Reuniones em Greenwood (2022)
Después de dos años sin reuniones, las reuniones aparecen por todas partes. En esta semana tengo dos días de reuniones de Logística en Greenwood, hace tiempo que no voy por allá. El domingo todavía fuimos a la Paulista, almuerzo en el Aizomê del Japan House, y queríamos ver los murales (3 m x 2 m) de Kobra, que colgaron en medio de la avenida, son 30 murales homenajeando diversos oficios. Lo que no tuvimos presente es que también había un acto pro-Bolsonaro, con lo que la tradicional fauna de la Paulista era esta vez diferente, aunque no necesariamente menos bizarra. Volvimos a casa, yo descansé un rato, An trabaja en el Latinas Market (será en 10 dias), cerramos valijas, y An me lleva a Guarulhos. Checkin tranquilo, cenamos una ensalada en el Rascal, An se vuelve a casa sin novedad, no me acompaña por varios motivos, el de más peso: su visa venció, y con el acumulado de dos años sin que hagan visas, renovar visas toma meses (la mía la hice en Rio de Janeiro, y fue un lio). Yo paso por Rayos X, que estaba más o menos lleno, y después migraciones, en donde se había juntado mucha gente. En migraciones pude usar mi ventaja de adulto mayor, mi fila estaba vacía. Tiempos de COVID, a partir de ese punto tenia que ponerme la máscara, probablemente por cambio de jurisdicción de autoridades y falta de alineamiento de las reglas.
Me voy al finger, me quedo ahí trabajando, y embarco. Como estaba tan concentrado, metí la notebook en la mochila y salí a embarcar, ¡casi me olvido la valija (no había despachado)!
Vuelo normal, la clase business de United es con los asientos en diagonal, más cómoda que la de Swiss. Como ya había cenado no pedí la cena, pero pedí el postre: dos bomboncitos… en Swiss es mejor.
Semana del 2 de mayo
Llego a Houston, migraciones y rayos son como siempre en US: ni muy amables, y bastante despelotados, pero razonablemente rápidos. Me voy al VIP a trabajar un rato, y me agarro varias manzanas, me servirán algunas comidas.
Vuelo a Indianápolis normal, retiro mi auto, un Toyota Corolla, y voy al Residence Inn by Marriot en Greenwood. Recibo mi cuarto, y voy a hacer compras a varias partes: al Apple de Fashion Mall, a un Walmart, paso por el Outlet de Edinburg, vuelvo al hotel, trabajo un rato. Y después me voy a cenar con Rob Vermeulen y su esposa Miriam, muy ricos camarones picantes, y muy rico atún, en Bonefish Grill, a unos 15 min del hotel. Y comemos un heladito de postre en Ritters, local simple con mesas al aire libre, ya habíamos ido con Andy en otro viaje. Buena conversa con Miriam y Rob, ellos son holandeses viviendo hace un par de décadas en USA, hablamos bastante de cultura.
Al llegar al hotel veo a la delegación brasileña, Iara, Danielle, Claudia y Reginaldo.
El martes bajo para desayunar, los desayunos no son gran cosa, después de acostumbrarse a los de Centro Europa. Me encuentro con Benoit, que viene a reuniones con Matt y US, fue bueno charlar con él. Tengo algunas reuniones desde el cuarto con Brasil, y después me voy a pasar algunas horas al Outlet. Allá me encuentro de nuevo con Benoit, y después con Giuliano de Itatiba, y Marco, un colega de Alemania. Después de una razonable contribución a la encomia americana, me encuentro con Giuliano y Marco a almorzar en Big Woods, pizza muy rica en el mismo mall. Vuelvo al hotel, dejo las cosas, voy a Endress a una videoconferencia con Brasil por el día del Trabajo y a la ceremonia de pin de Claudia, 15 años. Curioso, en US no se puede poner el pin, se entrega, por esos temas de asedio. A la noche beisbol en el Victory Field, estadio de beisbol medio chico de Indiana, juegan los Indianapolis Indians contra los Lousville Bats. Tenemos un camarote con comida (hamburguesas, salchichas, pulled pork y mac&cheese), cerveza y Pepsi. Todo fue una versiónmedio pueblerina de lo que se ve en las películas, con himno, animadores de la hinchada (nos sacamos foto con la mascota del equipo, que vino al camarote), fotos de la platea en la pantalla gigante, etc. Permitió varias conversaciones buenas, éramos unos 20-25 colegas de la reunión que oficialmente viene empieza mañana. Brasil es la delegación mas numerosa con 5 colegas (sin incluirme), de mi área somos 8 incluyéndome. El partido termina con la derrota de los locales, y salgo entendiendo un poco mas del juego que al entrar. Curiosidad, valor de la entrada con comida para un equipo de segunda: USD 90.


El miércoles empiezan las reuniones, voy con Benoit al SC. Dia de reuniones, para cenar vamos a Stone Creek, a unos 15 min del hotel. Buena cena, muchas conversaciones sobre los mas variados tópicos, pero mucho de los impactos personales de las disrupciones logísticas.
El jueves seguimos con reuniones en el centro de clientes de EH US. Al final del día llego al hotel, a cerrar apretadamente valijas, para evitar despachar. Y aprovecho y repito dosis de ejercicios 7 minutos y Duolingo, los primeros para compensar al menos parcialmente el exceso de calorías de estos días. A la noche cenamos en el Cheesecake Factory cercano, con Iara, Danielle, Reginaldo y Giuliano. Como siempre, comida rica, pero en mi dietética ensalada (550 cal) apareció ¡un tornillo! La verdad, sin ganas de hacer mucho escandalo, muy consternada la gerente me ofreció la ensalada y los postres gratis, y lo acepé. Cierro el día cargando nafta, a dormir.
EL viernes aun hago un par de reuniones remotas, y salgo rumbo al aeropuerto. Devuelvo el auto, checkin, y rayos X normal. United no tiene VIP acá, pero el aeropuerto tiene unas buenas mesadas con electricidad, buen WiFi, así que da para trabajar tranquilo. Vuelo normal, escala en Houston, uso el VIP por 6 horas, con bastante trabajo y algunas reuniones, incluyendo la reunión por el día de la madre de la oficina, que en Brasil es este domingo. El vuelo final a Sampa también es normal, en 20 min llego desde el avión hasta el taxi. Ventajas de no despachar!
A la noche es la fiesta de casamiento de Douglas, vamos varios de la oficina, el salón es bien cerca de casa. Y a las 4am salgo de casa rumbo a GRU, vamos a pasear por América del Sur con Niko.