Visita a Bogotá y Cali (2024)
Los resultados del Grupo no están tan bien, y en los últimos días eso llevó a varias reuniones globales canceladas. En mi caso, se cancelaron mis viajes de octubre y noviembre a Europa, y con eso el viaje a Canadá de septiembre será mi único viaje fuera de América del Sur en este segundo semestre. Los viajes en la región se deben mantener. Y hablando del tema, ya estaba marcado para salir para Colombia, ¡así que aquí estamos en GRU!
Y con sueño. Los últimos días acompañamos también a la selección que fue avanzando en la Copa América. El martes vimos Argentina – Canadá, el miércoles el vibrante partido de Uruguay – Colombia, el sábado Uruguay – Canadá por el tercer puesto, y el domingo a la noche fue la final Argentina – Colombia. Este último juego fue en Miami, y sería a las 9pm, con lo que terminaría tardecito, pensando que el lunes a las 4:30am Wilson ya me pasaba a buscar. Pero hubo disturbios en las entradas al estadio, con lo que el comenzó se atrasó una hora y 22 minutos. Encima, habría un corto show de Shakira en el intermedio, que se atrasó también. Ya era media noche cuando me fui a dormir, An siguió viendo el juego. A la 1am me desperté unos minutos, estaban jugando los 30 min de alargue y seguían empatados. Faltaban unos 10 min para que termine el juego. A los 2 minutos Argentina hizo un gol, me quedé despierto un rato más, terminó el juego y me dormí.
Cuatro y veinte Wilson ya me estaba pasaron a buscar. A esta hora llegar al aeropuerto fue rápido, y seguridad y migraciones también fueron rápidos, especialmente la fila de 60+. El VIP de Latam estaba bastante lleno, desayuno y trabajo un rato. Después embarco, tengo un asiento en Premium Economy, sin otra persona, asique puedo ocupar el asiento con mi iPad, lectura, anteojos, etc. Entre un par de siestas que deben haber sumado unas 2 horas y media, y la lectura de un libro sobre historia de la personería legal, el vuelo de casi 6 horas se va rápido. La llegada está bien, y el taxista me lleva al hotel Casa Dann Carlton, me alojo ahí por una noche. Almuerzo un hamburguer, limpio algunas pendencias, y bajo a la sala de reuniones, la tarde se va en reuniones. Cenamos con el grupo de gerentes con base en Bogotá, en el Storia d’ Amore, rico osobuco con risotto, aunque no era la presentación tradicional de Argentina, en la que se puede comer el caracú.
El martes empieza 6:30, mas visitas a clientes, en Tibitoc, una región cercana. Llegando al cliente, una curiosa versión local de Disney que no progreso desde su fundación allá en la década del 50, y un museo de aviación que tenia varios aviones, pero que no parecían en buen estado.
Ya volviendo, pasamos por el Vélez del shopping Santa Fe, tenia que comprar un regalo. Llegamos a la oficina, trabajo un rato, y almuerzo con gente de la BUS y ventas, en el Brera. Después del almuerzo, taxi a El Dorado. Paso por seguridad, y veo donde sentarme a tomar algo y trabajar, y mientras camino escucho el último llamado para un vuelo de Latam (compañía en la que yo volaría) hacia Cali (mi destino), saliendo del gate justo por donde pasaba en ese momento. La chica del finger estaba disponible, le pregunto si había lugar para mí, y me cambian el vuelo. No solo eso, mi asiento seguía siendo en Economy Premium, en la primera fila solo para mí, y subiendo, había lugar sin problema para mi valija de mano. ¿Qué mejor? Así llegué bien a Cali, con tiempo de hacer checkin en el Intercontinental, trabajar y hacer algunas llamadas, y cenar con Steven Muñoz, a quien yo conocía de la época de ISA. Cenamos en la terraza del mismo hotel, cena que mezcló temas de viejos tiempos de ISA con nuevas tecnologías.
El miércoles es día de visitas, a la noche cenamos con el management team y algunos invitados en Racamandapa, un restaurante en la vecina ciudad de Dapa, con una muy linda vista sobre el lado norte de la ciudad. Entre los invitados estaba Jessenia, hija de Sandra Rubbart, que está haciendo un internship de dos meses en Cali.
Llegando al hotel, a cerrar valijas, mañana es día de checkout.
El jueves empezó a las 7:45 con el checkout, y reuniones varias en la oficina, incluyendo con el equipo de construcción del edificio. Almorzamos en xxxx, con crocantino de postre en el Crepes&Waffles cercano. A las 4pm salimos junto a Hector al aeropuerto, el volvía a Barranquilla vía Bogotá, en un vuelo anterior al mío. Intenté subir a su vuelo, pero estaba lleno. Una hora y poco mas tarde embarco en mi vuelo, y ahí anuncian un atraso de 45 min… y yo no tenía tanto tiempo de conexión. Al final, aterrizamos en Bogotá a la misma hora en que empezaría el embarque de mi vuelo. En Latam me orientan a pedir en el mostrador de conexiones una tarjeta de conexión corta. Con esa tarjeta consigo prioridad en seguridad y migraciones, aunque fue más por caradura, porque nadie sabía bien que era esa tarjeta. Llego al finger, justo uno de los más lejanos, y pese que en teoría el embarque había empezado hace 20 min, en realidad no habían empezado. Después de un embarque medio caótico, despegamos. No duermo bien, pero al menos llegamos más temprano, después de un vuelo de 5:30 ya aterrizaba en GRU, en donde en menos de 15 min ya estaba llamando a Wilson para que me busque. Dia de home office en casa.