Covid-19, semana #0

Hay varias historias paralelas:

  • El rescate de Pá y Má: hace unos días habían salido hacia Pauyen en San Martin de los Andes, planeando quedarse hasta el 3 de abril. Ya el lunes 16 de marzo estábamos hablando de que debían volver, el martes el complejo empieza a anunciar que va a cerrar, y ellos empiezan a ver la necesidad de volver también. No es tan fácil, las líneas aéreas están colapsadas, pero un paciente de Marisa consigue influencia la situación: el miércoles 18 ellos ya están de vuelta. A tiempo, el jueves a la noche Alberto Fernández anuncia aislamiento social obligatorio a partir del viernes, todo el mundo tiene que quedarse en su casa, solo se puede salir en forma limitada, por ejemplo, corto paseo del perro, compras en el barrio, y similares. Hay presencia policial en las calles, con anuncios por altoparlantes para quedarse en casa. El viernes hubo 200 detenidos por violación al aislamiento. Mientras, ya había compras hechas para Pá y Má, pero Coto solo va a entregar el jueves. El sábado Ser sale de casa para comprarles yogures y fruta, con entrega sin verlos, respetando el aislamiento.
  • La vuelta de Caro y Fede: se habían ido de vacaciones a Jujuy, con vuelta planeada para el sábado. También ya están de vuelta en casa el miércoles 18 a la noche.
  • El cumple de Alejandra: Alejandra es del grupo de Sao Paulo, y cumplía años, lo celebraron todas las chicas en fiesta digital por Zoom, el jueves a la noche.
  • En casa: An llega a ir el jueves 19 a la peluquería. Yo quería ir el viernes 20 a Soho, ya estaba cerrado hasta el 4 de abril. El viernes fuimos al St. Marché a comprar quesos, el sábado algo de verduras, frutas y dulce de leche. Todavía podemos salir a caminar, no debe ser por mucho tiempo. Bolsonaro sigue sin liderar este tema a nivel nacional, los estados se van organizando. Doria decreta cuarentena en el estado de Sao Paulo comenzando el martes 24, pero aun habrá libre circulación. El parquinho para chicos, las canchas de futbol y las piletas del condominio están todas cerradas. Todavía hay gente en las calles, cada vez menos. Alcogel en todas partes… Encima, An y yo estamos con reflujo, consecuentemente con tos… no somos muy bienvenidos cuando estornudamos!
  • En la oficina: ya a la vuelta de Tangará se me habían empezado a ocurrir algunas ideas de como avanzar, incluyendo la idea de distinguir el Home Office del Work From Home. El lunes 15 yo estaba en Home Office, pero en la oficina estaban todos los usuarios de desktop, liderados por Douglas. Con una proverbial idea de Richard Tamura de usar USB WiFi para esas computadoras, ya al medido día habíamos comprado un USB WiFi, y habíamos testado el concepto. Funciona! Al final del día Iara compra los últimos 16 adaptadores en una Kalunga de zona norte, en contacto con ella y Douglas mientras paseábamos por Interlagos, vamos con An a la Kalunga del shopping y compramos 16 mas. El martes 17 nos reunimos, y organizamos todo. Al final del día ya 10 usuarios salían con sus computadoras para casa, para no volver hasta después del Covid-19. El resto sale el miércoles, solo quedan las personas de reparos y las relacionadas con el movimiento de materiales de reparos. El miércoles a la tarde era una lástima pasar por Ventas, normalmente tan dinámica, con todos los vendedores discutiendo y corriendo atrás de pedidos. Como se llevaron sus monitores, parecía un área abandonada… El jueves 19 ya estábamos todos trabajando desde casa. El viernes se reúne el comité en Moema, por última vez en forma presencial. Aun hay algunas dificultades para terminar de hacer que la gente salga de Moema, incluyendo gestores que no terminan de ver que “lo que no consigamos hacer de casa pronto no va a poder hacerse”. Estamos casi listos para sumergirnos y esperar que la tormenta pase. Un grupo chico nos vamos a almorzar al Chicoburguer, vacío. Mientras, los pedidos siguen en camino al mejor mes de la historia. Llegaremos?

El primer final de semana está signado por la tranquilidad y el buen humor. Todos tienen cosas que hacer, y todos aprendemos a comunicarnos mas digitalmente. Aun no sobra tiempo. El desafío en la familia es mandar fotos haciendo cosas que no hacemos normalmente. Hace tiempo no hago asados, en su viaje reciente Diego desoxidó la parrilla, me desafió a que haga un asado. 

El domingo fuimos a la oficina a buscar un par de cosas que me olvidé, y a la vuelta pasamos por la carnicería de la João Peixoto, para cumplir el desafío que mandó Diego. Pero vimos los pollitos al spiedo, nos tentamos, y el desafío quedará para el próximo fin de semana!

Día de fiaca en casa, varias charlas por FaceTime, WhatsApp y Zoom, y cerramos el día con un te cena virtual con los Zweig. Mañana empieza el baile de verdad: la semana #1.

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