Después de unas 8 horas de vuelo, aterrizamos en Doha. Nos despedimos de los colegas que siguen su viaje a Europa, hacemos migraciones (igual que en Suiza, acá hay migraciones separadas para Business y Primera Clase), recuperamos nuestras valijas, En dos casos vimos gente con apariencia de local y miedo de subir a las escaleras mecánicas.
Nos tomamos un Uber, lo vamos a usar bastante en toda nuestra estadía, con precios razonables y servicio rápido, es la mejor forma de moverse en la ciudad. Y llegamos a Sharq Village de Ritz Carlton, en donde pararemos hasta el viernes. Son las 7 de la mañana, nuestro cuarto solo estará disponible a las 15:00, por lo que nos cambiamos para desayunar en el hotel y después ir a la playa. El desayuno está bastante bueno, un poco menos de opciones que en el Conrad de Seúl, pero aun así muchas opciones. Mas tarde, en la playa hacemos fiaca hasta las 15:00. Muuuucho calor, se notan los 38 C, todo el tiempo. Nos metimos bastante al mar, con agua caliente, y a la pileta, un poco más refrescante. En el mar nadamos un poco por la bahía del hotel. Desde la playa vemos al estadio 974, hecho de containers para la Copa, y que pasada la copa será desarmado y mandado para Uruguay 2030. Se llama 974 porque está hecho de 974 containers, que homenajean el histórico de comercio de Doha, y es también el DDI de Qatar.
A las 15:00 conseguimos nuestro cuarto, parece que ya estaba disponible antes pero no consiguieron llamarnos. Muy lindo cuarto, con balcón a la playa. Deshacemos la valija, nos bañamos, y salimos a pasear un poco. Empezamos yendo con Uber al City Center Doha Mall (clásica foto en el HSBC), que queda en la otra punta de Corniche, que es la costanera de la bahía. Y nos piden por primera vez el certificado COVID que hay que tener, después vemos que lo piden en todos los lugares cerrados. El certificado, y el uso de máscara en transporte público (Uber) son los dos únicos puntos de COVID que se ven por acá, más relajados que en Corea, un poco más exigente que Brasil, que ya no pide máscara ni certificado.
El shopping no vale mucho la pena, aunque con chicos tiene la gracia de un enorme pelotero inflable en el patio central, debe tener unos 30 m de diámetro. Ya oscurece, iniciamos una caminata de unos 4-5 km por Corniche. Pero, por más que oscurece, hace muuucho calor, más de 30 C, de noche esta caminata es difícil, de día debe ser imposible. Vemos el perfil de la ciudad, con los modernos e iluminados edificios en esta punta de Corniche, una vista que recuerda un poco a Shangai, aunque en escala un poco menor. Después viene la zona de edificios más bajos, los barcos locales de turismo, y varias decoraciones para el mundial que se viene, incluyendo una escultura de unos 15 m de altura del Oryx, que es el animal nacional de Qatar, vestido para el mundial, y una tribuna que imaginamos sea donde será algún desfile de inauguración.
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