Un fin de semana casi normal en Sao Paulo

Este fin de semana no vamos a ninguna parte, tampoco hay que preparar valijas… como es un final de semana así?

La principal actividad de hoy seria desayunar con Evan de África del Sur, que está en Sao Paulo en escala desde México hacia Johannesburgo. Ya antes de levantarnos nos enteramos de que no lo dejan salir de la zona internacional del aeropuerto. Decidimos igual mas o menos seguir el plan original.

Empezamos desayunando en el balcón, como siempre la lista sobre la ciudad hacia la represa está buena, y el día está fresco (20C) pero soleado. Salimos hacia la Oscar Freire a ilusionar vendedores en un remate de relojes, en estos días es la exposición, el miércoles el remate. Pero nada llega a interesar realmente.

De ahí seguimos al museo que hay en el viejo Detran frente al Ipirapuera, en el 8vo piso teníamos una reserva para almorzar en el Vista Restaurante, ya habíamos ido al bar con Rox y Miguel hace algunos meses. La vista es muy buena, pedimos un atún de entrada y una tira de asado de plato, los dos estaban bien sin llegar a ser fantásticos. Acompañamos con tragos que también estuvieron bien sin ser fantásticos. Al final, se come ahí por la vista, y se puede ir sin necesidad de comer ahí. Ya saliendo pasamos por el 4to piso, había una exposición sobre máquinas de escribir. Interesante, también acá los brasileños defienden un brasileño como inventor de las máquinas de escribir (como la comunicación sin cable, los aviones, etc…)

Siesta, y a la tarde salimos hacia el theatro municipal, con la  Orquestra Sinfônica Municipal, Coro Lírico y Coro Infantojuvenil da Escola Municipal de Música, ejecutando “Pavana para una princesa muerta” de Ravel, “Meia Lagrima” de Bouny (estreno mundial de una obra encargada por el teatro a Elodie Bouny, que estaba presente entre los espectadores, el encargo fue con motivo del aniversario de la creación de la Unión Africana, y había varios embajadores africanos. Como dato final, Bouny es venezolana hija de madre boliviana y padre francés, se formó en Francia y ahora vive en Rio de Janeiro), “Magnificat Alleluia” de Villa-Lobos, y el “Réquiem” que Lloyd Webber (el de Evita) escribió por la muerte del padre. El teatro está interesante sin llegar a ser el Colón (es de 1911, última reforma del 2008), y en general estuvo todo bueno, con destaque para el Hosanna dentro del Réquiem. Este se repitió como bis, momento en que permiten que filmes con los celulares para postar en las redes sociales. Me gustó la buena interacción del director con el público, anunciando el programa de los próximos días, especialmente la maratón de Beethoven con las 9 sinfonías en 3 días. Todo bastante dinámico.

Ya saliendo, An me quiere llevar al bar de los Arcos que está en los subsuelos del teatro, pero la fila para entrar está enorme. Parece que vale la pena, habrá que ir en la semana. A casa, a seguir poniéndonos al día con Game of Thrones, y a dormir. Mientras, el WhatsApp explota con toneladas de mensajes para la organización del locro que habrá mañana en la casa de Diego.

El domingo desayunamos en el balcón como tradicional, vamos a la oficina y dejamos el auto allá, y después de admirar brevemente un Rolls Royce en vena en el garage (2 puertas, USD 65 k), nos vamos a la estación de subte a alquilar unas bicis, nos vamos hasta el parque do Povo (no muy del pueblo, departamentos con vista al parque deben costar alrededor del millón de dólares), caminamos un rato, y nos vamos al JK a almorzar en el patio de comidas. Resolvemos un problemita con un reloj (tengo que aprender a poner la correa), encontramos unos accesorios para el baño de mi oficina, nos volvemos en bici a la oficina, vuelta a casa, una siestita. Ya empieza a oscurecer temprano, son las 6 y ya está oscuro. Me dedico un rato al SimplyPiano, aplicativo que me está ayudando a progresar bastante, y al final del día pizza y mas Game of Thrones. A dormir, mañana voy a Itatiba a recibir a Luis Buresti que está de visita, cenaremos con las esposas a la noche en el Figueira.

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