Gland – Basel – Mulhouse – Strasbourg I

Día normal de oficina, salvo que a las 3 Marcus busca a Andy y después me busca, rumbo al aeropuerto. Vuelo Sampa – Zurich normal en clase económica, todo sin problemas.

Viernes 2 de noviembre
Aterrizamos en Zurich a las 10:00 AM, migraciones, valijas y aduana todo normal. Nos vamos a Hertz a buscar el Toyota Aveo que alquilamos para los primeros días. Salimos rumbo a Berna, unos 120 km. En Berna estacionamos cerca del Rathaus y caminamos hasta la iglesia por las calles del centro histórico, con edificios de estilo medioevo declarados patrimonio histórico por la UNESCO, pero que parecían muy completos y complejos para la época. Almorzamos en Lorenzini enfrente a la iglesia, Andy un salmón y yo un osobuco, las dos cosas muy buenas. Seguimos rumbo a Berna, pero de a poco el cansancio me va apretando. A unos 50 km del destino paramos en una estación de servicio para descansar unos minutos, lavarme la cara y, porque no, un Movenpick de postre.
Seguimos rumbo a Gland. Pasamos por las afueras de Lousanne y el tránsito comenzó a empeorar, sin llegar a ser grave. Y así llegamos a la casa de nuestros anfitriones por estos días, Verónica y Patrick. Como ninguno de ellos está cuando llegamos, nos recibe su hija Sophie. Nos acomodamos en un altillo muy piola para este tipo visitas. Una refrescante ducha, un poco de descanso, y a cenar con los anfitriones!
La cena fue un raclett con un queso muy bueno. Curiosa conversación, que mezclaba portugués (único idioma que hablábamos los 6, aunque para nadie era nativo), español (nativo para 5 de los presentes), francés (entre Patrick y Verónica) y algo de inglés.

Sábado 3 de noviembre
Desayunamos opíparamente con los anfitriones, y nosotros dos salimos hacia Ginebra, unos 40 km por una ruta costera al lago. Ya antes de llegar se veia el chorro de agua de 140 m que caracteriza a la ciudad. Dejamos el auto en el estacionamiento de Montblanc, y caminamos un par de horas por la ciudad vieja. Camino al museo de Patek Phillippe paramos a almorzar en Emiliano, un restaurante griego sin nada destacable, pero tampoco malo. Seguimos al museo, con piezas desde el 1600. Lo mas destacado fue la pistola con el pájaro cantante: al disparar salía un pájaro por el caño, de unos 2 cm de largo. El pájaro movía el cuerpo, la cabeza, el pico y las alas, y cantaba! También el mecanismo de un reloj que indicaba cuando seria semana santa en cada año era muy interesante, el Patek Phillipe Calibre 89.
Volvimos hacia el centro viejo, buscamos nuestro auto, y salimos rumbo a casa, para descansar un poco y bañarnos para la cena.
Para la cena había mas invitados, llegaron Thomas y esposa. Thomas es econometrista y decano de una universidad cercana, y los dos viajaron mucho por el mundo. Él juega golf con handicap 10, con lo que parte de la conversación fué por eses lado y por los viajes. A dormir a media noche.

Domingo 4 de noviembre
El día amanece con un poco de lluvia, y en la medida en que siga avanzando solo empeorará y lloverá mas…
Desayunamos con la familia, y salimos a eso de las 11:30 a recorrer los alrededores. Pasamos por el bonito club de golf Imperial, en la cercana localidad de Prangins. El club house era un palacio en donde vivió Napoleón III. La cancha lucia muy bien. Seguimos por el camino costero hacia Lausanne, paramos en el puerto a ver veleros y la calle peatonal. La lluvia comienza a aumentar, pero aun es manejable. Seguimos a la catedral, que esta en un plan de restauración 1972 – 2022, eso son planes a largo plazo! El órgano de la catedral era muy lindo, lucia muy bien mantenido. Salimos de la catedral, bajamos por una calle de escaleras, y paramos a comer en Le Barbare, un cafecito atendido por portugueses. El resto en realidad no iba a almorzar, pero ya eran las 3 PM, era hora de comer algo! Me comí un rico omelette de queso, con ensalada, mientras el resto tomaba chocolate. Seguimos caminando por una avenida comercial, mirando relojes y anuncios de inmobiliarias, mientras ya llovía copiosamente. Llegamos al auto bastante mojados. Volvemos a casa, descansamos un rato, y cenamos en casa. Los chicos se preparan para la escuela, los mayores para la semana de actividad, y nosotros para la próxima escala.
La visita a Patek Phillipe me influencio, me quedé un rato mirando relojes por internet!

Lunes 5 de noviembre
Nos levantamos con el ruido de los chicos en la escuela vecina, a la que va Marc, el hijo menor de Veronica y Patrick. Nos bañamos, y vamos ordenando todo, listos para irnos. Desayunamos, cerramos y salimos rumbo a Broc, en donde hay una fábrica de chocolate de Cailler, marca que desde 1929 es de Nestlé. El camino para llegar comienza con autopista, sigue con ruta, y termina con un camino de campo muy bonito. La visita a la fábrica es mas o menos flojita, pero al final es un buen pretexto para pasear por la región.
Seguimos a Gruyere, un castillo en una colina que domina la región que da nombre al queso. El pueblo alrededor del castillo es muy lindo te transporta al medioevo. Bajamos de la colina a La Maison du Gruyere, en donde fabrican queso y hay un restaurante. La visita tampoco es gran cosa, pero el fondue en el restaurante estuvo bueno. Después del almuerzo seguimos rumbo a Basilea. La lluvia comienza a tomar mas fuerza y nos acompaña buena parte del camino.
Llegamos a las 4:30 PM al Stucki, dejamos las valijas y vamos a Hertz a devolver el auto. Nos tomamos el tranvía 8 al Barfuterplatz, y caminamos por la Freie Strasse y los alrededores del Markt Platz. Tomamos de vuelta el 8 hacia Stucki. Acomodamos la ropa y nos vamos a cenar con Claudinei al patio de comida del shopping. Largo día, a la cama a dormir.

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