Visitando a Sophie, y Groupcon en Dinamarca II: Copenhague y Helsingør (2025)

Aterrizo en Copenhague sin problemas, la valija llega también, me tomo el tren hasta la estación central, y de ahí camino al hotel Scandic, unas 15 cuadras. No es tan fácil, si bien usan el alfabeto latino, las palabras son muy distintas a los idiomas con los que estoy más familiarizado. Llego al hotel al mediodía, y me acomodo

El hotel queda en Kodbyen, nombre que literalmente significa ciudad de la carne, y era la zona de los mataderos, ahora transformada en un barrio cool con bastantes restaurantes. Alineado con eso, el hotel está decorado con algunas fotos de vacas y referencias a mataderos, como cuadros con primeros planos de cortes de carne, ganchos y balanzas colgantes. Después vería que eso llegaba incluso a las salas de reuniones, con alfombras que imitan un primer plano de corte de carne.

Salgo a conocer un poco la ciudad, corriendo en dirección al King’s Garden. Paso por el frente del edificio de la municipalidad (Radhus), hago un buen tramo por una avenida peatonal, llego a Kingsgarden, doy algunas vueltas por adentro, vuelvo hacia el hotel, paso por el Orstedsparken con su laguito, y llego al hotel, en total, unos 10 k. Baño, son las 3, a almorzar en Pastabro, un restaurante de pastas bien simple, cerca del hotel, como unos fideos con ragú de cordero y una galleta de chocolate. Total, unos USD 30 o BRL 170. De repente, Buenos Aires no me pareció tan caro. Pero estuvo muy rico. Son las 4, me voy un rato al cuarto a descansar, a las 6PM hay tragos de bienvenida para la reunión de los CSDs de mañana viernes, y pasado sábado. Si, tenemos que trabajar el sábado…

El trago de bienvenida es en el hotel, y de ahí vamos caminando hasta el Sticks’n’sushi del hotel Tívoli. Fuimos con los chicos un par de veces a 2 de los Sticks’n’sushi de Berlín, resulta que la cadena es danesa, la empezó una familia danesa-japonesa en Copenhague. Como siempre, buena comida, y buena charla.

El viernes se va en reuniones en el hotel, mientras, An en Berlín está con Pixie y va a Apple a buscar los nuevos iPhone para ella y para Ser. A la noche vamos un rato a jugar al pool al Pub&Sport, y cenamos muy bien en La Pave (EUR 60 por persona), en mi caso una muy interesante sopa de pescado, con un sabor a pescado apenas perceptible, y un dejo de limón muy interesante. De plato principal, un muy rico bife, que probablemente sea local o importada de Alemania u Holanda.

El sábado de mañana siguen las reuniones, al mediodía cambiamos de hotel, al hotel del Groupcon, en Helsingør, a más o menos una hora por tren. En la estación, nos encontramos con Matt. Llegamos 1:30 al hotel Marienlyst, los cuartos no estaban listos. Almorzamos con el grupo de CSDs en la terraza con vista al estrecho de Øresund, que separa Suecia de Dinamarca, y vista a Suecia, a unos 5 km de distancia. Al rato, se nos unen Hans-Peter, Steven, y más tarde, Monika.

A las 3PM nos dan el cuarto, desarmo la valija, y salgo a correr al centro del Helsingør, pasando por el Kronborg Slot, castillo que es escenario de Hamlet (aunque Shakespeare nunca lo visitó), uno de los castillos europeos más conocidos por el siglo XVI, por el peaje que se cobraba por pasar por el estrecho. También veo la escultura de Han, “El” en danés, una escultura de 2012, que imita a La Sirenita, pero es un hombre y no una sirena. Hecha en acero inoxidable pulido, está bastante buena. En la corrida de 10k me encuentro un par de veces con Matt.

Vuelta, siesta, y a las 7PM, cena de bienvenida extraoficial en el mismo hotel.

El domingo 21 de septiembre, comenzando el otoño, tenemos actividad turística en grupos, en mi grupo, navegada hasta Copenhague de mañana, y paseo en bicicleta por la tarde. 

La navegación es en el barco a vapor Bjørn, botado en 1908, que se usó hasta 1981, entre otras cosas como rompehielos. Después de un tiempo abandonado, fue recientemente restaurado, hace paseos de turistas, con una tripulación de voluntarios de entre 70 y 84 años. 

