Chicago y Greenwood para mi cumple, parte 4, Chicago de vuelta (2024)

En fin, llegué al hotel pasaditas las 7pm, Andrea ya se había mudado de su hotel al Viceroy, y por suerte entonces no había que hacer checkin. Dejé todo, y salimos en Uber al Andy’s Jazz Club, en donde cenariamos con jazz con Marisol y Leonardo.

Llegamos al Andy`s, hay que esperar afuera, con un poco de nieve, llegamos justo. El centro del local es el show de jazz, complementado con cena. Por ejemplo, los horarios de la comida son sincronizados con el show, y se entra antes que el show empiece, y hay que salir en cuanto esa función termina, para dar lugar a la función siguiente.

Esa noche la banda es Petra’s Recession Seven, liderada por la vocalista Petra van Nuis, con varias estrellas locales bastante veteranos, que nosotros no conocíamos, como el trombonista Russ Phillips, cuyo padre tocó con Louis Armstrong, el clarinetista Eric Schneider (que tocó con Benny Goodman, Tony Bennett, Dizzy Gillespie y Ella Fitzgerald), el trompetista Art Davis (que tocó con Ray Charles y Frank Sinatra), aparte de un baterista, un contrabajo y una guitarra. Los nombres con los que tocaron lso mencionados indican que era un grupo muy, muy veterano. En todo caso, buen show, buena música, buena comida. Eso sí, el formato no permite mucha conversación. Nos volvemos caminando por la Michigan Av., la noche está fría pero bien.

El sábado se celebra mi cumple, ¡y un tema central va a ser mi regalo! Ya acercándonos al Chicago Music Experience, nos vamos en Uber a un Breakfast House cercano, una cadena con menú de desayuno bien yankee, pero rico. De ahí caminamos al cercano Chicago Music Experience, el local estaba bastante lleno, y la persona con la que había intercambiado e-mails, el especialista en teclados Jeff, sigue sin estar disponible. Mientras esperamos a Rick, que nos atendió la semana pasada, me quedo mirando todos los teclados en exhibición, bastante interesante, incluyendo algunos Moog. Finalmente verificamos que el Nord Wave 2 cabía en el bolso de teclado que habíamos llevado, e intentamos negociar sin éxito, había que pagar el precio anunciado, que ya tenía un buen descuento por ser instrumento de exhibición. Al menos, me regalan una remera por el cumple.
Volvemos en Uber al Viceroy, dejamos el teclado, y seguimos al enterpirse del Grand Hilton a devolver las llaves del auto que había quedado en la Interestatal 90.

Habiendo dejado las llaves, empezamos un tour guiado por An, que me muestra las cosas que vio en la semana que se quedó en Chicago, mientras yo iba a Greenwood. Comenzamos caminando al London House, para aprovechar la vista, pero hoy está cerrado, por el frio hay riesgo de patinarse con la humedad congelada, y por eso no lo habilitan.

Vamos al Macy`s cercano, originalmente era el Marshall Field and Company Building, una cadena de tienda por departamentos. Uno de los destaques del edificio es un techo abovedado decorado con mosaicos de vidrio hechos por Louis Comfort Tiffany, hijo del fundador de Tiffany. Y seguimos a otro edifico tradicional, el Chicago Athletic Association, almorzamos en Cindy`s, el restaurante del rooftop. Lamentablemente, un sandwich de pull pork, siendo 2:30 pm la cocina ya había cerrado. Igual, rico, almuerzo leve pero recuperador.

Seguimos por los pedway (pedestrian ways, túneles por debajo de las calles) hasta el Chicago Cultural Center, un muy lindo edifico con una cúpula de Tiffany. Con todo lo visto hasta ahora en los edificios de hace un siglo, es evidente que a comienzos del siglo XX debe haber habido mucha guita acá. Volvemos hacia el hotel haciendo algunas compras menores, pasando por un edificio cercano había una protesta multitudinaria en apoyo a Ucrania, por los dos años de la guerra. Y también vemos propaganda de House of Blues, en donde van a tocar los Enanitos Verdes, el jueves después de que nos vamos.

An insiste en que paremos en el Cheescake Factory para torta. Elegimos una Chocolate Tower Truffle Cake. La traen tan rápido, que el mozo no llegó a ponerle la velita del cumple! Me traen un helado chiquito con mi vela. La torta tiene una costra externa muy rica, pero en el resto la Godiva es mejor.

Llegamos al hotel a las 7pm, respondo muchos mensajes y algunas llamadas, probé el teclado, y aprovechamos a ordenar un poco las valijas.

El domingo desayunamos a la vuelta del hotel, en The original pancake house. Comimos rico jamón con huevos fritos y panqueque con yogur de cranberries. De ahí salgo a correr al borde del lago, el día está frio, 5 C a la hora de salir, pero soleado y con poco viento. An vuelve al hotel a empezar a ordenar las valijas.

