Mi semana de entrenamiento en Argentiere/Chamonix (2023)

En el aeropuerto espero a Emani y Gerd, y salimos rumbo a Chamonix, es un poco más de una hora de van. En realidad, los chalés en los que paramos están un poco más allá de Chamonix, en Argentiere. Son 4 chalés de 5-6 cuartos cada uno, la mayoría con duchas individuales, pero baño compartido. Algunos colegas tienen que compartir la ducha, unos pocos afortunados tienen baño completo. Siendo los últimos en llegar, me toca un cuarto en un sótano, sin electricidad en los enchufes, con inodoro compartido para toda la cabaña, pero al menos ducha privada.

El living de uno de los chalets fue organizando para que cenemos todos juntos, viene un chef a cocinar, bastante bien. Después, momento de la primer reflexión, con mi grupo (Ulli, Gerd, Wolfgang, Toshida y yo) y nuestra coach Ted Toudssaint, holandesa, y super alta, 1,80 m. Para la reflexión nos vamos a un bosque cercano. Volvemos, organizo mi cuarto, consigo un enchufe que anda en el pasillo, a dormir.

Semana del lunes 21 de agosto

Toda la semana será parecida en el comienzo del día: arriba a las 6:50, ducha, reunión 7:30 para clases de respiración, meditación o mindfulness, y después desayuno. Después de eso, el lunes tenemos clases de liderazgo, sueño y nutrición, y una subida a la montaña en medio del calor intenso, con máxima arriba de 30 C. Fueron unos 700 m de subida, unos 12.5 km de caminata. A la vuelta Toshi se lastima un pie, complica para bajar, pero no fue nada muy grave, a la noche ya estaba bien. A la vuelta tenemos un rato de descanso, clase de educación física con Adam (ex militar de UK, con servicio en Afganistán), cenamos todos juntos con linda vista al Montblanc y los glaciares, y a dormir.

El martes mantiene la rutina de comienzo del día, y después tenemos clases de liderazgo y presencia del líder, esta última hecha por Ted en medio del campo vecino, al aire libre, con ingenioso uso de recursos como tarjetas impresas y plastificadas. De almuerzo tenemos un sándwich, que en principio iba a ser comido en la montaña, pero por el calor almorzamos en los parques vecinos al chalé. A la tarde tuvimos clases de pintura con una artista local, algunas cosas que hice salieron razonables, otras no. Después más clases, cenamos juntos, después de la cena caminata con Harald por posibilidades para el nuevo colega chileno, del cual hablé también con Emani con referencia a Mentoring.

Después de la cena y hasta las 10pm tuvimos una presentación en el micro teatro, por David Goettler. David es montañista, especialista en escalar solo y sin uso de tubos de oxígeno. Escaló 5 de las 14 montañas más altas que 8.000 m sin uso de tubos de oxígeno, algo que solo el 2% de los montanistas hace. Durante la presentación, a David se le escapa que mañana haremos la Vía Ferrata… no sabía muy bien que era, pero no causaba buena impresión… Charla interesante, con el Q&A llegó a las 10.

El miércoles, después del mindfulness y las clases, subimos a La Flégere, una de las pendientes de las Aiguilles Rouges, que es una cadena de montañas de los Alpes Franceses, cercana al Mont-Blanc. En La Flégere tenemos clases de gimnasia con Adam, y de enfrentar los temores con Ted.

Y empezamos la subida. Fue un hiking de unos 25 min, hasta llegar a la Via Ferrata, descubriendo finalmente que es: es un camino de montañismo ya preparado para subir, con algunos cables y ayudas de metal, que hacen el camino más seguro, y de ahí el nombre en italiano: via ferrata. Descripta como para iniciantes en montañismo, para mí ya lucia muy complicada. El primer tramo ya tenía unos 15 m de altura, completamente vertical, subiendo por unos hierros en U que hacían las veces de escalones. Después, unos 8 m de lateral, yendo por una pared bastante inclinada también. Y ahí ya se veía el segundo tramo, de unos 30 m de subida, con algunas partes de pendiente negativa. Considerando mis brazos flojitos y que quedaba más de una hora de recorrido similar, me pareció que no la iba a pasar bien, y evaluamos opciones con Luc (el guía del grupo, francés) y con Harald, y decido quedarme. Me siento en un costado mientras el grupo pasa, al rato llega Tamsha, una guía de UK, que me va a ayudar en la bajada. Mientras esperamos pasa una familia, con un pibe de 9 años, que va saltando de gancho en gancho, ¡impresionante! Cuando todos los que subían pasaron, Tamsha me ayuda a bajar, lo que no fue fácil, en la bajada quedó más evidente que acá también había tramos con un poco de pendiente negativa, porque no me veía los pies.