La caldera es alimentada a carbón, consume 200 kg/hora, que alimentan al motor, pero también al timón servoasistido a vapor, el sistema de elevación del ancla, y algunos sistemas más. Visito al sala de máquinas, y un entusiasmado voluntario me muestra la caldera, y como abriendo y cerrando una válvula se veía a las bielas moviéndose más rápido. Por la demostración, la presión en la línea varia, y de atrás sus colegas empiezan a gritar “ehhehhhehehhehe” avisando que la presión había aumentado mucho.

El paseo hasta Copenhague estuvo con frío, ventoso, casi 4 horas, estuvo OK.

Al llegar almorzamos en Seaside Tolboden, un foodcourt, just OK. Y de ahí, mi grupo sale a hacer un paseo en bicicleta por la ciudad, con bicicletas con freno a contra pedal, siempre me cuesta un rato acostumbrarme. La primer escala fue La Sirenita, distinto a mi primer visita en 1997, había una larga fila, la vimos más de lejos. Después pasamos por diversos puntos, en los que la entusiasmada guía nos contaba la historia, incluyendo cuarteles, y el palacio del rey. Ya casi al final pasamos por Nyhavn o nuevo puerto, uno de mis recuerdos de la visita de 1997, junto con la experiencia de la cama, la Sirenita, y el almuerzo en el Hard Rock Café.

Vuelta en ómnibus por la ruta costera, con linda vista al estrecho de Øresund y a Suecia, y a las impresionantes casas de verano en el lado danés, que deben costar una fortuna.

A la noche, cena oficial de bienvenida en Kaj, un restaurante a unos 5 min de caminata, con buena comida. Me toca el discurso del pin de 20 años de Carlos Varela, me sale bastante bien. Y estoy sentado al lado e Steve, aprovecho a charlar un rato de cómo es la su vida laboral, como miembro de la directoria y de un par de comisiones de la directoria, pero también, como está pensando que más hacer. A dormir.

El lunes 22 amanezco 5:50, yo no estaba tan entusiasmado de correr, pero Jörn de IST Suiza me había insistido la noche anterior de ir, y ahí fuimos. Dos grupos de más o menos media doce cada uno, uno de corrida y uno de caminada, en el de corrida estábamos Susanne, Guillermo, Norbert, Jörn, una persona más y yo. Fueron 5 k, hasta el Kronborg Slot, dos vueltas alrededor, y vuelta al hotel. Al llegar, desayuno, un rato al cuarto a descansar, baño, y comienza la reunión.

Reunión normal, y yo tenía mi presentación sobre volatilidad, que salió muy bien, y fue muy felicitada desde que la presenté, hasta la noche. Terminamos a las 5:50pm como programado, descanso hasta las 7pm, y ahí cena en el mismo hotel, me senté con Matt, charlamos bastante. Noche de pins, y en este caso, el mío fue el primero, por 25 años. Muy buenos discursos de Laurent y Peter, se notó que le pusieron ganas. Y, para los 25 años, reloj, en una elección bien interesante, poco convencional para mí, pero que seguro por eso mismo, es especial. De alguna forma, me recuerda lo mismo que pasa con algunas actividades o ciudades que vistamos en los Groupcon: difícilmente la elegiría (por distancia, costo, o lo que sea), pero estando allí, se descubre su encanto. Me siguen los pins de Ilya (25 años) y Thomas (30 años). Muchas felicitaciones bien especiales.

El martes corrida con el grupo, me separé al final para ir a morar un poco mejor a Han, leí que cada tanto guiña los ojos. Los ojos se ven distintos al resto de la escultura, pero en los 5 seg que estuve ahí no me guiñó los ojos. Vuelvo al hotel, da 7 k. Desayuno, baño, un nuevo día comienza.

La noche es la tradicional cena informal con escalera de los nuevos. Es en una carpa afuera, con 2C por momentos está fresquito. Steven comienza con un excepcional cuento de los Andersen, en realidad, una parodia que hablaba de la ceremonia de la escalera en Endress. Varios discursos bastante buenos, en especial el de Elisa contando como le contó a Tony que estaba embarazada, y como eligió el animal con el que cada uno de los MDs se representa en el área B: águila para Todd, alce para Tony, burro para Eduardo, y el nuevo de Elisa, el caribú, que, como dijo ella, es como el alce, pero mas delgado. 

También fue la celebración de los que, ya siendo miembros de Groupcon, fueron promovidos. Para ellos hubo una carrera de preguntas tematizadas en verdadero o falso de hechos daneses, como por ejemplo, persona que se puso más fósforos en la nariz, hecho que resultó ser verdadero, récord batido por un danés en 2023, con 68 fósforos. El que perdió se tenían que bañar al día siguiente en el mar. 

