Una visita a Colombia (pero antes, aniversario de casados en Juquehy) (2026)
Y a último momento, después de algunas vueltas, decidimos irnos del viernes a Juquehy, con la excusa de celebrar los 39 años de casados. Digo excusa, porque sin tanto motivo, ¡lo hemos hecho otras veces!
Llegamos para cenar en el boteco Badaue, un rico pulpo, y después a hospedarnos en pousada Moryba, que está OK. Comenzamos el sábado con una corrida por la playa, que se hizo un tanto pesada, por el calor. El resto del día descansamos en Mareô, con un muy lindo sol y mar a 28 C de temperatura. Mareô es otro resto de los dueños de Badaue, el menú es un poco distinto. Nos quedamos a cenar pizza, que es también de un estilo distinta, la masa es mas una galleta. Y muy tarde me di cuenta que seguían teniendo en el menú el zapallo relleno con banana da terra, con pulpo y camarones grillados, que había comido la vez pasada y que estaba muy bueno.
Salimos para casa a eso de las 8PM, vuelta rápida, en 2,5 horas habíamos llegado.
El domingo nos quedamos en casa, salvo que salí a correr, y que mas tarde fuimos al Interlar a comprar pastas del italiano que hace las pastas a mano, en el caso de las mas anchas, que me gustan a mí, las corta a mano, y las seca al sol, según las mejores tradiciones italianas. Igual, después de comprar las pastas, hubo cambio de planes ¡y terminamos almorzando en el Outback!
El resto del domingo se va en descanso, algo de trabajo, evolución de mi site de mentoría, y hacer la valija.
El lunes 4:30AM me pasa a buscar Wilson. Llegamos muy rápido a GRU, dio para trabajar un rato en el VIP de Latam. Embarque por ómnibus, y Latam lo hace de vuelta: sube a las prioridades por ley (incluso yo) al ómnibus primero, después sube los black premium a una van, y se los lleva y los embarca antes que las prioridades de ley.
Vuelo tranquilo, hasta dio para dormir de a ratos. Escala de 3 horas en Bogotá, una hora la paso en la fila de migraciones, que está enorme. Paso por seguridad del vuelo nacional de conexión, y mientras espero trabajo un rato almorzando un sangüiche en La Pananeria del terminal C. A las 15:25 sigo rumbo a Cali, en donde el taxi del hotel me lleva al Intercontinental, hago checkin, cena leve con Carlos en el mismo hotel. Bueno, la cena fue leve, ¡el Chocotazo de postre no tanto!
El martes paso por la esteira, 11 k, el resto del día se va en reuniones. Yendo a la cena, caminamos por el borde del rio, algunas peatonales, todo bastante bonito. Cena en Platillos Voladores, comida colombiana, muy bueno, probé una de las especialidades de la casa, en encocado de camarón. Volvimos caminando con Carlos.
El miércoles paso por la esteira también, y hago mi checkout. Están adhesivando las puertas de los ascensores con propaganda de la maratón de Cali. Ahí me entreo que ahí una media maratón de Cali, ¡creo que es tema de destino que en el 2027 la haga! Dia de reuniones, almuerzo con Carlos y Jeison en Izumi, muy buen resto que combina sushi y peruano. A la media tarde salimos con Marco rumbo al aeropuerto, día de traslado a Bogotá. Mi vuelo deberoa despegar 15:25….
…y se ve que este no es mi año en vuelos… en este caso, vuelo cancelado. En un trabajo entre Célia y Bianca, consiguen subirme al vuelo de 23:00 del mismo día, Marco solo consigue volar al día siguiente. Son las 6PM, tengo un buen rato de espera, me voy al Kokori del primer piso, tienen enchufe, puedo trabajar un buen rato antes de cenar. Despues de cenar vuelvo a entrar al área de embarque, alguna hora mas de espera. Y empiezan sucesivos atrasos mas… De las 23:00 saltamos a las 00:10. De las 00:10 a las 00:40, por lo menos los saltos se van achicando, pero el nuevo vuelo ya acumula dos horas e atraso, y respecto al vuelo original, ya son como 10 horas de atraso, para un vuelo de 1 hora de duración. Según Google, en auto ya hubiera llegado al Casa Dann Carlton de Bogotá…
Finalmente, embarcamos y despegamos. Vuelo normal, el taxi del hotel me lleva al Casa Dann Carlton, hasta que llego a la cama son las 2:30AM.
Frente a la situación, habíamos revisado la agenda, asiqué me levanté a las 9, y saliendo a desayunar descubro que estoy en el piso ejecutivo, y que hay un sector de desayuno a 5 m de mi puerta. Mas chico que el de abajo, puede ser que un par de opciones menos, ¡pero muy cómodo! Me encuentro con Marco, llegamos a la oficina a las 10. El día se va en reuniones con gente de la oficina, un integrador y un cliente, pero lo mas interesante fue un workshop de pipeline que hice con un equipo, de cuya preparación salió la frase de que no necesitamos registradores de oportunidades en el CRM, necesitamos arquitectos del pipeline. ¡Un subproducto del trabajo que estoy haciendo de mejorar mi mentoría con LLMs! Cena con uno de los equipos, y a dormir temprano.
El viernes me levanto temprano, a correr en la esteira del 8vo piso, no muy fácil de llegar. La altura de 2.560 m se hace notar un poco, bajo el ritmo un 5% para estar OK, y aun así los bpm se disparan arriba de lo normal, pero OK. Checkout, taxi a El Dorado, compensando la caótica entrada, al salida fue tranquila, y fue mi primer proceso de migración fuera de Argentina con un proceso completamente biométrico.
Paseo un poco por lo que llamo “el shopping que tiene una pista de aterrizaje al lado”, compro un regalo para An (deuda de Navidad), y me voy a trabajar al VIP un buen rato. Vuelo normal, vale destacar una de las mejores comidas que tuve a bordo, y decididamente la mejor en business economy, un cerdo con pure y maíz crocante, destacados. Llegada una vez más en bus, en este viaje los vuelos internacionales tuvieron despegue y aterrizaje en bus… Wilson me lleva a casa, cena rapidita, y a dormir. El domingo, a hacer valijas, nos iremos después a Santiago. Pero esa será otra historia.