Groupcon y GLT meeting en Estambul (2023)

Un nuevo Groupcon, esta vez en Estambul. Y el último GLT meeting con Matt como CEO. ¡Allá vamos!

Aunque es jueves, hago Home Office (oficialmente en EH BR el home office es los dias viernes), día tranquilo de trabajo, An trabaja en el HCor como dama de rosa, y en casa estoy con Val, mientras nos vamos esquivando para uno no interferir el trabajo del otro. An vuelve cerca de las 4, descansamos un rato, y a eso de las 5 salgo para GRU con Wilson. Checkin, despachar valija (no pude evitar una de 23 kg, muchos días, y dress code muy variado), espera en el VIP e ilusionando vendedores, excepto los de Track&Field, en donde si compré una camiseta para correr. Vuelo directo a Estambul con Turkish.

El avión atrasa un poco, y con eso a la hora de ordenar la cena ya era cerca de medianoche. Viene el chef con su gorrito de chef, y ordeno mi cena, incluyendo una conversación sobre las bondades de la alternativa de postre. Igual, recliné el asiento, y me dormí enseguida, con lo que no cené. Dormí muy bien unas 6 horas, después trabajé un rato, vi un rato Star Treak Original, y después dormí otro par de horas. El vuelo es largo, unas 12,5 horas, con lo que pude trabajar otro rato después de despertarme. Con lo largo del vuelo, y la diferencia de horario de 6 horas, aterricé en Estambul pasadas las 5pm, con lo que le viernes ya se había ido.

El aeropuerto es enorme, no creo que sea el aeropuerto en el que aterrizamos hace más de una década, en nuestra primera visita con An y Susana. Moderno, pero mi valija tardó una hora en llegar… y quería tomar un Uber para ir al hotel, eso fue media hora más. Hasta el hotel, una hora más en un tránsito intenso y complejo. Todo reforzaba lo que recordaba de la anterior visita:  ciudad mediterránea que comparte muchos elementos culturales con los italianos, aunque otros elementos, como religión e idioma, sean muy distintos. Y claro, uno se siente como en casa, porque América Latina es la herencia de esta cultura mediterránea.

Llego al Swissotel The Bosphorus, me encuentro con Paulo y Christoph en el lobby. El lobby tiene una vista magnifica sobre el Bósforo, en un lobby muy amplio, alto, y con una cierta pendiente que resalta esa vista.

Hago checkin, dejo la valija en el cuarto, y salgo a cenar con ellos. Caminamos unas 10 cuadras por el borde de un parque vecino, llegando a una zona de restaurantes y locales de alto nivel, todo bastante lleno de gente. Cenamos en Beymen, un filete con crema “Café de Paris”, que no tienen café.

Después de más de 10 años de la visita anterior, y con la tendencia pro-religión de Erdogan, estaba curioso de cuanto eso había afectado el día a día, especialmente en la vestimenta de las mujeres. Incluyendo una influencer que se sacaba fotos cerca nuestro, se veía muchas mujeres vestidas super occidentales, algunas mujeres con Shaylas o Hijabs (pañuelos en la cabeza), y uno que otro caso con Burqas. O sea, nada muy distinto a la visita anterior.

Vuelta al cuarto cerca de medianoche, hasta que ordeno todo es hora de ir a dormir.

El sábado me levanté a las 7am, fui al gym e hice los 10 k en 1:11. Después de eso descanso y Duolingo en el cuarto, y me encuentro a desayunar con Paulo y Christoph. El plan del día es recorrer algunos puntos históricos utilizando transporte público, nos va a guiar Christoph.

Caminamos unas 15 cuadras hasta la estación Kabats, que es un punto de conexión de ferrys y tranvías. Comprar los tickets fue un caos, porque las máquinas debían permitir el uso de tarjetas de crédito, pero en la práctica esta opción no andaba. Con el tranvía llegamos en una media hora al Gran Bazar, ¡a sumergirse en ese mundo de historia, tradiciones, delicias turcas (nombre de una especie de rols dulces locales, que están OK), especies y falsificaciones! Con Paulo terminamos entrando en Sark Turkish Delight, compré algunas delicias turcas con el plan de llevarlas a las vacaciones en NOA, y unas especies. Después, Paulo se dedicó a ilusionar vendedores en un vendedor de relojes falsos, que mostraba varias fotos de jugadores y técnicos de futbol. En frente a ese local de relojes falsos, había uno de capas de celular, con modelos entre USD 80 y USD 2.500, el único que vimos que tenía los precios en USD.