Y a dormir.

Amanece el miércoles, con 6 C, y un amanecer muy lindo, que vemos con el grupo de corrida mientras hacemos los 5 k matutinos, que comienzan con penumbra y terminan con luz de día. Repetimos la corrida hasta el faro. Y esta vez sí, me meto en el agua al llegar: nadada en el estrecho que comunica el mar báltico con el mar del norte. El agua estaba fría, 15 C, y afuera hacia 8 C, fresquito, pero con el calor de la corrida, iba bien. A eso de los 5 min se había ido el calor, y yo voy saliendo, mientras ya estaban Norbert, Susanne, Bernhard, y justo había llegado Hans-Peter. Despedida del grupo de corrida, comienzan las reuniones del último día del Groupcon. De estas, vale destacar las presentaciones de Sandra y Steven, muestran compromiso de la familia con la compañía. Cerrando el día, anuncio del local del próximo año, y mi palpito de que sería en Centroeuropa, por un tema de costos, acertó: será en Nesselwang.

Al final del día, antes de la cena, entrega de campanas, esta vez para Argentina, Irlanda y la fábrica de TS, segundo año consecutivo de uno de mis países. Muy bueno para Argentina, los últimos años habían sido muy complicados con los desastres de los K, y 2024 fue una revancha muy bienvenida. Guillermo y Lucrecia estaban contentos, e imagino que habrá un gran festejo en Thames. Lamentablemente, creo que la racha termina acá, en 2025 no nos está yendo tan bien como para campana.

Dispuesto a ir al bar, es curioso ver a que menos gente está yendo. Aun así, nos juntamos unos 40-50, charlo bastante con varias personas, me tomo dos whiskey sour, y a dormir a medianoche. 

El jueves puedo arrancar un poco más tarde, las reuniones son a las 9, pero me despierto pasadas las 7. Aprovecho a poner en orden algunos mensajes, y a empezar a hacer la valija. Desayuno, y empieza la reunión del día, un grupo más reducido, somos 30 personas. Por la tarde tenemos la presentación de la utltramaratonista profesional Kristina Schönefeld Madsen, que por ejemplo, ganó la World Marathon Challenge (7 maratones en 7 continentes en 7 días), y da charlas corporativas de resiliencia. Más tarde Laurent me comenta que debe haber cobrado entre EUR 7 y 12 k por esta charla, que estuvo bien, pero a mi gusto le faltó más punch. 

Cerrando el día, nos vamos al castillo de Kronborg, llegamos 16:45, para descubrir que cierra a las 17:00, cambio de planes, vamos directo al Sundkroen, restaurante en el que cenaremos, lugar OK. Volvemos caminando al hotel, el evento se cierra en el bar, y con esto termino los intensos 8 días de reuniones. Hora de ir a dormir, y de alguna forma, de empezar el retorno.

Amanece el viernes, tranquilo termino de cerrar la valija, bajo a desayunar, y como no me dan late check out, ya dejo el cuarto, y salgo caminado a la estación central. Llego a tiempo, en pocos minutos llega An en el tren. Salimos a caminar por el barrio, después visitamos a Han, el “hermano menor” de la sirenita. Nos quedamos un rato, y esta vez sí, lo vimos parpadear, es muy rápido. Seguimos al castillo, visitamos en el castillo la iglesia, la cocina, los salones de fiestas, el subsuelo con la estatua de Holder Danske, y el primer y segundo piso, todo bastante impresionante de la riqueza que tuvieron entre los siglos XVI y XVIII, cuando cobraban peaje por pasar por el estrecho entre Suecia y Dinamarca.

Vamos al hotel, An mete los pies en el agua, recuperamos la valija, y nos vamos en tranvía a Helsingør, y después en tren a Copenhague. 

Al llegar a la estación central de tren de Copenhague, bajamos para combinar con el subte M3/M4. Yendo hacia el subte, An se da cuenta de que se olvidó la campera en el tren. Corrida de vuelta al tren, que por suerte aún estaba ahí. Justo estaba el guarda, que avisa que el tren ya está por salir. An se sube, yo me quedo abajo para esperárarla en la estación central. Y el tren sale.

