Segunda visita a Cartagena, volviendo por Medellin y Bogota (2020)
Me tocaba visitar Bogotá, lo combinamos con visitas laborales en Medellin, y antes pasamos el carnaval en Cartagena, en nuestra segunda visita. ¡La primera fue hace 2 años!
El viernes preparamos el bolso, emprendiendo un nuevo desafio: una semana de viaje, 3 ciudades, 2 dress codes (informal y visita a clientes), ¡sin despachar equipaje! An con valijita de abordo, yo con mochila y bolso.

Salimos el sábado 22 en la madrugada, con temor a que sea un lio el tránsito por toda la gente que salía para el carnaval. Salimos a las 2:30am, al final fue retranquilo. Despegamos a las 7:05 por Avianca, como siempre ese insufrible vuelo muy largo para no dormir, muy corto para dormir. Dormitamos algo. Llegada a Bogotá, adelantamos el vuelo a Cartagena sin costo adicional, a las 2PM estábamos aterrizando en Cartagena. Encontramos el taxi del hotel, chofer amable, un Renault Duster (auto OK), pero de mas de 170.000 km! Para ese kilometraje estaba bien. Diferente de la vez anterior, estamos llegando de dia, lo que permitió ver mejor el tamaño de la ciudad, que ya llega al millón de habitantes. La zona turística por la que andamos es un pedacito bien chiquito!
Del viaje hace 3 años nos había quedado buena impresión de la Mansión Tcherassi, esta vez paramos ahí. Muy lindo hotel, muy buena decoración, el mantenimiento y las terminaciones podrían ser un poco mejores. Pero realmente, lindo! Nuestro cuarto mide 8 m x 10 m, combinando muy bien la arquitectura original con un estilo moderno. Bañera en medio de la sección del baño, todo integrado y muy alto. El techo a dos aguas es altísimo, de 7-8 m en la parte mas baja, y unos 10 m en la parte mas alta. Y con balcón a la calle.

Salimos a caminar, intentamos almorzar en la Cebicheria, igual que hace 3 años, al mango, hay espera siendo las 4PM! Decidimos almorzar en El Boliche Cebicheria, recomendado por el hotel, pero no fue gran cosa, y fue caro (COP 57 k un ceviche). Seguimos caminando por la ciudad vieja, entre otras cosas paramos en Fragma, un complejo con un boliche, dos restaurantes, y un museo lindo con obras en hierro, que es lo único abierto en este horario. Este es un ejemplo de los varios restaurantes que están abriendo en los últimos años, Cartagena se siguie consolidando como polo turístico. Ya caminamos como 10 Km, de a poco se nos va notando el cansancio de habernos despertado a las 2:45 de São Paulo, mas las 2 horas de diferencia de horario. Nos bañamos y cenamos liviano en el hotel. Salimos a caminar un poco, pasamos por República del Cacao en la plaza del Reloj, a comprar unos ricos chocolates. Con lo que probé de las muestras gratis no hizo falta abrir uno de los que compramos! Muy rico el de 75% con panela! (La panela es un licor de la caña de azúcar, antes de refinarla). A dormir cerca de las 10. En Buenos Aires festejaron en Echeverría los cumples de Nicki y Diego.

Domingo 23 de febrero
Arriba, desayuno. Muy rica granola, probé las arenas una vez mas, y sigo sin convencerme de que sean ricas. El hotel está lleno con gente de un casamiento, pero están todos durmiendo, por lo que el restaurante está vacío.
Salimos a andar en bici, el hotel las presta. Freno a contrapedal, eso siempre nos cuesta! Hicimos unos 4 km, hasta la plaza del reloj y vuelta por afuera del muro mas cerca del mar, mi bici se pinchó, por suerte fue cerca del hotel, caminamos de vuelta. Dejamos las bicis, salimos a caminar, llegamos hasta Getsemani, un barrio que parece tener el comienzo de un desarrollo similar al de la ciudad amurallada. Caminando por la zona del muelle hay un simpático área de food truck. A esta hora, todo cerrado.
Vuelta a la plaza del reloj, tomamos algo en The Clock Pub, un pub lindo al lado de la plaza del reloj.
