NOA con Pá, Má, Diego y Marisa: de Chiflón a San Juan, y vuelta a Baires (2023)
El viernes hago mis 10 k de mañana, con mi 4to tiempo, ¡y eso que salí a correr leve! La ruta es bastante recta, con poco desnivel, y muy pocos autos, asique da bien. Hacemos nuestro último desayuno en el hotel, el desayuno es bastante simple, pocas opciones, pero está OK para estar en el medio de la nada. Cerramos bolsos, y a eso de las 10:30 salimos hacia Jáchal, en la expectativa de conseguir diésel. Para ahorrar, a velocidad económica de 90 km/h, ¡y sin aire acondicionado! Llegamos, la estación en la ruta tiene una fila de más de 30 coches. Decidimos ir al ACA, que está vacío, raro… le preguntamos al playero, que dice que no hay nafta, pero si diésel, asique, en medio de anuncios en todo el país de falta de combustible, límites de cuanto cargar en muchas ciudades, una larga fila en la otra estación de servicio, nosotros llenamos el tanque sin límites y sin fila, ¡fácil y rápido!
El playero nos recomienda almorzar en Tapenade Bodegón, estaba en Google Maps con apenas dos indicaciones, las dos de 5 estrellas. Vamos a arriesgar. Muy rica milanesa, tortilla de papas un poco seca, estuvo OK. Repetimos el postre en Yo, igual que en la vez anterior que pasamos por acá. Y salimos hacia San Juan.
Llegamos sin novedad, pasadas las 5, y vamos a los departamentos de Jardines del Libertador, en donde pernoctaremos dos noches. Los departamentos son just OK, van a cumplir su propósito, pero sin ser nada especial, apenas just ok. Todavía queda un tiempo, vamos a visitar la casa natal de Sarmiento, muy bien preservada y con buena información histórica. De ahí seguimos al Teatro del Bicentenario, difícil estacionar en la calle, probablemente en forma ilegal estacionamos en el estacionamiento del teatro. Visitamos el teatro por fuera, el hall principal con una linda obra de partituras cayendo del techo, la enorme fuente, la estación de tren convertida en salones con diversos propósitos (incluso en uno estaban bailando el tango), un monumento al holocausto, todos bastante lindo y ordenadito. En la oficina de turismo nos recomiendan cenar en Tupelí, un restaurante cobrando con venta de productos, tematizado en producción de aceite, con muchas máquinas viejas, incluso algunas prensas de De Laval. Comida muy bien preparada y muy rica, porciones justas, los rigatoni (unos con búfala y otros con hongos) estuvieron especialmente buenos. ¡Y a dormir!
El sábado desayunamos en el Havanna del Patio Alvear, shopping que queda a dos cuadras. De mañana vamos a la Bodega Merced del Estero, hacemos un clásico tour de vino, bastante rápido, con degustación. La degustación la hacemos en un patio elevado, con muy linda vista a los viñedos, y quesos bastante ricos de Tupelí, especialmente el gorgonzola. Mientras conversamos, se acercan los guías y comentan qué hay riesgo de zonda. Con la picada ya estamos almorzados, igual vamos a La Salmuera, en donde las chicas y Diego hacen una visita guiada a la producción de aceite, mientras Pá y yo nos quedamos charlando, tomando una coca y agua en el restaurante, y caminando un poco. El restaurante está recomendado, parece OK, no sé si será para tanto.
En Merced del Estero nos habían recomendado el helado de Portho, una cadena que tiene varias sucursales, encontramos una cerca (y después vimos que tienen otra sucursal en el shopping cerca de nuestro departamento). Ya en la entrada había un DDL Imperial, con ddl natural y chocolate, que lucía muy bien. Nos pedimos nuestros helados, y realmente Porthos merece el premio de heladería artesanal nacional que ganó en 2019, ¡el DDL Imperial fue el mejor helado que ya comí!
Volvemos a Jardines del Libertador, yo me quedo durmiendo la siesta, el resto va al shopping a contribuir a la economía doméstica. Después ellos van al Teatro del Bicentenario a hacer una visita guiada, que comentan que fue muy buena. Yo me levanté y caminé hasta el Teatro, bajo un calor intenso, tenemos arriba de 30 C. Mientras, el Zonda por ahora tuvo algunas ráfagas, pero nada grave.
Hacemos compras en unos locales de productos regionales enfrente a la casa natal de Sarmiento, y nos vamos a cenar a La Coqueta, que queda a unos 18 km de San Juan. Llegamos y estaban todas las mozas mirando hacia la montaña, había unas llamaradas, y en esa dirección hay un volcán. ¿Erupción? Al final, parece que son algunos incendios, incluso más o menos grandes, cosa que confirmaría el diario local el día siguiente. Cena rica, con empanadas muy buenas y excelente bondiola con puré de batatas. La humita en cazuela estaba muy salada. Vuelta al departamento, a dormir.
El domingo de desayunamos de nuevo en Havanna, ya camino al aeropuerto. Hacemos foto de despedida en la plaza 25 de Mayo, nos llevan al aeropuerto, y Pá, Má, Diego y Marisa siguen a Potrero de Funes, nosotros tomamos el vuelo a Baires, todo normal.