Dos pasiones que se venían perfilando desde hace mucho. Comer y viajar
Carlos y Richard se conocieron en la facultad de Ingeniería donde levantaron considerablemente el promedio (de la estatura media del alumnado de ingeniería química con su porcentaje de 40% de mujeres). Sus novias (ambas les iban hasta el hombro) nos habíamos conocido incluso antes en un curso de baile de la colonia alemana en el que Andrea salió votada Reina.
Hicimos varios viajes juntos, los primeros muy cortos con auto prestado y después más largos (aunque el auto seguía siendo prestado). A Cariló fuimos varias veces (con Sergio de recién nacido por ejemplo). La comida era siempre todo un tema. El equipaje se reducía a lo más importante: mantas en invierno y chocolate en todas las estaciones. Las discusiones entre la nutricionista y el goloso no afectaban en absoluto la frecuencia de las leches chocolatadas.
Para Pascuas del 90 emprendimos nuestro viaje a Loma Bola en San Luis. Una de las razones del viaje era conocer las comidas de la señora inglesa que eran famosas en toda la zona y que ofrecía delante del hogar a leña en el comedor del viejo casco. Para ampliar nuestras experiencias culinarias fuimos a conocer a los a 7 hermanos, un ranchito perdido en Pasos Malos que según los parroquianos servían el mejor chivito. Como se ve en la foto, nos comidos hasta los huesos. Para mayor explicación: para gozarlo tuvimos que esperar varias horas (??) con paciencia puntana, será por eso que nos pareció tan delicioso?
por Karin Bohner