Almorzamos en el mismo Gran Bazar, en Rejon Kebab House, un restaurante simple de kebabs, recomendado por el relojero falso. Los relojes habrán sido falsos, el kebab estuvo bueno.

Seguimos a visitar a la vecina mezquita Bayezid II, al lado de una de las salidas del Gran Bazar. Es relativamente chica pero igual bastante interesante, especialmente el espacio para lavarse los pies, circular en el medio de un patio. Vecina también, la imponente entrada de la rectoría de la universidad de Estambul.

Continuamos a la mezquita Suleymaniye, que es más grande, bien interesante, aunque se repiten los estilos: techos altos, luces bajas. En esta mezquita comencé a prestar a plataformas en los laterales del salón principal, que eran para el rezo de los sultanes, ya que hubo algunos asesinatos mientras los sultanes y su guardia rezaban. Llama también la atención la cantidad de catálogos en muchos idiomas, para difundir el islamismo: La visión sobre Jesús, sobre la ciencia, etc. Por supuesto, con bastante libre interpretación de los datos…

Salimos justo hacia los muelles cerca del mercado egipcio, tomamos el tranvía de vuelta, paso por un supermercado cercano a comprar una coca, y a descansar un rato en el cuarto. La cena es una recepción informal del grupo del Groupcon (unas 80 personas), que se reencuentra después de la última reunión en Seúl. Buena noticia, Anatoli de Rusia se reincorpora al grupo, tendrá un trabajo en el corporativo. El restaurante es el Günaydin, a 200 m del hotel, comida turca un poco más orientada a carne, con las muy ricas entradas compartidas, platos principales OK y postres, a mi gusto, más o menos. A dormir.

El domingo empezamos a las 8, con lo que no dio para ir al gimnasio, pero hago una rodada de ejercicios en el cuarto. En nuestro grupo están Guillermo y David, Carlos queda para un grupo a las 9, que no va a ver la Hagia Sophia.

Empezamos nuestro tour justamente en la Haguia Sophia, o, con su traducción correcta, la divina sabiduría (y no santa Sofia). Ese edificio milenario ya fue una iglesia, en el siglo XIV se transformó en mezquita, a comienzos del siglo XX en museo, y con Erdogan vuelve a ser una mequita. Cuando la visitamos hace una década era un museo. De una forma u otra, sigue siendo imponente, con una mezcla de iconografía cristiana e islámica. Lo que es curioso es que, ahora que es una mezquita, algunos turistas que tengan apariencia de locales aprovechan la fila de los fieles, ¡mucho más corta que la de los turistas!

Seguimos a la vecina mezquita Azul, y al palacio Topkapi, que es un museo, ya fue residencia de sultanes, tiene una amplia colección de antigüedades, exhibe el cuarto mayor diamante del mundo, con 17 gramos, y tiene una fantástica vista al Bósforo.

El almuerzo es en un restaurante premiado, no alcance a tomar nota del nombre, pero realmente estuvo “just OK”. Y seguimos a otro punto alto, la cisterna Basílica, del siglo VI, usada para almacenar agua. Igual que hace una década, me sigue pareciendo fascinante, hace pocos meses le agregaron mejor iluminación con efectos de color, y esculturas, que creo que la hacen más interesante.

Seguimos al mercado de especies, nos dan tiempo libre de compras, de mi parte aprovecho a comer un helado con Bernhardt (África del Sur), mientras caminamos por el mercado. El mercado es un hermando bastante menor del Gran Bazar, pero con una oferta de productos típicos no tan distinta. El Gran Bazar probablemente es mejor opción de visita, y como ayer ya vimos y compramos algunas cosas ahí, hoy no había mucho que ver ni comprar.

