Visitando a Sophie, y Groupcon en Dinamarca I: Berlín (2025)

Este año el Groupcon es en Copenhague y sin partners. Y hay varias notas que hacer.

Hace menos de dos semanas nos despedimos de Sophie en Buenos Aires, ella y sus padres ya volvieron a Berlín. Periodo importante, en Buenos Aires empezaba a gatear, pero no manejaba bien el tema… queriendo ir para adelante, iba para atrás! Llegando a Berlín, ayer 10 de septiembre le encuentra la vuelta, empieza a gatear, y a descubrir su casa en Pulsstrasse. Hay que ir a ver el progreso!

Por el lado profesional, Copenhague es medio que cerrar un círculo… Bruselas y Copenhague fueron las ciudades que visité en mi primer viaje a Europa en 1997, viaje que tuvo varios detalles:

  • Salí de Chile corriendo, después de pasar por la aduana de frontera a aprobar la entrada de nuestros muebles a Chile. Ya en viaje, un día llamo y me responde Enrique, que había ido a Chile para apoyar a An, después de que la llamo y la encontró un tanto superada por tener que cuidar de los chicos y la mudanza mientras yo estaba en Europa.
  • Yo iba a Bruselas por un proyecto con Solvay, que después perdimos. Pero mientras organizaron una cena con un chileno que era vicepresidente de finanzas en Foxboro. Alguna cosa debo haber dicho bien en esa cena, porque dos años más tarde ese chileno se acordó de mí, y me recomendó a quien sería mi jefe en Endress, cuando Endress empezó a buscar nuevo gerente general para Chile.
  • Y fui a Copenhague, me mandaron a acompañar el kick off meeting de un proyecto que había vendido a una láctea. El equipo de ingeniería llegó un par de días antes que yo, para adelantar cosas. Cuando yo llego me encuentro primero con el cliente, salimos a caminar, y el cliente me cuenta que “los chicos están preocupados, porque en realidad ya está todo hecho y no hay nada por lo que reunirse”. Ya era después de las 2PM, los restaurantes normales ya estaban cerrados, fuimos al Hard Rock Café, almorzamos todos juntos (ingeniería, el cliente, yo), y salimos a caminar por la ciudad y conocer a la sirenita.
  • También en ese viaje, primer experiencia de dormir en una cama estilo nórdico, sin sabana superior. Cuando reclamo en la recepción, me contesta diciendo “no somos una carta, no necesitamos sobre”.
  • Y vuelta a Santiago, me esperan An, los chicos y Enrique, con Bulnes Correa 910 ya bastante organizado.

Volviendo al presente, salgo de casa el jueves 11 de septiembre a eso de las 11, An ya había salido a la mañana a trabajar en el Hcor. Yo voy a la oficina, tengo un almuerzo de trabajo en el Bar do Alemão (segunda vez en la semana) con un visitante de Alemania y otros colegas. Después salíamos a buscar a An, y de ahí a GRU. 

Llegada, checkin, seguridad y migraciones, todo normal. Trabajo un buen rato en el VIP mientras An almuerza. Caminamos otro rato por el aeropuerto, ilusionando vendedores. Y esperamos infructuosamente a que salga nuestro upgrade a business. Cuando compramos, business estaba muy caro, compramos en economy premium, y al final, ahí es en donde viajaremos, el avión está al mango. La economy premium estuvo OK, dormí aproximadamente desde la salida de Brasil hasta la llegada a España, todo el tramo sobre agua. Y dormí razonablemente bien.

La llegada a Zurich fue OK, en migraciones ya tenían los aparatos biométricos para el numero sistema de entrada, que entra en vigor en octubre. Sospecho que en nuestra llegada a Zurich en noviembre deberemos tener paciencia. Llegamos al terminal, nos vamos un rato al VIP así trabajo y Andrea descansa, y después caminamos ilusionando vendedores. Despegue sin problemas.

La llegada a Berlín es también sin problemas, el equipaje bien. Tomamos el tren hasta Osttkreuz, la S-Bahn, y 10 min de caminata hasta Pestalozzistrasse 55, depto. 204, que será casita por una semana. El depto. está bien modernizado, compacto pero bien pensado, parece bien. Hay que considerar que no tiene lavarropas en el depto., pero si lo tiene en el semipiso, compartido con otros 3 departamentos, y con 2 tenders.

Nos bañamos, descansamos un poco, salimos hacia Pulsstrasse. Y saliendo, descubrimos que estamos en la misma manzana, a pocos metros de Blomeyers Käse aus Deutschland, una quesería chiquita y con no mucha selección, pero bastante buena, y también de Wald Königsberger Marzipan, un local especializado en marzipan, del que le habíamos levado marzipan a Má en el último viaje. 

