Visitando Chile después de 29 meses (2022)

Cuando visitamos Chile la última vez el tema predominante era el descontentamiento social, con las manifestaciones, quema del subte, etc. Mal imaginábamos que venía la pandemia, y que pasarían casi dos años y medio para esta nueva visita, esta vez sin Andrea, que el lunes sale de Berlín para llegar a São Paulo.

Yo salí de Sampa el domingo, y la llegada a Chile fue curiosa, Chile tiene los protocolos más rígidos de la región, incluso también comparando con Suiza y Alemania. Antes de viajar tuve que cargar en un site mis vacunas para ser validadas, un seguro médico, único país que lo pide, y un PCR negativo. Al llegar era cruzar los dedos: si salía sorteado en el aeropuerto me harían un antígeno y un PCR más. Hubiera tenido que esperar el antígeno negativo para ir al hotel y quedarme en el cuarto, y solo podría salir del cuarto con este nuevo PCR negativo. El PCR demora entre 12 y 24 horas. Por suerte hace pocas semanas este procedimiento dejó de ser obligatorio para todos los pasajeros, y pasó a ser por sorteo. Entonces, estoy aterrizando en Santiago, desembarco, y camino aproximadamente 2 km (sin exagerar) dentro del aeropuerto, en espacios preparados para largas filas de gente esperando para testarse. Por suerte, solo está mi avión, asique todo ese espacio está vacío. Después de la caminata llego a los puestos de test, unos 80 puestos. Me verifican la documentación, y con un criterio poco claro me dicen que no habría necesidad de testarme. Por supuesto, no me quejo. Después del puesto de PCR, seguimos con migraciones, aduana y servicio de agricultura, como ya era tradicional. Por suerte, con el aeropuerto vacío, todo tardó menos de 25 min, o sea, fue pura caminata sin casi nada de estar parado en filas.

Estoy parando en el Intercontinental de Las Condes. El hotel de Ciudad Empresarial está reservado para los que testan positivo en el aeropuerto, lo que es una suerte porque es un hotel en medio de la nada. Yo hubiera preferido ir al W, pero estaba lleno. Y quedó comprobado que el W era mejor opción, el cuarto del Intercontinental es de buen tamaño, pero le va haciendo falta una renovación. Como referencia, la radio todavía tiene el conecto de 30 pins de Apple, discontinuado en 2014…

Voy al Costanera Norte a intentar comprar un calienta camas para Sampa, pero todavía no es temporada. Y salgo al Le Due Torri, a 150 m del hotel, a cenar con Susana. Muy entretenida conversación, un poco de familia, bastante de nuestras carreras profesionales, en el caso de ella como directora de empresa.

El lunes el agua de la ducha es tibionga y escaza. Tengo un curso virtual que hago desde el hotel office, por agenda no podía hacer esto desde Sampa. Cosa rara viajar para quedarse en el cuarto del hotel haciendo un curso. Al final del día, happy hour y cena con los colegas locales, en Miraolas, un restaurante en Vitacura bastante bueno. Los platos en general bien, las entradas muy buenas, vale enfocarse ahí.

El martes directamente el agua sale fría …. Increíble, a USD 170/noche. Hasta que se arregla, son 20 min…. Las reuniones en la oficina van bien. A la tarde teníamos una reunión en Nestlé, pero por las manifestaciones en Alameda por el día del joven combatiente la reunión es cancelada. Desde que empecé a visitar clientes en finales del COVID, tuve muchas visitas canceladas, y varias no fueron por temas COVID. Esto de visitar clientes está raro… Al llegar al hotel me hago mi test COVID necesario para volver a Sampa. El final del día me quedo en el cuarto, ordenando diversos asuntos y con la intención de aprovechar la bañadera. No fue así, el agua tibia y escaza hacia esto imposible.

El miércoles vi que el agua por fin estaba caliente, y me tomé un rato para un baño de inmersión. Después a la oficina, muy buen workshop que nos llevó a cancelar almuerzo externo y pedir pizza para poder seguir. Al comienzo de la tarde David me lleva al aeropuerto, hora de volver a casa y reencontrame con Andrea.

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