Heading to the wedding II – Neuchatel (2021)
Sábado 9 de octubre
Dejamos el cuarto del Motel One ocupado, con todas nuestras cosas, y salimos solo con mochilas. El viaje es en tren a Neuchatel, asique vamos caminando a la SBB. En el camino An se compra su Starbucks, y ya en la SBB yo me compro un bretzel en el Bretzelköning, calentito. Nos vamos a una plaza que queda atrás del SBB a desayunar. Justo había un grupo scouts bastante grande, deben haber sido unas 60 personas.
Subimos al tren rumbo a Biel-Bienne, el mismo que tomamos el domingo pasado, en ese domingo habíamos tomado el barco que salía de Bienne. ¡Y An no encuentra mis tickets digitales! Buscando con el 3G flojo qué hay en el tren, llegamos justo cuando el guarda llega. Salió todo bien.
En Biel combinamos con el tren al aeropuerto de Ginebra, ya mas lleno. Bordeamos el lago Bieler, después el Neuchatel, y bajamos en Neuchatel después de 18 min. Caminamos por al downtown, muy lindo, pasando por el castillo, la iglesia, la feria del sábado, hasta llegar al hotel Beau Rivage, paramos a tomar un café y un chocolate caliente (CHF 5 y 7 respectivamente). Y de ahí salimos a caminar en la dirección del Palafites, el hotel en el que vamos a pernoctar. Está frio y un poco ventoso. Pasamos por un bar en el puerto, Le Bassin Blue, la impresión es que este lugar en verano debe estar muy bueno. Pasamos también por el estadio de Maladiere, parece bastante bueno. Para los km que faltan nos tomamos un colectivo, erradamente compramos boletos, para descubrir después que el hotel te da derecho a usarlo, como en Basel.
Y llegamos al Palafite. Checkin OK, después de verificar el certificado suizo de vacunación nos ponen una muñequera azul, para no pedirlo mas. Lamentablemente erramos la reserva, no tenemos un cuarto sobre el lago, y esos ya están todos vendidos para el fin de semana, por lo que nos quedaremos sin este elemento icónico de este hotel…
Dejamos nuestras mochilas de viaje, y en la recepción nos dan las mochilas del picnic que habíamos pedido. También nos dan esos palos para caminata nórdica. Salimos caminando al funicular (unos 2 km del hotel), al subir una sección del funicular se llena de bicicletas de todos los que suben en funicular para bajar el cerro en mountain bike. El paisaje sobre el bosque está muy bueno. Y llegamos a Chaumont. Caminamos por diversos senderos, cada vez mas chiquitos, hasta llegar a las coordenadas (47.0281919, 6.9531595), en donde desplegamos el almuerzo. Las mochilas incluían una manta aislada para el piso, mantel, servilletas y cubiertos, y tipo tupperware descartable con frutas (uvas, ciruelas e higos), quesos, fiambres, un salame, pan, y el postre, una original tartita de dulce de leche mezclada con avellanas, pistachos y chocolate, muy rica. Cuatro aguas y dos cervezas completaban el almuerzo, todo por CHF 35 cada uno. Para lo que es esta región del mundo, razonable.
El tiempo está fresquito, con el sol apenas asomando por las nubes.
Volvemos al funicular, los dedos están helados. En la salida hay una torre panorámica, queremos subir. Pero… cuesta 1 CHF cada uno en monedas, ¡y solo tenemos tarjeta de crédito! Agarré la cerveza que sobraba, traté de vendérsela a un suizo que pasaba, y sintió lástima y ¡me dio 2 CHF! La vista de la torre es impresionante, lástima que no se llegan a ver los Alpes por las nubes a lo lejos.
Bajamos en el funicular, hay que sincronizar bien, solo pasa cada una hora. Llegamos al hotel, y aprovechamos a conocerlo un poco mas, tiene un buen área de descanso sobre el lago, en verano debe estar buena.
Descansamos un rato en el cuarto, usamos la bañadera, al final del día a cenar. Cenamos en el mismo hotel, comenzamos con un muy buen paté, y de plato principal An pidió un rico salmón, y yo unos camarones en espuma de coco, muy bueno. De postre, Ritter Sport en el cuarto.
Domingo 10 de octubre
Desayunamos en nuestra terraza con los restos del pícnic de ayer y un poco de Alpenzeller que todavía sobra. Está frío, nublado y ventoso. Aprovecho la bañadera con un ciclo de baños bien calientes alternado con leer en la terraza. Se van haciendo las doce, check out, nos pasan a busca Verónica y Patrick. Nos vamos a la montaña, a un restaurante rústico en la cima, el Le Soliat. Bien simple, self service, comimos un muy rico fondee con hongos, los hongos ya venían integrados en el queso fundido. Nos quedamos charlando un buen rato, después caminamos por la montaña, impresionantes paisajes con los acantilados de la región.
Después salimos a Boudry, región con varios viñedos, y adonde llega un rio que seguimos a pie corriente arriba, mientras se adentra en profundas grietas, muy impresionantes paisajes dentro de las grietas. Va siendo hora de pensar en irse, rumbeamos a Neuchatel, tomamos un cafecito en Les Brasseurs, un bar tematizado en la producción de cerveza, hecha en el mismo local. Ahí nos despedimos, vamos a tomar el tren de las 19:26 rumbo a Biele, combinación ahí con el IC51 rumbo a Basel. Y a preparar las cosas para mañana.