Cumpleaños de Andy en Gordes (2023)
Les Bories & Spa queda en las afueras de Gordes, un hotel lindo, con muy linda vista a su parque enorme y al valle en general. An tenía hora marcada para un masaje a las 17:30, así que tuvimos tiempo de acomodarnos, y ya le tocaba ir. Yo aproveché a usar el gimnasio, y después usamos un rato el sauna, aunque a las 19:00 ya nos teníamos que ir, con el calor del sauna dio para tirarse un ratito corto en la pileta de afuera. Esa pileta es muy linda, reforzando la linda vista del hotel, lamentablemente la vamos a usar poco, porque estos días la temperatura bajó mucho, con máximas de 22 C. Vamos a cenar, el restaurante es muy bueno, y la comida, elaborada al estilo francés, muy rica. A dormir.
Y amanece el lunes 28 de agosto, ¡cumple de An! Esa noche dormimos muy bien, y arrancamos el día yendo al gimnasio. Después desayunamos, como siempre en Francia, el desayuno incluye unos quesos muy buenos.
Salimos a pasear en auto, la primer parada es Aviñón. Estacionamos en el estacionamiento del Palais de Papes. Dicho sea de paso, Aviñón es conocida por dos cosas: haber sido sede papal por algunos siglos, y por el puente de Aviñón de la canción. No visitamos el palacio del Papa porque los lunes cierra, pero si visitamos el puente, de interesante historia. Construido en el siglo XV, no fue hasta el siglo XIX que la gente cantaba y bailaba a las orillas del rio, dando origen a la canción, que igual tiene elementos de canciones del siglo XVI. Andrea baila y canta en el puente, en una tradición que es seguida por exactamente… solo ella, ¡a nadie se le ocurre hacer eso!
Después de visitar el puente, recorrimos Aviñón de punta a punta, llegando a la Rue des Teinturiers, interesante ver una ciudad tan antigua y al mismo tiempo, de alguna forma, bastante modernizada. Para nuestro almuerzo buscábamos una quesería, pero no había ninguna abierta… hora de la próxima parada. Buscamos el auto, y seguimos hacia L’Isle-sur-la-Sorgue, una pequeña villa. Encontramos donde estacionar, cerca de una boulangerie en donde compramos rico pan. A una cuadra, paramos a comprar quesos en maison Moga, una quesería y bodega, con muy buenas opciones de quesos y un dueño con muy buena atención. Nos llevamos un Fluer de Julie de leche de cabra, de Pernes, cubierto de flores, que le gusta a An. Para queso azul, un La fourme d’Ambert, de Avergne, muy rico. Para queso fuerte, un Le trou de cru, muy bueno, y ni tan fuerte. Y para queso más duro, un Pecorino a la Poire, italiano, con un poco de gusto de pera.
Nos fuimos al Parc Gautier, un parque chico, de unas dos manzanas, que quedaba cerca. En la entrada, una residencia muy pintoresca, de los dueños originales del campo. Para completar la comida, teníamos champagne del hotel, un Deutz en botella de 375 ml, adecuado para An, y un poco de miel, también del hotel. Excelente pícnic de cumpleaños, complicó un poco el viento, ¡pero todo muy bueno!
Recorrimos L’Isle-sur-la-Sorgue, es chiquita, así que no demora mucho. En la boulangerie Cattoën nos entusiasmamos con un merengue, que comimos mientras caminábamos, recorriendo el canal que rodea la villa. Nos llaman la atención unos botes bien bajitos, que deben usar para pasear por el rio, que es poco profundo y bastante angosto, se parece más bien a un canal. Hora de volver al hotel! En el camino llamamos a Pá por el cumple, y a Caro.
Un rato de sauna, un rato de pileta externa (aunque con bata, seguía frio), un rato de aprovechar la bañadera, todo eso mientras An respondía sus muchos mensajes de cumple. Cena en el hotel, través bastante rico, pero con un menú de solo 3 opciones, que los lunes repite el menú del domingo, es como que no tenía interés. Sorpresa, a An le traen un disco de chocolate cubierto de dorado, con una velita, a modo de torta de cumple. ¡Y hora de ir a dormir!
El martes nos levantamos a eso de las 7am, fui al gimnasio, y ahí me di cuenta de que el día anterior debo haber dejado las bandas de ejercicio, y que desaparecieron… en fin. An llega un rato más tarde, y después de hacer nuestros ejercicios nos fuimos a desayunar, por última vez con esta muy linda vista. Después, cerramos las valijas, y hacemos checkout, para ir a Gordes, ya que todos los martes a la mañana es día de feria, así que vamos a la feria. Gordes está a 15 min de auto, estacionar no es fácil, pero aun llegando a eso de las 11 conseguimos estacionar. Caminamos por las callecitas de Gordes, otra ciudadela medieval simpática de caminar, en la cima de una colina. En la plaza Genty Pantaly estaba el comienzo de la feria, pero en realidad se extendía por todo el centro, con unos 100 locales, de comida, frutas, jabones y cosas de lavanda, algo de ropa, turrones (compramos para los próximos días), y algo de chucherías chinas. Visitamos también la iglesia de San Fermin, un tanto decaída. Hora de seguir a nuestro próximo destino, Buis-les-Baronnies, que queda a un poco más de una hora, a pesar de ser solo unos 60 km. Es todo camino de campiña entre las sierras, con muchas curvas. En el camino vemos algunos castillos más, en la cima de algunas colinas. Buscando en Google Maps en donde almorzar, terminamos en Entrepotes, en Le Barroux. Y claro, ¡es una colina, y Le Barroux tiene también su castillo! El almuerzo fue simple y delicioso, buena elección. A 400 m del castillo, decidimos subimos la colina a visitar la parte externa, con una magnifica vista a Provence, y un clima soleado pero extremadamente ventoso.