Volvemos al hotel, descanso, cambio de ropa para ponerse traje y corbata, y aperó de bienvenida en el rooftop piso 16 del hotel, con magnifica vista al Bósforo, y mucha gente de plata pasando el tiempo. Cenamos en el mismo hotel, en lo que será nuestra sala de reuniones los demás días> Dia de algunos pins.

Semana del lunes 25 de septiembre

Comenzamos el día junto al grupo de caminata y corrida, una tradición que se inició en Paris y a la que yo me uní en Seúl. El grupo de corrida éramos Guillermo, Susanne, Norbert Jörn (IST) y yo. Después, día normal de reuniones. Como haré hoy y los próximos 2 días, evito el almuerzo y me voy a dormir una siestita, ya hay bastante comida en los breaks. Una cosa que llama la atención en los breaks es el café turco, preparado en pequeñas jarras de bronce que son movidas en un lecho de arena hasta que el café hierve. Todo, en un simpático quiosquito decorado.

La cena es en Madame Nicha, un restaurante cercano, compartí mesa con Jens, YS de Singapur y Richard de Corea. Nuevamente con varios pins, con destaque de Helga (Holanda), que me impresiona con su curriculum, con dos doctorados Cuma Sum Laude, y otros highlights.

A dormir.

El martes repite la rutina de corrida de mañana, siesta en el almuerzo. Antes de la siesta al almuerzo, miré bien el programa… el almuerzo sería con empleados de SC Turquía, en el jardín. Confirmé con Lütfü el anfitrión, “¿todo OK si me voy a dormir la siesta?”. Él confirma que sí. Al volver al salón, pregunto cómo fue (más bien pensando en los empleados), y me dicen “había ensalada y helados”. ¡Como Lütfü no me avisa de los helados! Por suerte el jardín quedaba cerca, llego a tiempo a conseguir mi helado de chocolate. La cena es en Beer Hall, básicamente hamburguesas y papas fritas, lugar imple y bien adecuado a la ceremonia de la escalera, en la que destacan el primero (Alí de Australia) y el último, Laurent, mi jefe. Steven, como maestro de ceremonias, está cada vez mejor, con comentarios oportunos, bromas, etc. Entre los distintos tipos de hamburguesa del Beer Hall, está la Messy Burguer, con foto de Messi, omnipresente después de la copa.

El miércoles se repiten las rutinas de corrida y siesta, la cena será en un palacio turco, pero llegar es un caos: mas de una hora para hacer unos 1500 m rodeando el estadio vecino al hotel, en una hora y media llegamos a un muelle que estaba a 5 km. Ahí subimos a un barco, que nos llevará al restaurante, mientras se entregan los premios de este año, a Dinamarca (Jens, que pronto se unirá a los CSDs), India y Liquid Analysis. La navegada está muy linda, con vista a muchos edificios históricos y bien iluminados. Yo empiezo a resfriarme.  

El palacio, que debe ser del siglo XVIII, está muy bueno, con mucha decoración. Despedida de varios colegas, incluso Lütfü, por lo que Hulya estaba también, y John, que con eso deja un espacio en los CSDs, que tendrán algunos cambios.

Como corresponde a la celebración, esta vez acompaño el bar en el rooftop. Como dice Guillermo, un par de puntos del PBI de Turquía están en ese rooftop. Yo agregaría que también está presente una buena parte de la producción de silicona.

En fin, a dormir a la 1.

El jueves empieza el GLT meeting, este es un grupo más chico, de unas 25 personas. Empezamos a las 10am, y ya no hay grupo de corrida, por lo que hago ejercicios en mi cuarto, para eso viajo con colchoneta y elásticos. Largo día de reuniones, y por primera vez almuerzo con el grupo, para descubrir que de postre hay self service de helado. ¡Menos mal que lo descubrí ahora, si no la balanza no iba a soportar! Almuerzo moderado, exagero en el postre. Aprovecho a comentar, según la balanza del cuarto, en la semana voy a irme con el mismo peso con el que llegue. A la noche cenamos en Cabbar, un restaurante a unos 20 min de caminata, comida turca muy bien servida. Mirando la cocina a la vista, la preparación de los kebab no es tan distinta a los espetos de los churrascos brasileños, aunque con más especies.

