Mientras yo estaba en el tren aun en Alemania, Andrea aterriza en Paris. Con eso están Sergio y Romina en España, Cynthia y Pablo en Italia, An en Francia y yo todavía en el ICE en Alemania, rumbo a Paris. Llego sin problema a la Paris Est, me tomo el Metro 4, me bajo a 4 cuadras del hotel, y mientras camino al hotel me alcanza An, que ya había salido a caminar después de dejar la valija en el depósito del hotel. Al llegar al hotel son las 12:00, nos dan el cuarto, el hotel es el Da Vinci, un hotel chico con cuartos pequeños, pero bastante simpático. Cuenta la historia que acá se escondió el ladrón que robó la Mona Lisa a comienzos del siglo XX. An aprovecha a bañarse después del vuelo, yo me cambio, y salimos a caminar hacia la torre Eiffel. Pasamos por rua Cler, una callecita que tiene 2 cuadras llenas de simpáticos restaurantes. Ahí cerca queda la quesería de Marie-Anne Cantin, en donde compramos quesos cada vez que paramos en Paris. Como compramos poco de cada queso, pudimos elegir pocos quesos, otros se vendían por horma o media horma. Compramos un Saint Nectaire (apariencia de brie, pero demasiado suave a mi gusto, casi que mantecoso), Bleu des Causses (similar al roquefort, cremoso y rico), un queso de cabra muy rico y un queso duro. Compramos una baguete recién hecha y todavía caliente en una boullangerie cercana, unas cocas, y salimos a Champs de Mars a encontrar un banco a hacer nuestro picnic. El día estaba gris, y mientras comíamos empezó a garuar. Terminamos de comer, de postre nos fuimos al quiosco a comer una crepe con azúcar. Ya la garua estaba cerca de llovizna. Seguimos caminando, cruzamos el rio, y quisimos tomar un café en Palais de Tokyo, pero como es al aire libre, con la lluvia ya no atendían Seguimos a Café Joyeux sobre la avenida de Champs-Elysees, nada destacado pero sirvió para descansar y tomar algo caliente. Seguimos por la avenida, y entramos al Apple Store, vale visitar, antiguo edificio en donde vivió Santos Dumont, muy bien preservado. Seguimos caminando en dirección a Place Vendome, parando en algunos negocios, hasta llegar al hotel 17:30. Dormimos un ratito, y salimos a cenar en Dupin, pasando por Cia. Bracelet Montre, para comprar una correa de reloj. La cena estuvo rica, dentro del estilo francés, con mucha mezcla de gustos. Vuelta al hotel, que tiene un spa, una especie de cueva en el primer subsuelo, linda decorada, con una piletita. Nuestro combo incluía el acceso al spa, así que lo usamos, pero realmente no vale pagar por el uso. El lugar está lindo, pero el agua tibia, nos quedamos unos 20 min, vuelta al cuarto, Duolingo, Netflix, y a dormir.
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