Llegamos al comienzo del cable de seguridad, de ahí en adelante hago la vuelta solo, hasta el teleférico, en el que están los profesores. Y en la vuelta, hago mi reflexión, que documento en el cuaderno mientras esperamos a que los demás completen el recorrido.

I choose my challenges.

We just started to climb the Via ferrata, and after the first segments, I decided to go back. Why I took this decision? The decision was rooted in two of the values and targets that I have in this moment of life.

  • I don’t believe I need to prove myself to others in climbing.
  • Two years ago I started to run, as part of a change of lifestyle to be a bit healthier and get to the 80 years age in better shape. I lost weight and did more exercise in these 2 years that in all my previous life. How would this climb help me to get there? If everything goes right, the result will be a minute of excitement of the mission accomplished. Yet, in the improbable but possible event that something goes wrong, at this age a recovery of a broken bone would be painful, slow, and possible not complete, affecting my long-term plan.

So, even when feeling an internal social pressure, I decided to go back, fully aligned with my believes.

Anyway, I was hiking back, alone, when I heard a group on the distance, shouting of celebration, probably my colleagues that reached a milestone. I was happy for them, even smiling, but also a bit sad… I thought “I could be there”. Then I reviewed my decision, confirmed it, sadness is gone, and walked back to the lift station, where the coaches were waiting, and we had a good moment until the colleagues completed their route. Everything is OK!

When back at the chalet, we reviewed with our small team and Ted the activity, a good statement of the discussion:

  • There is no great way to be safe.
  • There is no safe way to be great.

So, what this means from the “dancing with your fears perspective”? Let’s keep in mind that fear plays an important role in keeping us safe and alive. From the perspective of this case, we could define three levels of fear:

  • Uncontrolled fear can spiral into anxiety disorders, stifling our potential, and limiting opportunities.
  • Managed fear, as a signal to proceed with caution, that sharpens the focus and heightens the awareness, pushing us out of our comfort zone towards new experiences.
  • Beyond fear, being fearless can be dangerous because it can lead to a lack of caution and a lack of consideration for potential risks.

Both talking about safety of people and safety of business, we want to go beyond our comfort zone, but with the proper consideration of potential risks. We could try to put some math here:

The fear is impacted by the gap between the demanded competence for the task, and the competence available by the person to execute the task. If that value is negative (available competence is higher than demanded competence), then there is no reason for fear at all. We want the gap to be positive… but without limit? Here enters the attenuation, factor that we can imagine varying between 0 (fearless people) and a high number (i.e., immobilized by fear). Both as individuals and as entrepreneurships, we don’t want to be in either one extreme or the other.

Anyway, how to reduce the fear to a manageable level, where we are still going beyond our comfort zone, but not taking fearless decisions that ignore the risks? Certainly, training is a way, as it reduces the gap. The climbing had a gap way to big between the demanded competences and my competences. Overtime, I could develop my competences, if climbing is what I want. Instead, I choose to challenge myself in running. Not even a month after Chamonix, and less than three months of recovering from my broken sacrum bone, I was breaking my running mark of 5 km in less than 30 min. I am going beyond my comfort zone, I just choose my challenges, preparing myself to manage my risks and embrace my fears!

A las 3 PM volvimos a los chales, descansamos hasta las 4, y seguimos con las actividades.

El jueves empezamos, como siempre, a las 7:30 con más mindfulness, que definitivamente no fue hecho para mí. Después tuvimos clases de nutrición y sueño, y la experta de sueño evalúa mi sueño como ok. Interesante la definición y entrenamiento para caso de insomnio.

  • Como definición, son más de 3-4 noches por semana despierto por más de 30 min, durante un periodo de 3 a 4 meses. Si no llega a todo eso, no es insomnio, es apenas una mala noche. El desempeño es medido con la eficiencia de sueño, que es calculada como tiempo durmiendo dividido por tiempo en la cama, y tiene que ser más del 85%.
  • Y como tratamiento, te vas a la cama. Si no te dormís en 15 min, te levantas para leer o pensar (sin series o videos) por 30 min, a la cama de vuelta. Si no te dormís, se repite todo, hasta que te duermas. El asunto es levantarse de la cama, y no quedarse en la cama. Así, la primer parte del tratamiento es mejorar la eficiencia estando menos tiempo en la cama, y asociando que en la cama se duerme. Una vez alcanzado el 85%, se va agregando media hora cada pocas semanas.

