Gland – Basel – Mulhouse – Strasbourg IV

Mientras escribo esta entrada al biolog, se me ocurre ver cuantas veces vine a Strsbourg. Pensé que había sido solo una, en el ASFM de 2008, pero resulta que ya la había visitado en el ASFM de 2001 en Offenburg, aunque esa vez no paramos en la ciudad, solo la visitamos.

Llegamos al Sofitel al lado de la iglesia protestante, en la Gran Isla de Strasbourg. Por suerte nuestra habitación estaba lista, dejamos las valijas. Salimos a caminar por la ciudad vieja, primer casco urbano antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Sin darnos cuenta ya eran las 2 y todavía no almorzamos. Eso es mortal acá, ya las cocinas de los restaurantes habian cerrado! Por suerte encontramos el Au Pont San Martin, un restaurante antiguo sobre el canal junto al puente San Martin. Aunque el mozo nos atendió con poca onda, por lo menos nos dieron de comer. Me comí unos mejillones con papas fritas, tradicional plato belga pero que también servían acá, y unos quesos de postre: munster, brie, roquefort.
Seguimos a la estación central a comprar unos pases de turistas, y volvimos al museo de Arte Moderno y Contemporáneo. Muy lindo edificio! La exposición temporal era de Annette Messager. Como muchas exposiciones de arte moderno, te deja sin palabras…. La exposición permanente es algo mejor, la vista de la cafetería es de lo mejor.
[thumbbloc
k id=»574″]En fin, seguimos adelante, recorriendo mas calles de la ciudad. Todo muy bonito, y con la decoración de navidad lista pero sin prender, solo el 23 de noviembre. Como en Colmar, llegamos muy temprano.
Volvemos al hotel a descansar un poco.
Salimos a cenar un pate y una torta flambeada en Caveau Gurtlerhoft, al lado de la catedral. Poca gente en la calle. Volvemos, hago un baño de inmersión, nos vamos a dormir.

Sábado 17 de noviembre
Salimos a ver adonde desayunar, terminamos desayunando en el Paul. De ahi caminamos un rato, en especial buscando un local de ropa para An que nos había gustado. Encontramos el local, y también una opción interesante para almorzar. Pero antes, visita al reloj astronómico de la iglesia, siempre muy impresionante. Con su campanario de 142 metros de altura, fue el edificio más alto del mundo desde 1647 hasta 1874. Y claro, había que subir! Son 332 escalones hasta la plataforma que conecta la inexistente torre sur con la torre norte.

Agotados por el esfuerzo, fuimos a almorzar. Del almuerzo, destacado el queso munster derretido en una cazuela, acompañado de papas al horno, para comer tipo fondue. Después paseamos sin rumbo, hasta pasar por el hotel a descansar 15 min, y después salir a hacer el paseo en bote. El paseo fue con el crepúsculo, lo que permitió apreciar la ciudad iluminada.
Al volver fuimos a comprar la ropa de An, queso para llevar a Sampa, y a cenar panqueques. Después al hotel, a aprovechar la bañadera. Se extraña el jacuzzi de Casagrande!

Domingo 18 de noviembre
Salimos a desayunar, pero la ciudad tiene poca vida los domingos. Terminamos desayunando en la plaza del mercado de lechones. Después fuimos a la oficina de turismo y alquilamos los guias de audio. Recorrimos nuevamente la ciudad, esta vez con los audioguias. Compramos una pizza en un localcito de la calle, y almorzamos al borde del río. Volvimos al hotel por un camino largo, descansamos un rato, y nos tomamos el taxi a la estación de tren, para tomar el tren a Basilea, combinando ahí a Zurich.
Llegamos al aeropuerto de Zurich sin problemas. Ilusionamos vendedores de relojes, cenamos, nos subimos al avión, nos apretamos en turista (cada vez menos espacio entre asientos), domrimos como pudimos, y llegamos sin novedades a Sampa.

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