Miramos ropa en Desigual (al lado de la plaza del reloj) y volvemos a ponernos la malla para ir a la pileta, ya es mediodía. La Mansión tiene piletas en la planta baja y en la terraza, pero Tcherassi tiene el Hotel&Spa a la vuelta, y la pileta de la terraza es mucho mas linda, abique nos vamos a esa. (El resto de la Mansión es mas linda, aunque hay que caminar 100 m por la calle de la Mansión al Hotel&Spa, vale la pena hospedarse en la Mansión e ir a la pileta del Hotela&Spa). Empezamos dos parejas, terminamos 5 parejas, bastante tranquilo. Nos quedamos hasta las 4, nos fuimos a cambiar, y fuimos a visitar la mas reciente atarcción turística, el shopping La Serrezuela, en doen había antes una plaza de toros y un teatro. Inagurado en junio de 2019, muy lindo, vale la pena visitarlo, de alguna forma mantiene la forma de la plaza de toros, aunque sospecho que pocos deben ser los materiales originales. No solo el shopping es lindo, como es alto (4 pisos) tiene una muy linda vista del Castillo de San Felipe, lastima los edificios altos que empiezan a acercarse.
Quisimos hacer un Kaffee und Kuchen en Nancy Cabrera en el patio de la plaza de toros, pero no nos atendieron. Salimos a caminar, y llegamos a Ábaco Café y Libros, una curiosa librería con cafecito. Tomamos un café, un chocolate helado y un budín de chocolate, nada sofisticado y bastante casero, pero estivo bien.
Ya anocheció, vamos al cuarto a descansar, y a ponernos bonitos para la cena. La idea era cenar en La Mulata, pero resulta que se mudó al supermercado al lado del shopping… ya no tan interesante. Igual fuimos, y estaba cerrado por reforma! Caminamos un rato mas, y terminamos cenando en una pizzeria bastante normal, Piccolo, pero que servia tambien en las mesas del patio de la Iglesia de Santo Toribio, en la misma cuadra del hotel. Lindo patio! Pizza normal, An comió una ensalada servida en pan de pizza, todo acompañado de sangria. A dormir, hic!
Lunes 24 de febrero
Arriba! Los 58 llegaron, y la media entrada en Brasil se acerca (es a los 60). Respondo a múltiples saludos, y bajamos a desayunar, repetimos la granola, y pedimos panes, que incluían un rico pan de chocolate. Intentamos una videoconferencia con los chicos en Buenos Aires, salió mas o menos, valió al intención!
Salimos caminando hacia el Castillo e San Felipe, queria visitarlo nuevamente. El camino recuerda una vez mas que lo lindo de Cartagenas está adentro de la ciudad amurallada, y ahora en Getsemani, el resto es bastante feo. Llegando, nos sacamos fotos en los Zapatos Viejos (escultura fenomenal de zapatos viejos), y de ahí a comenzar la visita. Lamentablemente ya no hay audioguias, y no queria bancarme a los guias, asique hicimos la visita sin guia. Si fuera primera visita, definitivamente hay que contratar un guia! Nos tomamos algo más de dos horas para visitar el castillo, incluyendo un video de unos 25 min en la vieja enfermería, bastante bueno.
Ya volviendo pasamos por el Jumbo, compramos bebidas para reponer líquidos por el calor. Vuelta al hotel, llegamos a la 1 a la pileta, igual que ayer fuimos a la del Tcherassi Spa. En el camino unos raperos muy divertidos insistían en rapear para que les des unos mangos, pero no tenia un peso conmigo!
Nos quedamos hasta las 5, vamos a descansar un rato mas al cuarto. Mientras, nos avisan que el cuarto Gazar, que dicen que es el mejor del hotel, está disponible para visita, asique vamos a visitarlo. Es mas grande que nuestro cuarto (que es el Ziberline), y tiene en un segundo piso una pileta chiquita privada. Pero en general no me termina de entusiasmar, creo que el nuestro, con su balcón a la calle, es mejor.
Salimos a caminar por la ciudad amurallada. Después de una buena caminata, caímos de casualidad en el Mar y Zielo, Gabriel Navas había recomendado cenar ahí, pero no lo haremos hoy. En vez, nos fuimos al rooftop, con linda vista a una cúpula iluminada en una iglesia, tomamos un trago.

Vuelta a casa a bañarse, cena en el Gobernador.
