No me gustan los idiomas, pero…

No, no me gustan. Estudié a regañadientes alemán en la primaria, y en caso nunca fue practicado. Ya a eso de los 25, trabajando en Foxboro, vi que sería necesario para mi carrera, y con An empezamos a estudiar en una escuelita de inglés en Triunvirato y Pampa. Viviendo en Chile y ya trabajando en Endress se me ocurrió refrescar mi alemán, fue un poco más de un año de clases, una vez por semana, en una escuelita en Providencia. Paré porque salió el trabajo en Brasil, y yendo a vivir a Brasil, no quedó otra que aprender portugués.

Ya en la pandemia y preparándose para su mudanza a Canadá, Caro promovió una suscripción familiar de Duolingo, y nos anotamos, en mi caso enfocando en el alemán. Y mil días después, yo tenía una pregunta, ¿había mejorado lo suficiente mi alemán?

Como referencia, tenía el B1 del CEFR, un estándar alemán que usábamos en Endress, y en el que yo le exigía B1 a todos los que participaban de cursos o reuniones en inglés. Asique la meta ya es cuantitativa: ¿es mi alemán mejor que B1?

Hice el test el 15 de marzo, y estando en Chile llegó el resultado: ¡B2! (que es mejor que B1). ¡Muy contento!

Como referencia, mis idiomas quedan así:

  • Español: nativo
  • Inglés: C1, en test del 1 de noviembre de 2013
  • Portugués: C1, en test del 8 de enero de 2015
  • Alemán: B2, en test del 15 de marzo de 2024

¡No está mal, recordando que no me gustan los idiomas!

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