Compramos un poquito de queso y pan para una picadita, y caminamos hasta Pulsstrasse, una media hora. Nos encontramos con Ser, Romi, Sophie y Pixie, pasamos la tardecita/noche en algunos quehaceres domésticos, como armar el cerquito para Sophie, y cenamos Flammenkuchen hecho por Sergio. Volvemos a Pestalozzistrasse, ya son pasadas las 10, con sueño, nos vamos a dormir. Nos trajimos las Hue y la afeitadora que habíamos comprado por Amazon, y no las zapatillas que yo me había comprado, y él porque es un interesante ejemplo del mundo de la logística. En 2023 Sergio había configurado que las entradas serían los viernes, y esta entrega no llegó al viernes originalmente planificado, se atrasó un día. Y entonces, se atrasaba una semana, al viernes siguiente. Como yo ya me iba el jueves, Ser compró un nuevo par con entrega el miércoles, y devolvió el par que sería entregado el viernes. Curioso cómo está funcionando la logística del mundo!

EL sábado me desperté temprano, así que me fui a correr. Terminé entusiasmándome de ir a Grunewald, y busqué alguna referencia en Google para marcar la ruta, elegí la Himmelsauge, son unos 7,5 km. Himmelsauge es otro maravilloso ejemplo de cómo hacer un punto turístico con nada. En medio de Grunewald, un lago que está más cerca de ser un pantano, con una pasarelita y una plataforma para avistaje de plantas y animales. En todo caso, una linda corrida, la mitad en civilización, la mitad por el bosque, y pasando por el Funkturm, el hermano pobre del Fernsehturm. Linda temperatura, 12 C.

Llego a Pestalozzistrasse, An ya se había levantado, hasta que me baño y me cambio son las 9AM. Vamos a Lotta, cafecito moderno inmediatamente abajo del departamento, con mesas adentro y en el pulmón de manzana, que es un lindo micro bosquecito. Desayuno bastante bien, croissant con dulce y granola.

Salimos a caminar a Wilma, a pasear un poco por la peatonal. An compró en Ideen algunas cosas para sus artesanías, y compramos tarjetas para los cumples de Ser y de Cito. Y nos refugiamos un rato en el shopping, estaba ventoso y frío. An aprovechó a comprar té en Tee Gschwendner. Seguimos a encontrarnos con los chicos en la parada del colectivo, y seguimos a BRLO Charlotenburg, la cervecería que Sergio eligió para festejar su cumple, con un poc de atraso. Tranqui, Sophie se portó re bien, comimos pollo frito y un curioso brócoli frito que estaba bastante bueno. Y le entregamos el regalos a Ser, upgrade de iPhone, está saliendo el iPhone 17.

Recuerdos del pollo frito de Seúl, de postre decidimos buscar un lugar para comer un bing-soo, helado coreano. Salimos caminado por la Kudamm, ilusionamos vendedores en Samsonite, los chicos necesitan cambiar sus carry-on. Y vamos a ver los precios de las mismas en Karstadt. Aprovechando, An y los chicos se tientan de probarse un montón de anteojos, pero el vendedor no consigue cerrar el negocio. Salimos, el tiempo empeora y empieza a garuar. Decidimos tomar un café en el Starbucks, para esperar que mejore.

An vio un chaleco para mí en Karstadt que le había gustado, salimos con An y Pixie a ver alternativas, pero no había nada interesante en Boss, Zegna o mientus, con lo que volvimos a Karstadt, nos encontramos con los chicos, les dejamos a Pixie, compramos el chaleco, y seguimos al 6to piso del KaDeWe a comprar quesos y pan para la cena. Normal, Löffelngorgonzola, Camembert au Calvados (siempre me olvido de que Romina está en veda de alcohol por la lactancia), un Argental Delice aux Papaye (dulzón con papaya) y emmental, salame y jamón crudo, y compramos pan en la panadería, que estuvo OK.

Llegamos a Pulsstrasse, fuimos con Ser a devolver botellas en el Getränke, descansamos, Ser amuró algunos muebles (preparación para que Sophie comience a caminar), y cenamos los pancitos. Y a casa a dormir.

El domingo desayuné en Pestalozzistrasse con An, y después me fui a correr al Grunewald. Pasé primero por la Reinfelder-Schule, la escuela de la serie alemana Dark. Después, la idea era visitar el Teuffelberg para ver la estación de radiocontrol de los aliados en la II Guerra Mundial, pero terminé medio perdido, pasé primero por el Teuffelsee, en el que había algunas personas bañándose pese a los 14 C. Corrí un rato más por lindos caminos del bosque, y volví hacia la salida encontrando, ahora sí, el camino al Teuffelberg. Medio una decepción: abre a las 11, y para ver la construcción aun de afuera, hay que pagar entrada. Lo rodeé por fuera, conseguí alguna vista parcial. 

La subida fue cansadora, ya las piernas no acompañaban mucho, estába en los 16 km. Al bajar el resto del camino ya es en ambiente más ciudadano, camino de asfalto. Vuelvo hacia casa, doy una vuelta por el Lietzenseepark, y sigo rumbo a casa, completando 20 k en 2:27:50, lo que para las subidas, camino de tierra, y fotos, estuvo OK. 

