Nos visitan Cyn y Pablo para Carnaval, vamos a Help City a hacer rafting (2024)
Mientras preparábamos el viaje en auto para Baires, y cayéndose la vuelta con Diego, sobraba espacio en el auto, y surgió la idea de que Cyn y Pablo vuelvan con nosotros. Esa opción tampoco funcionó, pero en paralelo An tuvo la idea de invitarlos a carnaval, y eso si funcionó. Yo volvía de Cali, y ellos llegaban de Baires, los dos más o menos 9 pm. Yo llegué puntual, me instalo en el Starbucks a esperar a Cyn y Pablo, que llegan de Baires. Justo limpio los e-mails hasta que llega el mensaje de que aterrizaron, ya eran las 21:50. Me voy a encontrar con ellos en el Terminal 2, pensando que era víspera de carnaval, hasta que no estaba tan lleno. Wilson nos pasa a buscar, llegamos a casa a eso de las 11. Cenamos unas empandas, y nos ponemos al día de algunas novedades, nos vamos a dormir ya pasada medianoche.
El sábado me levanto a las 7, Pablo ya estaba en el balcón, las chicas se quedan vagueando en sus camas. Me voy al shopping para hacer 5 k, con la intención de quebrar los 5 min, pero no salió. Vuelvo a casa, la eran cerca de las 9, desayunamos extensamente, con medialunas especialmente hechas por Andrea para la ocasión. Y cerca del mediodía nos vamos al Mercadão, estacionamos a una cuadra, y nos vamos a pasear por el Mercadão, el clásico sándwich de mortadela del Mortadela Brasil. El Mercadão está en obras de renovación, pero igual está visitable, con sus tiendas coloridas de fruta, carne, pescados, tabaco, y otras muchas cosas. De ahí nos vamos caminando por la 25 hasta el Banespa, queríamos mirar la caja fuerte del subsuelo, que ahora es un bar, pero no dejaban entrar si no consumías. Los edificios de la zona siempre tienen un aire de ciudad gótica. Nos fuimos al Salve Jorge, tomamos unas caipirinhas con picolé. Seguimos al bloquinho del otro lado del puente, había algunas personas disfrazadas y bastante actividad en algunos bares, aunque en este horario no estaba llenísimo. Vuelta al auto, a casa, y descansamos lo que queda de la tarde.
Para cenar fuimos al shopping Interlagos, a comer en uno de los fast food favoritos de Cyn (y también mío), el Spoletto. El shopping estaba lleno, pero no reventaba.
El domingo para Socorro, una ciudad a unas 3 horas de distancia, aun en Sao Paulo pero muy vecina de Minas Gerais, en la medida en que nos acercábamos el paisaje se hacía más próximo de Minas. A lo largo del viaje hicimos varias bromas sobre el nombre, Socorro, mencionándola como Help. Al llegar fuimos al shopping Moda de Fábrica, en el que estaba el Churras Steak House, propuesta de Andrea para almorzar. Y que sorpresa, ¡al llegar nos recibe uno de esos típicos carteles “I xxx”, en este caso, “I
Help City”! El shopping es bien simplecito, lo mejor es que los restaurantes están con vista sobre el rio. Comimos un bife ancho, muy bueno, y un choripán que estaba OK.
Nos fuimos al centro, pasamos por la plaza principal, ¿debería llamarse Help City Central Park? Estaban de preparativos para el carnaval, a la noche habrá fiesta. En nuestro caso, buscábamos más nuestro postre, un rico açaí, preparado con bastante esmero 9auqnei no batido), en un local sobre la plaza. Como Pablo y Cyn no comen açaí, seguimos a la heladería Ademar, que tenía las típicas fotos del dueño con personas famosas, en especial Roberto Carlos.
De ahí seguimos a la Pedra da Bela Vista, recomendado por el mozo del Churras como ¡“uno de los 3 puntos más altos de América Latina”! un punto turístico de acceso pago, con restaurante, bar, algunas actividades extremas. Ya con sed, tomamos algo, disfrutamos el paisaje, y antes de irnos descendimos el sendero, unos 350 m de distancia, con 75 m de descenso un poco complicado. ¡Y después hubo que volver eso! Aprovechando que había unas sogas, abajo hicimos una simulación de rapel, para la foto.
Hora de ir a la posada Rancho Caipira, en donde reservamos una casita con algunos cuartos, para nosotros. Buen simple, cumplirá su función. Descansamos/dormimos un rato en las hamacas, algunos se duchan, y nos vamos a cenar al Lago Bistro & Lounge. Pedimos risotto y carne, en general OK, pero definitivamente el punto alto del lugar es la linda vista sobre el laguito, y la decoración. Y nos vamos a dormir.
El lunes desayunamos en la posada, típico desayuno de posada con panes, algunos dulces y salados, bien pero sin ser memorable. Mañana de descanso en la pileta, con muy linda vista, la pileta estaba just OK, con muy linda vista, al agua le hubiera venido bien más limpia fondo y más filtro.
Ya cerca del mediodía empieza a llover un poco, señal de que es hora de almorzar. Nos fuimos a Santo Mé, una cachacaria con muy linda vista, comimos un buen filé a la parmegiana. En el almuerzo nos enteramos de que Douglas estuvo ahí el día anterior, y estaba ahora en la Pedra de la Bela Vista.
Es hora del rafting, volvemos a la posada, hacemos checkout, y nos vamos a la base de Base 44, ¡a 40 m de nuestra cabaña! Recibimos la instrucciones, éramos 6 balsas. En nuestro caso el líder era Marcelo, nos llevan al comienzo, cerca de una iglesita al borde del rio do Peixe. El rafting es de unos 7 km, muy lindo, lindo paisajes, algunas caídas de agua bastante buenas, de grado 2 a 3, y en la segunda mitad, bastante lluvia. El nivel de agua estaba bajo, unos 50 cm según el guía, en algunas partes hubo que bajarse a empujar la balsa. ¡Y así terminó nuestro primer rafting con lluvia!
El vestuario de la base está just OK, nos cambiamos como pudimos, y volvemos a Sampa, unas 3 horas con tráfico moderado.
Ya en casa, An prepara tacos, y a pedido de Cyn, hago mi milkshake de ovolmaltina. Primera vez en bastante tiempo, batidora nueva, el gusto quedó bien pero la batidora quebró mucho la ovolmaltina, no quedó crocante.
El martes me levanté a las 6, hice 5 k en el shopping en 29:12, récord por poquito. Fuimos a desayunar a la panadería Santa Marcelina, hace una década que no íbamos, muy cambiada, no tan buena. Y salimos a GRU, todavía tomamos algo en el Fridays haciendo tiempo. Pasado el mediodía los chicos entran a seguridad y migraciones, sin problemas. Nosotros nos volvemos a casa, a empezar a hacer las valijas del próximo viaje.