Martes 25 de febrero
El coronavírus sigue complicando. Las bolsas ayer cayeron, la reunión que tengo en marzo se está por caer, ya que empezó la restricción de viajes para Italia, y a ese Andrea me acompaña, con lo que no sabemos como va a quedar eso. Y viene el viaje a Italia con los chicos, veremos como cambia el escenario en 3 meses…
Mientras, en Cartagena amanece, desayunamos una vez mas la rica granola, con vista a la pileta y al jardín vertical del hotel, todo muy lindo. La vida está llena de contradicciones!
Salimos a dar una vuelta en bici, unos 7 km. Una vez mas, mantenimiento flojo, mi bici hubo que cambiarla antes de salir, pero anduvo. Seguimos hacia el lado del hotel de las Americas, mojamos los pies en el Caribe, pero volvimos hacia el lado de la ciudad amurallada, esta zona no es linda. Pasamos todavia delante del monumento a los Alcatraces, simpático, pero no justifica ir especialmente hasta allá. Seguimos hacia el puerto, entramos a Getsemani, pero es un caos de tránsito. Vuelta al hotel. Ya son las 11, pileta hasta las 4, con almuerzo. Mientras, los desdoblamientos del Coronavirus avanzan, en Endress hoy aumentan las restricciones de viaje.
Vuelta al cuarto, baño, a pasear por Getsemani, esta vez a pie. Bien impresionados, se ve que se está armando un nuevo polo de desarrollo siguiendo las líneas de la ciudad vieja. Igual que en la ciudad vieja, se ven varios carteles en algunas casas, de auotiridad judicial llamando a presuntos dueños a presentar antecedentes para resolver disputas de propiedad. Y tambien hay algunos carteles sobre peleas entre viejos y nuevos vecinos, típicas de gentrificación. Como referencia, vale la pena encontrar el Callejón Angosto (así se llama) con sus paraguas colgados. Si se llega ahí, mas o menos se está en el centro de Getsemani. Y vale la pena subirse a la muralla cercana, muy buena vista del Castillo e San Felipe, sin edificios que la obstruyan.
Volvemos por la costa, paramos en los food trucks de Santa Isabel, nos estamos en los sillones a ver la puesta de sol, estaba muy apacible.
Ya oscuro, aunque todavía no son las 7, nos volvemos a cerca del hotel, y paramos a cenar en Mistura, que justo abre a las 7. Ricos tiraditos y ceviche, curioso pulpo caramelizado. Nos sentamos en las mesas del patio, la noche está agradable, y en el resto de los salones el aire acondicionado está ventoso.
Cerramos el dia con una caminata cerca de la catedral, y a dormir. Antes, estamos viendo Messiah en Netflix, el WiFi es bastante flojo, en una próxima hay que traerse mas cosas descargadas.
Miércoles 26 de febrero
La cancelación de eventos por el Coronavirus sigue en aumento, y la bolsa está cayendo estrepitosamente. Mientras, amanece en Cartagena, nuevo desayuno leyendo el diario. Salimos después a nuestra última caminata por el centro viejo. A las 11:00 ya estamos de vuelta, en São Paulo son las 13:00 y el feriado terminó, tengo una videoconferencia de algo mas de una hora. Después, cerramos los bolsos, checkout, y nos vamos a la pileta, para lo cual nos quedamos de malla. Almorzamos un ceviche en la pileta por última vez, y a las 15:00 vuelta al Mansión, baño en la ducha de la pileta, cambiarse en los baños del hotel, y al aeropuerto de taxi.
No queda claro porque, pero tenemos asientos en Business, con acceso al VIP. Trabajo un rato, y ya tenemos que embarcar rumbo a Medellin. Vuelo tranquilo, Sergio (gerente de ventas regional) y su esposa Deni nos pasan a buscar por el aeropuerto. Como ellos tienen restricción vehicular de pico y placa para entrar a Medellin, nos llevan a San Antonio de Pereira, un pueblito famoso por los postres, a comer un postre en Dulce Contigo, que es el local histórico, aun cuando muchos otros restaurantes hacen de los postres su promoción principal. En general, no muy de mi tipo, cremas con distintos gustos. Pedimos un pudín con panela y leche condensada, el conjunto se asemeja a un flan con dulce de leche. Simpático, pero no de matarse.