El viernes se repite la rutina de ejercicios, empezamos a las 8, almuerzo con el grupo y con helado. Después de un día y medio de revisión de estrategia, Matt reservó el viernes a la tarde para un ejercicio: nos dieron el equivalente a EUR 10 en liras, y tickets para transporte público, estaba prohibido usar taxi. Nos separaron en grupos de 5, cada grupo tuvo un destino de compras de productos típicos de Turquía, como el gran bazar, el mercado de especies, etc. En mi caso, estaba con Luc, Laurent, Steffen y Marius. También sorteamos una persona (al azar, podía o no ser de ese grupo), a la cual teníamos que comprar un regalo típico turco con ese presupuesto, explicando porque elegimos ese regalo. Las dos consignas eran llegar al restaurante de la cena 18:30, y comprar el regalo, incluyendo foto con el vendedor, el regalo y el ticket de compra. Penalidad por no cumplir: ¡EUR 50 personales!

Salimos, y nos agarró una pesada lluvia. ¡Como se las arregla Matt para darnos una tarea simple, y siempre algo la hace mas difícil! Caminamos hasta la estación Taksim, una enorme estación de subterráneo debajo de una plaza, fueron unos 20 min de caminata en la lluvia. Debemos haber hecho unos 200 m por la estación y por abajo del parque, salimos a la avenida Istiklal, una especie de Florida de Buenos Aires, antes de que se venga a menos. La Istiklal es una avenida comercial moderna, nada tradicional por acá, excepto el tranvía que circula en algunos tramos. Otra vez más, llama la atención lo occidental de la ropa, con mucha ropa de moda, minifaldas, shorts, etc., y alguna que otra burqa. Preguntamos, y encontramos la transversal que era la callecita más tradicional, en la que encontramos el pasaje Avrupa, que era lo que necesitábamos, con muchos locales de cosas viejas y otras turísticas. ¡Es claro que el grupo que tuvo por destino el Gran Bazar estaba con ventaja! Una hora para comprar los regalos, y paramos a tomar un café en el Caffe del Sarto, vecino al Hotel Pera Parma, con una entrada histórica interesante.

Salimos hacia el restaurante, el Set Balik, hacia el final del Bósforo y con vista al último puente antes del mar Negro. Llegar nos tomó una hora de caminata (entre antes y después del subte) y media hora de subte. Los 40 min de caminata en la llegada fueron con intensas subidas y bajadas, en barrios bien normalitos, por suerte había parado de llover. Llegando nos encontramos con Lütfü, y al rato llegaron otros 3 grupos, recién eran 5:30. Solo el quinto grupo llegó más tarde, 6:15, y aun así, en tiempo de evitar multas. El restaurante es especializado en pescados, con el ya típico esquema turco: dos rodadas de entradas, plato principal (pescado a la sal) y postres turcos. Durante la cena entregamos los regalos, y los que lo recibieron contaron la explicación de porque su amigo eligió ese regalo para ellos. A mi Olli Blum me regalo chocolates, yo le regalé un molino de pimienta (con pimienta) a Heiner.

Curiosidad, estamos cerca del mar Negro, a unos 600 km de Crimea y de la guerra de Ucrania…

Volvemos en bus, que a unos 700 m del hotel tiene problemas con las pendientes de las angostas calles, y no consigue maniobrar. Hacemos el tramo final caminando. Mi resfriado sigue, y las aceleradas y frenadas del ómnibus tratando de avanzar me hicieron sentir peor, a me despido de todos y a dormir.

El sábado me levanto a las 7, una hora de trote en la cinta del gym, baño, cerrar valijas y taxi al aeropuerto. Me encuentro con Rob, Marius, Gerd y John, que van a Basel. Como es otro destino, me toca otro counter, hago checkin, trabajo en el VIP. El VIP es espectacular, como se espera de Turkish en Estambul, incluyendo pista tipo Scaletrix, simulador de vuelo y simulador de golf, y mucha comida.

Boarding, despegamos atrasados 15:00, como es vuelo diurno de 12,5 h da para ponerme al día con el trabajo, ver Star treak, comer todo lo que el chef ofrece, y dormir un rato.

Aterrizaje normal, mucho tránsito camino a casa, llego casi a medianoche.

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