Mientras An ya se había ido a de los chicos. Me baño, y los espero, Sophie tiene que estar lista, así después salimos a pasear. Ya son casi la 1PM, hora de almorzar. Me encuentro con los chicos y Andrea en Sophie-Charlotte-Platz, y seguimos en subte hacia Maximiliano en Friedrichstadt, yo estaba con antojo de comer Eisbahn. Después de almorzar, caminamos un rato hasta el centro para comprar en el Edeka de Hauptbahnhoff cosas para cenar, pero es caótico. Es el único supermercado abierto en un domingo, y si bien puede ayudar a salvar alguna situación, las filas son kilométricas y probablemente demanden más de una hora. Cambio de planes, vuelta a Pulsstrasse, cafecito con facturas de Jollie, fiaca, y más tarde, cena con delivery de comida china.

El lunes salgo a correr 10 k en el cercano Lietzenseepark, es complicado hacer el perímetro completo, porque una calle lo cruza más o menos al tercio, pero hacer el permitió de la parte más grande ya da unos 1.600 m. Vuelta a casa, baño, y comienzo a trabajar. Paro para ir a almorzar cerca de la pediatra de Sophie, la llevaron para controlar una conjuntivitis, no sea que en el próximo viaje a Mallorca se complique. Yendo para allá, se larga una inesperada lluvia, queda a unas 13 cuadras de casa, y no fui bien preparado. Me encuentro con las 3 chicas (An, Romi, Sophie) en Cancún, restaurante que luce medio meh, pero comimos razonablemente bien por EUR 12 por persona. Vuelvo a Pestalozzistrasse 55, a trabajar por la tarde, y en ratos libres, cuidar de la ropa que se lava en el lavarropas del área común del semipiso. Terminando el día, demoramos un rato en coordinarnos, pero terminamos yendo a Sticks’n’sushi como despedida anticipada. Muy lleno, comida rica pero la atención flojita. Sophie y Pixie se portaron rebién, como siempre. Vuelta a las corridas para intentar pescar los últimos colectivos de la noche, los chicos expidieron su combinación y tuvieron que caminar más.

El martes amanece fresquito, pero ya no llueve. Salgo a hacer 10 k por el perímetro del Lietzenseepark, de a poco le voy pescando la rutina. Vuelvo a casa, me ducho, trabajo un rato, An sale de compras a Wilma. Yo la sigo un rato después. Esperando unos datos de los chicos, tomamos un cafecito (en mi caso, excelente chocolate helado) en Black Fox Coffee. Y salimos a Pulsstrasse, An cocina salmón, almorzamos con los chicos, en el caso de Sergio, los restos de la comida china del domingo. Rajando, me voy a Pestalozzistrasse, a hacer mis reuniones del día. Al final del día, vuelvo a Pulsstrasse. Cenamos milanesas con buñuelos y puré, An cocinó, yo hice el puré. Vuelta a casa, a dormir.

El miércoles hago mis últimos 10 k en Lietzenseepark en este viaje, los días se van poniendo lindos. Desayunamos en Pestalozzistrasse liquidando lo que va quedando de comida para el desayuno. La mañana se va en hacer las valijas y pasear un poco, pasamos por el mientus de Charlotenburg, me entusiasmé comprando un par de remeras. Íbamos a ir a almorzar con Romi al Chiba Sushi que queda en Spandauerdam, pero Sophie no está de buen ánimo, así que cambiamos por ir a comprar el sushi al mismo resto y fuimos a Pulsstrasse. Elegimos la selección del sushi máster, que estuvo bien. Vuelvo a Pestalozzistrasse a trabajar, y fue medio complicado, porque me equivoqué de colectivo, pero al final funcionó. 

Después de una tarde de reuniones, vuelvo a pie a Pulsstrasse pasando por la Bäckerei am Schloss para comprar algunas facturas, había de los excepcionales Mandelhörnchen, llevo un par. Y vamos todos a cenar al Opera Italiana, nos encontramos allá con Lara Adamson, que está de visita por trabajo. Entre las varias cosas de la que hablamos, ella trabajo en una compañía de aguas en control de calidad, y conoce Endress. Y, siguiendo el ejemplo de Stefan y aprovechando que Alemania ahora acepta doble ciudadanía, va a hacerse ciudadana argentina. Vueltas que el mundo da…

Nos despedimos de todos, vuelta a Pestalozzistrasse, a organizar mi valija y a dormir.

El jueves me levanto a las 6AM, baño y cierre de valijas, me despido de An, y camino hasta la estación de tren de Charlotenburg, me tomo el S9. Por suerte, me toca revisión de tickets a las pocas estaciones, porque intenté comprar la extensión para zona C que me haría falta para llegar al aeropuerto, y el app no funcionó, así que ese tramo lo hice colado. 

Despachó de valija self-service automatizado, todo normal, espero en el VIP Tempelhof al final del terminal A. Y salgo rumbo a Copenhague. Mientras, An hace checkout en Pestalozzistrasse y se muda a Pulsstrasse, los chicos se van a Mallorca y ella se queda a cuidar a Pixie por unos días.

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