De ahis erguimos a Colosal, un restaurante en las afueras de Medellin sobre los cerros, con extraordinaria vista a la ciudad, con su iluminación nocturna, y muy rica comida, An comió un rico cerdo prensado, y yo un muy rico pulpo.
Y se va haciendo tarde, hacemos check in en el Diez Hotel Categoría Colombia, en donde paré hace algo mas de 2 años. Nos toca un cuarto con un segundo cuartito con una hamaca paraguaya!
A dormir.
Jueves 27 de febrero
Arriba a las 6:30, salgo a hacer visitas con Sergio y Ana. An se queda a hacer los bolsos, y después va a pasear a Comuna 13 y a la plaza de Botero. Después de las visitas vamos a almorzar al pintoresco Central Mayorista, que es le mercado central, parecido al CEAGESP. En sus pabellones hay varios restaurantes, comimos ceviche en el Bistro el Mordisko, muy rico. De ahí Sergio nos invita a conocer el Metrocable, un teleférico que va por encima de las favelas de Medellin. En Rio de Janeiro lo usarían de tiro al blanco. Fuimos y volvimos de tren, an total fue mas de 90 min. All in all, no creo que sea lo que mas vale la pena usar para vender la imagen de Medellin.
Volvemos al hotel, taxi, y al aeropuerto. Mientras, las bolsas caen mas del 5% en el dia,a cumulando mas del 10% de caída en la semana…
Y nuestro vuelo se atrasa. Me pongo al dia con el trabajo, pero son mas de 2 horas, embarcamos pasadas las 8. Al embarcar, descubrimos que nos habían cambiado los asientos cuando fuimos al Gate a avisar que habíamos llegado (estábamos sin equipaje), de los asientos de emergencia a la fila de adelante, apretada y sin reclinar. La forma en que lo hicieron fue realmente una estafa… veremos en que queda.
Y despegamos con 40 min mas de atraso, incluso tuvieron que abrir las puertas de emergencia mientras esperábamos, para que entre aire! El vuelo fue normal, pero después de aterrizar no tanto… 15 min mas de espera parados esperando Gate. En resumen, un vuelo de 35 min tuvo 3 horas de atraso….
El taxi del hotel casa Dann nos espera, llegamos sin problemas, a dormir pasadas las 11…
Viernes 28 de febrero
Arriba a las 7, a trabajar. Almorzamos con un grupo de la oficina en Vista Corona, lindo restaurante de comida mexicana un poco “up”, bien, y con muy linda vista a la ciudad, vale la pena considerar.
Al final del dia nos encontramos con An en el hotel, descansamos un poco, y fuimos nosotros 2 a cenar a El Cielo, un muy buen restaurante muy especial, al que había ido con Niko en la visita de Agosto 2019, y que queria que Andrea conozca. Como en la visita de Niko, extraordinaria experiencia, fueron 19 “experiencias sensoriales”, incluyendo el lavado de manos con chocolate (la chocoloterapia), y la brillante uchuva, que pedimos (y nos concedieron) repetir. En total, dos horas y media de cena, y USD 100 por persona.
A dormir!
Sábado 29 de febrero
Bisiesto!
Arriba, desayuno, cerrar valijas, 11:30 hacemos checkout y nos pasa a buscar Carlos, con Alba y Matias. Salimos hacia las afueras de Bogotá, y en poco mas de una hora llegamos a Islamorada, un restaurante de un músico colombiano, localizado en un cerro, decorado y con varias actividades para chicos. Realmente muy familiar, lo que está muy bueno con Matias, que tiene 3.5 años, y es imrepsionantemente despierto.
Volvemos a Bogotá, a eso de las 16:30 nos dejan en los shoppings del Atlantis y callecitas llenas de locales. Caminamos un rato, y de ahí ya salimos caminando hacia el hotel. Taxi, aeropuerto, caminata en el aeropuerto, y vuelo despegando a las 10, después de una hora de atraso, incluyendo otra vez que abran las puertas para dejar entrar aire fresco. Aterrizamos a las 6, después de 6 horas de vuelo. Corto para dormir, largo para no dormir. Llegamos a casa, la gran pregunta: despegaremos hacia Basel el próximo viernes?





