Rota das Emoções I: Lençois Maranhenses
Para festejar nuestros 25 años de casados vamos a hacer un viaje especial, nos vamos al noreste de Brasil recorriendo la Ruta de las Emociones, que pasa por Lençois Maranhenses, Delta de Parnaiba, y Jericoacoará. Allí vamos!
20 de junio, llegando a Barreirinhas
João nos pasa a buscar a las 8 AM, vamos rumbo a Guarulhos. Como es un vuelo directo, y toma 3.5 horas, no puede salir de Congonhas. Tráfico pesado, tardamos una hora y media al aeropuerto.
Checkin y vuelo normales, llegamos a las 3Pm a São Luis de Maranhão, capital de Maranhão. Nos esperaba el chofer Edson con una Toyota SW4, que nos va a llevar a Barreirinhas en 3 horas. Apoco de salir de São Luis vimos un tren de Vale llevando hierro al puerto, eran 320 vagones y 4 locomotoras! Paramos en Morros en Quebra Anzol, una posada en donde repusimos un poco de líquido antes de seguir.
Nos metimos un rato en la pileta, y después cenamos una moqueca de camarón. Ya son las 10:30, a dormir.
21 de junio, visita a los Lençois
En fin, nos quedamos mas o menos una hora y media caminando y bañándonos en la alguna de los peces, y después volvimos. Entre ida y vuelta la caminata por las dunas fue de mas o menos una hora y cuarto. El paseo en total fue de unas 4 horas.
Llegamos al hotel y nos vamos a bañar al hidromasaje, torre que te tira agua desde 5 metros de altura. Nos secamos al sol en la pileta, y vamos a almorzar una ensaladita, con lulas dore y camarones. El resto de la tarde hicimos fiaca en la pileta, hasta el poner de sol a eso de las 6. Nos vamos a bañar y a ordenar las valijas, mañana sigue el viaje.
Nos vamos al bar a tomar unas saquerinhas y leer emails personales, pero la velocidad del WiFi es pésima.
Después vamos a cenar, esta vez un lomo con gruesa capa de ajo frito, muy bueno.
22 de junio, salimos hacia Parnaíba
Luego de intensa lluvia a la noche, nos levantamos, cerramos las valijas, y salimos a desayunar. Mientras esperamos la jardinera vuelve a llover. En jardinera vamos hacia el puerto de Barreirinha, con la lluvia nos mojamos bastante. En el puerto nos subimos a nuestra lancha voladora, que nos llevará aguas abajo por el Rio Preguiçia. A lo largo de la navegación tenemos algunos chubascos. El río es muy ancho de entre 100 y 150 m, y tiene muchas curvas.
Seguimos unos 20 min mas hacia Mandacarú, un pueblo de 2000 personas, visitado por el faro desde el cual hay una linda vista. Subimos los 160 escalones, desde arriba no se veía tanto los Lençois, pero la vista de la floresta era impactante. Visitamos el artesanato, 10% de la población vive del turismo, el resto de la pesca. Eso nos informo nuestro guía Bruno, un pibe que va a 5to grado y que insistió en recitarnos un poema para hacerse de una propina.
Diez minutos mas de lancha y llegamos a Caburé, un pueblo formado por 5 resorts bien simples, y varias barracas. El pueblo queda entre el río y el mar, que están separados por menos de 1 km. El río da después otra curva y se aleja del mar, desembocando al mar a varias decenas de kilómetros de Caburé.
Descansamos en la playa, almorzamos, y un nuevo guía (ahora Marcos) nos pasa a buscar en la 4×4. Con él vamos hacia Parnaíba, los primeros 28 km por la playa. En el camino vemos varios cangrejos de buen tamaño, una tortuga muerta siendo comida por los cuervos, y otra moribunda. Marcos nos dice que hay que dejar la moribunda donde está. Será comida de los cuervos.
En el paisaje llaman la atención las raíces de los manguezales, que dominaban la zona hace medio siglo, y que fueron desplazados por la arena. Llegamos a Paulino Neves, llega el asfalto, y seguimos hasta Lagoinha, a donde paramos a tomar algo. Andrea tomó una marca local llamada Jesús, mas que guaraná parece granadina. Seguimos a Parnaíba por la ruta, ahora bajo intensa lluvia durante buena parte del camino.
Llegamos a Parnaíba, ciudad de 300.000 habitantes, paramos en la Posada de los Vientos, localizada en un área bien urbana. Descansamos un rato, nos bañamos y vamos a cenar. Fuimos al Porto das Barcas, antiguo puerto remodelado en un centro de restaurantes, artesanos y música al vivo. Bastante simpático. Cenamos al aire libre al borde del río, hasta que la lluvia nos corrió. A dormir.