An encuentra el lugar en donde estábamos, pregunta por la campera, y un señor dice “es esta acá?”, levantando su mochila… por qué la mochila estaba justo arriba de la campera, está abierto a interpretaciones. Pero bueno, An encontró la campera, se baja en la siguiente estación, y se toma otro tren de vuelta. Mientras yo había bajado hasta el subte, la esperaba allá. Y finalmente, seguimos en el subte, una parada, 500 m de caminata, y llegamos al Motel One. Dejamos las cosas, y salimos a almorzar al Hard Rock Café, de alguna forma como recuerdo de mi visita en 1997. Pero no me sonaba lo mismo… posteriormente confirmé que se mudaron en 2015, el que yo fui quedaba más cerca del Tívoli. En fin, igual comimos rico.

Y dicho sea de paso, no visité el Tivoli en 1997 porque no sabía ni que era, no había Google Maps y ChatGPT, y probablemente no hubiéramos tenido tiempo. Y no lo visito ahora, porque está cerrado.

Salimos a caminar por la peatonal de comercio, la Strøget, ilusionando algunos vendedores, y parando en Omega para comprar una correa negra para mi reloj por los 25 años de E+H. Seguimos hacia Christiania, viendo desde afuera la Vor Frelsers Kirke, con su escalera exterior en espiral. Seguimos hacia Christiania, una zona en que se declaró “Pueblo libre”, lugar bastante curioso de visitar. Vale llegar hasta el Christiania Broen, el puente que conecta la región urbana de Christiania con la región rural, curioso. Volvemos atrás, cruzando algunos barrios hasta llegar a Nyhavn, pasamos por el Magasin du Nord (un shopping), y volvemos al Motel One. Hora de descansar. 

El sábado nos despertamos, desayunamos en el mismo hotel, y dedicamos un rato a hacer valijas. Después, salimos a caminar, comenzando por ir al Netto, a comprar algunas latitas de pescados más para el cumple de Cito. Seguimos después un Elgiganten, yo quería conocer el recientemente lanzado iPhone Air. Lindo, sospecho que no tanto como para cambiar el mío. De ahí a Kongens Have, el jardín del rey, plaza por la que corrí el jueves de la semana pasada. Ya saliendo, entramos en un local de ropa para turistas, y nos enganchamos con una remerita con una vikinga para Sophie. No había de su talle, nos dan la dirección de su otro local, iremos después del almuerzo. Seguimos a Torverhallerne, un típico mercado tipo municipal, bastante moderno, en donde venden frutas y verduras, pero el patio de comidas evolucionó para ser la parte más grande. Vi un paté Le Brut de Four au Calvados, decidí comprarme un poquito de ese, y comer con una baguete, de cortesía, me dieron un cuchillo de madera que ayudó a tal efecto. An se comió un smørrebrød con salmón, le robé un poco.

Seguimos al local de la ropa, son unos 1.700 m, buena parte por el borde de un canal. Al bore del canal hay varios bancos para sentarse, uno está muy alto, para llamar la atención sobre el impacto del calentamiento global. 

Llegamos al local de ropa, medio decepcionante, igual encontramos una remerita para Sophie. Seguimos en colectivo 2A hasta Copenhill, una planta de tratamiento de residuos con un diseño muy futurista, y en cuyo tope pusieron una pista de esquí de esas que usan pista de plátsico. Se puede subir por una especie de camino en cemento, pero ya caminamos bastante, usamos el ascensor, en la subida alcanzo a ver 3 transmisores de presión de Endress, usados en el proceso.

La vista del tope está muy buena, fuera de eso, es un paseo medio meh…

Volvemos caminando al hotel, paramos en una plaza, en la que sentado en la fuente me comí el resto de mi paté. A lo largo del camino observamos, como los otros días, el intenso uso de techos de cobre, verdosos por la oxidación. Y llegamos al Motel One. Recuperamos las valijas, vamos en subte al aeropuerto. Proceso de recuperación de impuestos, valijas, seguridad, todo OK. En total, caminamos unos 17,5 km.

Comemos y trabajamos en diversos asuntos en el VIP de SAS, aprovecho a darme una buena ducha. Y despegamos a Frankfurt. Vuelvo tranquilo, desembarque por ómnibus, por suerte, fuimos los últimos en subir al primer ómnibus, bajamos primero, y llegamos a migraciones con poca fila. La conexión fue corta, 1:25 desde aterrizaje hasta despegue, pero funcionó bien. Llegamos a Sampa sin problemas, llegando a las 4:50am el aeropuerto estaba vacío. Wilson nos lleva a casa, con escala en el Pão de Açucar para comprar cosas para desayunar y almorzar. Y llegamos a casa, welcome back home. 

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