European Tour 2022, 7th stop: Chamonix (y un rato en Ginebra, a la vuelta)
El hotel queda justo entre la ida y la vuelta de una cancha de golf, mi cuarto tiene vista a la cancha, en el segundo piso. Al poco de llegar ya es hora de cenar, en el cercano Le Castel, estuvo OK. Y después de cenar nos encontramos con Richard, nuestro guía, que reparte el equipo para mañana: botas especiales, clavos para las botas, arneses de seguridad, casco, pico, yo pedí también gorro y mochila. Hasta que llegamos a la cama ya es casi medianoche…
Lunes 20 de junio
Arriba, a las 7:15 tenemos sesión de presentación, y después salimos en bus a Italia, vamos a ir al glaciar del Montblanc por el lado italiano. Nos toma más de una hora llegar al Skyway Monti Bianco, el funicular que nos subirá. Mientras esperamos justo abre el quiosco de helados, aprovechamos a comer un heladito. Subimos por el funicular, llegamos a punta Helbroneer (3466 m). Para salir al glaciar se baja un par de pisos por ascensor, se sale por un túnel de hielo de unos 30 m, ¡y llegamos al glaciar! Nos equipamos con los clavos, nos ponemos los arneses, y en un grupo con Luc, Niko y Todd nos encontramos con nuestro guía Nicolai, ruso de madre rusa y padre ucraniano… momento complicado para él por la guerra. Nos atamos con la soga, y salimos a caminar por el glaciar. Entre la ida a un pico, subida, almuerzo con sanguichito, y bajada habrán sido unas tres horas. Entretenido, con gusto a poco. En un momento de la caminada pasamos por una de las varias grietas en el hielo, se veía para abajo unos 10 m… ¡mejor no caerse!
Volvemos a Chamonix, reflexiones en la sala, y cena en el clubhouse del golf, una especie de asado al disco, bastante rico.
El martes es día de reuniones, y a la noche vamos a cenar al downtown. Chamonix estalla, es día de la música, y hay fiesta en las calles.
El miércoles siguen las reuniones, ahora con un grupo más reducido: CSD y HR. Terminamos 15:30, veo algunos e-mails, y salgo a correr hacia el downtown. Después de 5 km de corrida sigo caminado hasta Cheese Forever, la quesería en la que compro Gorgonzola, Brie de Meaux, Comte Reserve 18 meses y Bleu Termignon. ¡Muy buena atención, pude probar todo! Los comimos el sábado siguiente en cena en Futtura, con Miguel, Rox, Isabel y Fernando, y el Brie de Meaux fue definitivamente el mejor.
Vuelta al hotel (unos 10 km en total), descanso, y cena en La Cabane, un restaurante cercano con Scott, Nancy, Joerg y Jens, muy entretenida. El tiempo va empeorando.
El jueves al despertarme me entero del lio de Andrea, su avión volvió a Paris después de 2 horas de vuelo… Tuvo que dormir en el VIP…
Yo salgo a correr a Chamonix dowtown, entre corrida y caminada son unos 8 km. Desayuno unas manzanas en el balcón, mientras miro la cancha de golf y las montañas. Garua un poco por momentos. Trabajo un rato, cierro valijas, em baño, y a las 11:00 salimos con Jens rumbo al aeropuerto de Ginebra.
Hago checkin, tengo algunas horas para ir a Ginebra, asique me tomo el tren, me bajo en Cornavin, camino al Jardín Inglés, almuerzo unas manzanas, y sigo al museo de Patek Philippe. Llego a las 14:00, justo cuando abre, y aparte de varios turistas, había un grupo escolar de secundaria, ¡los llevan a este museo! Habíamos visitado este museo hace 10 años, parece que lo agrandaron, y no sé si quedó mejor: poca información, y nada en inglés. Parece que habría que alquilar la audioguía, aunque yo pasé… Después de una visita de algo más de una hora voy al lago. Mientras Andrea consigue despegar desde Paris rumbo a Sampa.
En Ginebra hay como mínimo 5 pianos en la calle, para que cualquiera toque. Uno de ellos el puente de Montblanc, en la punta más cercana al Four Season, y estaba libre, asique después de un mes de no tocar el piano, toque un poco de Rapsodia Bohemia. No salió muy bien, ¡pero no iba a perder la oportunidad! Sigo al Haaguen Dazs cercano, postrecito, vuelta a Cornavin, y tren al aeropuerto.
El aeropuerto es medio chiquito y apretujado. Me voy al VIP, que está “just OK”, y me quedo trabajando un poco más de una hora. Camino un rato, y es hora de ir al gate. Ya caminé o corrí más de 21 k pasos.
Y mi vuelta se complica. Mal tiempo en Zúrich, mi vuelo se demora 40 min. Embarcamos con atraso, despegamos con más atraso. Ya cerca de aterrizar en Zúrich el azafato viene y me cuenta que debería estar bien, el vuelo a Sampa también está demorado 40 min, y migraciones debería estar vacío. Aterrizamos sin finger, nos llevan en una van de Business, hago migraciones, y llego sin problemas a embarcar. Duermo muy bien, llego a Sampa. Un rato en casa y es día de trabajo, ¡a trabajar, incluyendo visita a una exposición y a la oficina! Mientras, An había llegado bien la noche anterior, pero no su valija… al escribir estas líneas, el domingo, la valija ya había llegado a GRU (gracias al AirTag), pero aún no sabíamos cuando llegaría a casa