European Tour 2022, 4th stop: Sorrento
El martes cerramos las valijas, vamos en una van a la estación de Pompeii Scavi, desayuno en uno de los varios locales de la estación, bien. Tren razonablemente lleno pero OK, 45 min hasta la estación de Sorrento, caminata al Grand Hotel Riviera, ya al mediodía nos dan los cuartos. El hotel en teoría tiene una playa. En la práctica es una escollera de piedras con una plataforma sobre la que están las reposeras, con acceso al mar por escaleras. No se parece a una playa, pero está bueno igual, descansamos ahí por la tarde, nadamos también un rato. Sergio y yo nadamos desde una entrada a la escollera hasta la otra saliendo a mar abierto. Almuerzo en el hotel, a la tarde al puerto a cerrar el alquiler de la lancha de mañana. Después, paseo por el pintoresco downtown, show de músicos en vivo en la Villa Fiorentino – Fundazione Sorrento (llegamos muy al final), helado en Antica muy bien. Camino al puerto Marina Grande para cenar, queríamos cenar en el restaurante de la escollera pero estaba lleno, terminamos en Il Monzero, razonable. Postre en Gelateria Primavera, no tan destacado.
El miércoles 8 de junio es día de navegación a Capri, nos lleva Giulio en una lancha Tornado 38 con dos motores de 350 HP cada. Pasamos por varios puntos de interés, pero no pudimos hacer uno de los más conocidos, la gruta azul, porque había muchas olas. Igual nadamos, vimos pececitos, entramos a otras grutas, y la pasamos bien. Muy buen servicio de Sic Sic, en donde alquilamos la lancha.
Cena en Da Franco Food Philosophy, pizzería muy buena fuera del circuito del downtown.
El jueves amaneció medio feo. Desayunamos con vista a la bahía de Nápoles, para delicia de Pablo. Después preparamos las mochilas, y fuimos hasta Europacar, a buscar nuestros autos, un VW T-Cross y un Clio. Salimos rumbo a Positano, del otro lado de la península, son unos 35 min, lo más lento es salir de Sorrento. Al llegar a Positano llueve, por lo que decidimos dejarlo para la vuelta. Seguimos al Fiordo de Furore, pero no es fácil parar para estacionar, terminamos llegando a Amalfi. Entrar a Amalfi no es fácil, muchos autos, y la ruta se transforma en una calle local, super congestionada. Llegamos a un muelle llamado Berma, hay bastante lugar, parece que ahí debe ser en general fácil estacionar.
Amalfi tiene la forma de una T: algunas cuadras de frente al mar, con la ciudad prologándose al interior de una grieta de una o dos cuadras de ancho. Entramos algunas cuadras, mucho turismo, tanto de la gente como del comercio. Después de caminar una hora paramos a comer de parados en C.I.C.A., una pescadería al paso, en general pescados y mariscos fritos. Buena apariencia, pero no tan buenos en general. Seguimos un rato más, y paramos a comer un helado en Royal, que estuvo bien. Entre otros helados, pedimos una copa de limón y frutilla, que la sirven en un limón ahuecado. Los limones son una producción muy fuerte en toda esta región, y tienen un tamaño enorme.
Volvemos a los autos, con la intención de parar en el Fiordo de Furore, pero 1.3 km antes pasamos por la Gruta Esmeralda, y justo había un lugar para estacionar. Lo ocupamos, al rato llegó Sergio, y al rato se hizo un lugar para su auto.
Resolvimos visitar la gruta Esmeralda, se llega por un ascensor, y la entrada es por una grieta grande. La cueva tiene un acceso al mar completamente sumergido, y que le da el nombre, por la luz solar entrando por la abertura completamente sumergida. Te hacen un paseo en bote de unos 50 m, mostrando las diversas formaciones rocosas, y un pesebre sumergido que hicieron en honor al descubridor de la cueva, y que todas las navidades tiene una procesión de unos 100 buzos. Por el paseo cobran EUR 7/persona.
Saliendo vemos que vale la pena dejar los autos ahí, caminamos por el borde de la ruta hacia el Fiordo de Furore. No es muy seguro, pero no somos los únicos. Llegamos al Fiordo, hay que bajar una larga escalera, y hay una playita pedregosa con el paisaje a la salida del fiordo, todo muy lindo.
Nos quedamos una hora, Romi y Andrea se metieron al agua, el resto durmió la siesta. Volvemos, y llegamos a los autos. Hasta ahí el tiempo acompañó, nublado, pero sin llover.
Vamos rumbo a Positano, ahora si para parar. No nos fue bien, empezó a llover copiosamente. Hasta intentamos estacionar, pero decidimos seguir, no hubiéramos podido caminar ni una cuadra sin empaparnos.
Decidimos volver a Sorrento, llegamos tipo 7pm sin lluvia. Devolvemos los autos, con el esperado caos de tránsito, y sin accidentes a reportar nos vamos a comer a David, una heladería bastante buena, con crepes y waffles. Después caminamos por el downtown, y cenamos en La Cazzarola, una picada y unas pastas. Hora de ir a dormir.
El viernes nos levantamos con pereza, nos juntamos a desayunar recién a las 9:30, último desayuno con vista a la bahía de Nápoles. Cerramos los cuartos y nos vamos a la “playa” del hotel a remolonear. A las 2 almorzamos en el hotel, a las 3 salimos a la estación, alrededor de 1 km caminado con las valijas. Llegamos bien al tren rumbo a Napoli, pero el tren se atrasa. Con emoción llegamos a Napoli Central, corriendo por los pasillos de la terminal, repletos de gente, llegamos a tiempo para subir al tren rápido a Florencia. Igual, el tren sale con 10 min de atraso, estábamos bien. Y salimos en el tren, a 300 km/h. Solo 4 paradas, poco más de 3 horas, el tren bastante bien.