buscar el BeoSound. Ya de vuelta, vamos al hotel a descansar un poco, rehacer valijas con las compras (entró todo bien en las dos valijas), bañarnos, y rumbo al aeropuerto.
Devolución del auto sin novedades. Hacemos check in, rayos, y caminamos un rato por el aeropuerto. Cenamos unas empanadas (hay un negocio de empanadas!!), embarque sin novedades, iniciamos el retorno hacia Sampa. Mas que una vuelta a casa, una visita: el miércoles salgo para Colombia, vuelvo el viernes a media noche y el sábado salimos para Buenos Aires, por la graduación de Cyn y el cumple de Má. De eso hablamos en el próximo post!

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