Ya cerca del mediodía, salimos con el grupo de Ted en una van, por unos 20 min, llegando un poco más alto en la montaña, prácticamente en donde se acaba el camino. De ahí subimos unos 10 min más a pie, y Ted nos da las últimas instrucciones: nos vamos a ir cada uno en direcciones diferentes, a un lugar en el que estemos confortables, llevando solo agua y la colchoneta. Como excepción podíamos llevar una hoja de papel y una birome, por si queríamos anotar algo, pero no era recomendado. No llevábamos las mochilas, ni celulares, ni relojes de ningún tipo, ni comida. Y ahí nos quedaríamos por 3 horas, dentro del espacio de 5 m x 5 m que elegimos, sin nadie a la vista. Podíamos pensar, mirar las nubes, dormir una siesta, lo que sea, dentro de los 5 m x 5 m.

Elegí mi lugar, y reflexioné sobre pasado, presente y futuro. Nos habían dado de tarea elegir algo que represente que queremos llevar con nosotros, y que queremos dejar en Chamonix. El que dejar fue bien difícil…

Tuve que quebrar un poco las reglas corriéndome unos 10 m por el sol: resulta que la trayectoria del sol en el hemisferio norte pasa por el sur, y no por el norte, como lo hace en el hemisferio norte.

Al final, las 3 horas pasan casi que rápido, Ted me encuentra y me avisa que es hora de reunirnos nuevamente. Encontré a Ulli, Wofgang y Gerd en el punto de encuentro, se escuchaba a Ted con llamados y silbato buscando a Toshi, tardó unos 15 min, pero Toshi apareció.

Cerramos la experiencia con un excelente pícnic en el lugar, con muy buenos quesos y un salame brillante, comprados por la esposa de Richard, más frutas y pan. Volvemos a descansar a los chalés.

Y nos preparamos para cenar, nos llevan em la van unos 40 min hasta una subida, hay tenemos 25 min caminando, y llegamos a un restaurante con una magnifica vista. Tragos, petiscos, mucha conversación, y asado de cena. El asado merece un párrafo: con bajas expectativas por previas experiencias em centro Europa, este asado en Francia sorprendió. El pollo tenía un buen chimichurri, la carne estuvo bien, y hubo chorizo más próximo del argentino que de la wurst alemana, muy bueno.

Volvemos, en la van Guillermo iba en el asiento delantero poniendo la música (ya es el DJ oficial del grupo), aunque debemos decir que con resultado regular… ¡nos quedamos con las ganas de cantar We are the Champions!

A dormir, ¡ya es media noche!

El viernes es día de cierre. Desayunamos, y después salimos a hacer nuestra reflexión en el grupo de nuestro coach, Ted eligió ir al bosque a unos 10 min de caminata, pero con mala suerte, empezó a llover copiosamente. Volvemos corriendo al chalé, y conseguimos capturar uno de los home theater, nos quedamos ahí. La reunión es bastante emocional, y cerca del almuerzo terminamos. Llego a almorzar, y después del almuerzo es el cierre grupal, y el módulo Chamonix del curso termina oficialmente. Algunas reuniones finales fuera de programa, me pongo al día con los emails, y a las a las 6PM salimos a cenar en Argentiere con los que quedamos: Ulli, Andreas, Chandima, Oliver, Rolf, y Dirk. Cenamos en el downtown de Argentiere, que parece ser exactamente lo que es: el centro de una pequeña villa de esquí, simpática, pero también bien simple. Cenamos en Le Dahu, carne hecha en un pequeño brasero que nos trajeron a la mesa, estuvo OK. Aprovecho a comer mi primer helado desde que llegue a Europa, la heladería estaba cerrando y solo quedaba chocolate. ¿Para qué otro sabor? Me voy contento con mi helado. El grupo se divide, unos van a un bar, vuelvo con Ulli, Rolf y Chandima al chalé, nos quedamos charlando un buen rato, a dormir.

El sábado arranca a las 7, a cerrar el cuarto, desayuno con el mismo grupo de anoche, y Richard (el responsable de este módulo) nos lleva a Chandima y a mí al aeropuerto. Richard nos deja del lado suizo, me despido de él y de Chandima, y salgo al lado francés. Acostumbrado a Mulhouse, en donde cruzar de país es cruzar una línea pintada en el piso dentro del aeropuerto, me deparo que en Geneve es bien más complicado: solo se puede cruzar con un boarding pass del día anterior, del mismo día, o del día siguiente. Como no tengo nada de eso, tengo que tomar un taxi para ir al lado francés, CHF 35 por la vueltita, que va hasta la frontera próxima y vuelve por el camino paralelo, separados apenas por una reja…

Me encuentro con An en Hertz, nos dan un MG EHS, es una SUV bastante piola, hibrida, razonablemente bien equipada.

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