Navidad en Buenos Aires, ahora sí, la pasada por Cariló (2023)

El lunes 25 nos levantamos a eso de las 8, An va a buscar el auto, mientras bajo los infinitos bolsos, bolsitos y bolsones para el viaje. Ser se levanta para despedirnos. Mientras me siento bastante mejor, igual sigo de máscara todo el tiempo. Salimos a buscar a Pá y Má, y salimos rumbo a la ruta pasadas las 9. Solo una parada rápida en la YPF de Dolores, y llegamos a Pinamar. Mientras, al rato ya habían salido Cyn y Pablo de Pilar, pasan a buscar a Ser y a Pixie, están alrededor de una hora atrás nuestro. Diego, con Marisa, Nico y Nieve, vienen unas 3 horas atrás nuestro.

La primera tentativa para almorzar fue en Tulumei en Pinamar, cerrado. La segunda opción fue Pasta Nostra en Valeria del Mar, que está abierto, tiene un lindo jardincito, considerando que todavía estamos con algunas precauciones de Covid, aire libre es bienvenido. Con sol, pero está bien fresco. A los postres llegan Cyn, Pablo, Ser y Pixie. Y salimos rumbo a Lambertiana 356, casita por una semana.

Es una casa enorme, moderna, de unos 600-800 m2 de superficie cubierta, un living de unos 100 m2, un gran jardín, con parrilla y quincho para unas 12 personas, y una buena pileta. En el nivel principal tiene con un cuarto supercompleto con baño con bañadera stand alone y walk in closet. Arriba son 5 cuartos, el del medio con baño privado, los otros cuatro cuartos comparten 2 baños. En general, todo muy bueno, y al mismo tiempo, con problemitas de mantenimiento en todas partes. Value for money, muy bien. Nos instalamos, y Andrea comienza a sentirse mal… testa positivo de Covid, es su turno. Se queda descansando, nos vamos a la playa, ventosa y fría. Habíamos pensado en alquilar una carpa en Hemingway, pero como los días van a estar fríos, decidimos no alquilar carpa.

Vamos a cenar a De mi campo, An se queda en casa. Comida OK. De postre, heladito en Portico, que acaba de lanzar un chocolate amargo Oro Preto, muy rico.

El martes An amanece sintiéndose mejor. Hago mis ejercicios en el deck de la pileta, con inspiradora vista al bosque. A las 8 Pablo, Cyn y yo ya estamos en home office, el sol brilla, está fresquito, y el día comienza.

Almorzamos restos y un rico matambre de Diego. Sigue el home office, el día luce lindo. Al final del día algunos van a la playa, otros caminan, otros descansan, yo me duermo una larga siesta. Nos vamos a comprar algunas cosas, incluyendo algunos tests más de covid, al centro comercial con los chicos y Pixie. Sergio se testó, por ahora sigue dando negativo.

De cena, Diego hace un rico asado. Mientras, Romina decide no venir por el riesgo de contagiarse de covid, cosa que, debemos decir, en este momento suena probable si llega a venir.

¡El miércoles tenemos el día más lindo de nuestra estadía! De mañana corrida hasta Pinamar y vuelta, son unos 15 k, home office, y con un día tan lindo, almuerzo en Hemingway. Que estaba lleno. Por la tarde algo más de trabajo y siesta, y al final del día, un buen rato de playa, con churros y mate. De cena, Diego asa un corderito.

El jueves amanece ya más feo. Hago unos 10 k dentro de Cariló, y a trabajar. A eso de las 9 comienza la lluvia. Cyn, Pablo y yo seguimos en home office. El día se alterna con sol lindo y lluvia, siempre con algo de frio. Almorzamos restos en casa. Con Marisa y Diego caminamos al centro comercial, nos agarra la lluvia… Cenamos todos juntos un buen (pero no memorable) fondue de queso en Camelia Sensi, con un flojo fondue de chocolate.

El viernes está más fresco todavía, pero soleado. An ya está recuperada, y parece que zafamos de seguir con casos de covid. Último día de home office del año. En el break del mediodía aproveché a hacer ejercicios de fortalecimiento. Almuerzo sanguiches de miga de primorosas, que lucían muy bien pero no eran tan ricos. Y a las 5pm termina el año, aunque en Ventas se extiende un poco más. A la noche comemos ñoquis del 29 en casa, Niederegger de postre (aunque no muy buenos, los afectó el calor de la parada en La Cruz), y un animado partido de Uno para cerrar el día.

El sábado salí a correr a las 7, y estaba fresquito, a buena temperatura. Regulé bien manteniendo los bpm la mayor parte del tiempo debajo de 140, y por primera vez hice la media maratón, 21,1 km, en 2 horas, 33 minutos y 35 segundos. ¡Quien lo hubiera dicho!

Llegué justo al desayuno, desayunamos casi todos juntos. Dia fresco, pero de sol, fuimos un rato a la playa, a caminar y descansar. Antes de volver, con Diego y Marisa pasamos por Hemingway para un clericó, rabas y papas fritas, sobre el final se nos agregan Pá y Má. Mientras, Sergio prendió el fuego, hubo asado de vacio y pollo para el almuerzo.

Siesta, baño de inmersión en la bañadera con forma de huevo bien grande, unos 2 m de largo en la parte más alta, y como un metro de ancho en la parte más ancha. ¡Me tomé un baño de cerca de una hora!

Y ya eran las 8, hora de organizar la cena. Y también, preparar unos bolsos, Pablo sale mañana, y mandamos con él algunas cosas. El día cierra con un animado Uno.

Y llega el último día del año, domingo 31. Dia espectacular de playa. Pablito sale a las 7am, lo despedimos An y yo, el resto sigue durmiendo. Vale mencionar que Pablo se lleva varios bolsos de varios de nosotros, o no habrá lugar en los autos mañana. Salí a correr 5 k en poco más de 31 min, y pasé por el Topo a comprar churros. Desayunamos, fuimos a la playa. Estaba muy caluroso, después de algo más de una hora, incluyendo un buen baño en el mar de mi parte, nos volvimos a la pileta de la casa. Para almorzar volvemos a Hemingway, ¡menos mal que la playa queda a apenas 600 m! La playa está super llena. Con An y Ser pasamos por el mar a un nuevo baño, y a casa a descansar en el jardín. Para los mates de la tarde volvemos a la playa, a eso de las 6 ya está más tolerable.

Al final del día volvemos a casa, las chicas hacen yoga, Diego cocina, yo hago mis ejercicios de fortalecimiento. La cena de fin de año es al más puro estilo menemista, pizza con champagne. Nos quedamos en la casa, se escuchaban algunos fuegos artificiales, pero en el bosque no se los veía. A dormir cerca de las 2am.

Semana del lunes 1 de enero

Arriba a las 8am, 9am entregamos la casa, y salimos a la ruta, que fue muy tranquila. Cyn fue con Diego, Marisa, Nicolas y Nieve, Ser y Pixie vinieron con nosotros. Cerca de la 1 dejamos a Ser en la Shell de Brandsen, en donde nos encontramos brevemente con los Perone. Mi idea era almorzar en esa Shell, famosa por sus milanesas, pero estaba cerrada. Cerca de las 14:30 dejo a Pá y Má, después a An, paso brevemente por lo de Diego a dejar unos reales, por lo de Cyn a buscar los bolsos que trajo Pablo, por Cuba a dejar algunos de los bolsos, y llego a casa. Todo es fácil, por la ciudad vacía. A ordenar cosas en casa, y a descansar.

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