Segunda parte del LJ II en Chamonix, y cumple de An en Provence: comenzamos en Geneve (2023)

El Leadership Journey II se compone de 3 etapas, la primera fue en Boston en febrero, ahora viene la segunda, en Chamonix. Y como la semana siguiente es el cumple de An, aprovechamos, y ella me acompaña, así nos quedamos después en Francia.

Salimos el viernes 18 a eso de las 2PM de casa, de mañana aproveché todavía a hacer mi segunda corrida en el shopping, marcando los 31:49. I’m back!

En el aeropuerto todo normal, esperamos en el VIP del W, al lado de la puerta 331, de la que vamos a salir. An me acompaña en Business, ¡se va aburguesando!

Vuelo normal, dormimos razonablemente bien. Tenemos una escala de 5 horas en el terminal F del aeropuerto de Paris, descansamos en el lounge, tomamos una ducha, e ilusionamos vendedores en los pocos locales de este terminal.

La llegada a Ginebra es normal, las valijas llegan bien, y nos tomamos el colectivo 10 hasta el Ruby Hotel. Hotel bastante exótico, con iluminación y cuartos interesantes, por ejemplo, amplificadores de guitarra Marshall en todos los cuartos (podías pedir guitarras en la recepción), y, haciendo juego, speakers Marshall para escuchar música. La recepción y bar quedan en el 7mo piso, aunque la vista no es muy buena.

Nos cambiamos y salimos a caminar, hace bastante calor, ya son las 7PM, y aun está muy claro. Fuimos al Parque Inglés, a pocas cuadras, lo bordeamos, llegamos al chorro de agua (la marca visual de Ginebra), al momento apagado. Nos quedamos 5 min, y 7:30 arranca, como siempre muy lindo. Volvemos, y cruzamos al otro lado del rio, pasando por la plataforma en la que el año pasado había un piano, en el que toqué en la ocasión algunas notas de Rapsodia Bohemia.

Una digresión, después de esa experiencia me había preparado para este viaje, para tocar Somebody to Love. Recordaba del año pasado 3 lugares en los que había pianos: una plaza cerca del hotel, la peatonal en la costa del Parque Inglés, y la plataforma del otro lado del rio. Parece que tener esos pianos es la excepción y no la regla, esta vez no había ninguno, y mi plan se fue por la borda.

Seguimos al Haagen Dazz por el que también pasé el año pasado, y que tiene un sorvet de chocolate amargo que no está en todas partes, por ejemplo, no lo encontré en febrero en Boston. Había, rico como siempre.

Vuelta al hotel, tomamos unos tragos en la terraza, y a dormir.

El domingo 20 me levanto a las 6:30, salgo a correr en la peatonal del lago, viendo los cisnes durmiendo en el lago, y algunos trasnochadores bañándose en el lago. Corro otra vez un poco menos de 32 min para los 5 k. Con An quedamos en encontrarnos en Aime Pouly, una panadería justo a 2 cuadras del chorro de agua, muy rica, y de las no muchas abiertas en un domingo de mañana. Caminamos un buen rato, pasamos por la Catedral de St. Pierre (muy lindo órgano de mitad del siglo XX, moderno), la muy interesante muralla de la Reforma en el Parc de Bastions, (que recuerda la reforma protestante), por el city vineyard (un pequeño espacio con parras de uva, y una escultura en el medio). Cansados, paramos por el McDonalds que queda abajo del hotel a tomar una coca, seguimos caminando un rato más. De la caminata, una de las perspectivas que me llamo la atención es la estatua de Clementine. Es una estatua tamaño natural de una adolescente desnuda. La propuesta del artista es que los visitantes vestirían a Clementine con flores, ropa, banners políticos, etc. Lo que nosotros vimos son turistas (en general hombres viejos) sacándose fotos tocándole el culo y las tetas a Clementine, con risas del grupo de turistas (de variado género y edad) del que hacían parte. En fin, eso pasa por hacer que el público sea parte de la obra.

Volvemos al hotel, tomo un baño (después de la corrida), cerramos valijas, entregamos el cuarto, y caminamos un poco por el Parque Inglés, haciendo tiempo hasta que Patrick y Verónica nos buscan. Nos encontramos con ellos, y nos llevan a almorzar al tope de una montaña, en el Restaurante del Observatorio, del lado francés. Buena conversa, buena hamburguesa, buen clima. Caminamos un poco, y me llevan al aeropuerto, del lado suizo. Ahí me despido de ellos y de An, que se va a quedar en su casa esta semana.

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