Pensaba hacer 15 k, pero después de una semana de no correr, quedé en 10 k. Nos encontramos con An en el zoo del Lincoln Park, que tiene entrada gratuita, vale la pena, aun cuando en invierno varios animales están perezosos. Nos tomamos un Uber a Fulton Market, una zona industrial reconvertida en barrio de restaurantes y comercio, en invierno media floja, debe ser entretenida con más calor, al tener más actividad en la calle. Paramos por una pizza en Bonci, es rectangular y se vende por pulgada. Rica, varios gustos para probar, pero en total nos costó USD 32, y por USD 40 habíamos comido el sábado en Labriola, mucho más rico y abundante. Me doy cuenta de que perdí mi gorrito de lana, uno de los regalos de An de cumple, al olvidármelo en el Uber…

Recorrimos un poco el barrio, el día se va poniendo más caluroso, los 12 C se van sintiendo. Como recomendación para otra vez, el Time Out Market es un patio de comidas que parecía una opción bien interesante.

 Nos tomamos el elevado hacia el Grant Park para comprar algunas cosas en Dicks, si mucho éxito. Seguimos hacia el parque, vimos la escultura de The Agora, son 106 siluetas sin cabeza ni brazos, de unos 2,7m de altura, en hierro fundido. Paramos en Paris Baguete, An lo conocía porque su hotel queda por aquí cerca. Tienen ricas facturas/pastry. Nos volvemos al hotel en subte, descansamos un par de horas y usamos la bañadera, antes de cenar en The Drake.

The Drake es un hotel muy tradicional de Chicago, por el que pasaron Lady Di, Chuchill, Marylin Monroe y muchos más, un estilo bien antiguo, estuvo interesante. Coq D`Or es el bar, en donde cenamos sopa de cebolla y pollo al miel, todo muy rico.

El lunes 27 arranco con 10 k por la costanera del lago, y me encuentro con An en The original pancake. Vuelvo al hotel a un baño de inmersión. Cerca del mediodía vamos al John Hancock Center, que en su piso 100, a 300 m de altura, tiene al 360, un piso con vista de 360 grados. Una de las atracciones es el Tilt, una plataforma en la que te inclinan hacia afuera del edifico en una estructura de vidrio y acero. An lo hace, yo paso.

Caminamos tranquilos por la Michigan Av. al London Hotel, esta vez si pudimos salir a la terraza, con linda vista al rio y el centro de la ciudad. De ahí fuimos al The Chicago Picasso, una escultura gigante donada por Picasso en 1967. Volvemos a almorzar con Marisol en Labriola. Será que hubo cambio de chef por ser lunes, la pizza no estuvo tan rica como el sábado pasado.

Volvemos al hotel, descansamos un rato, y seguimos al Apple Store de Lincoln Park, en dónde habíamos reservado para probar el Apple Vision. Muy buena demostración, y una experiencia bastante interesante.

Seguimos en Uber hasta Andersonville, caminamos un par de cuadras por la avenida, parece un barrio que debe ser interesante de visitar, con más calorcito. Dice ser un bario bien alternativo. Y llegamos al Chicago Magic Lounge, curiosamente presentado con un cartel luminoso con un lavarropas. Y entramos, ¡y hay lavarropas, y no se ve más nada! Justo había entrado una pareja delante nuestro, y ellos supieron la clave para que una puerta secreta se abra. Nos reciben en un bar, con show de magia del dueño, simpático, pero just OK. Gratis y con la consumición, se puede ir al bar. Nosotros habíamos comprado entradas para el show, y nos juntan para abrir otra puerta secreta, y llegar a un teatro con mesas muy bien preparado, una banda estaba tocando jazz, y por las mesas tres magos hacían close up. El escenario se divide entre la banda de jazz y otro show de magia. A mi gusto, ¡muy buena combinación, valió la pena!

El martes amanecemos con vagancia. Desayunamos en Waldberry Pancakes and Coffe at Water Tower, bien flojito. Caminamos por la costa del lago, hasta la Oak Street Beach, An para a mojar los pies, en agua más fría que al de Reñaca.

Volvemos al hotel, último baño de inmersión en la bañera mientras miro Rebel Moon, cerramos valijas, y a las 12:00 dejamos las valijas en el hotel, y almorzamos de despedida en The Cheescake Factory, esta vez con una hamburguesa y un exceso de calorías. De postre un helado en Jeni’s, que la gente en Google dice que es la mejor heladería de Chicago, está just OK, la oblea no vale la pena.

Vuelta al hotel, Uber al aeropuerto, espera en el VIP vecino al avión, lo vemos mientras esperamos. Vuelo de vuelta normal, llegada a GRU tranquila, sin problemas en migraciones o aduana. Llegando a casa a las 10am, coeminza el día con videoconferencias, me quedo en home office con muchas cosas que hacer.

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