NOA con Pá, Má, Diego y Marisa: de Sampa a Las Flores (2023)
Salimos el viernes 20 de octubre a las 6am de casa, intentando adelantar nuestro vuelo, pero sin éxito, con lo que el día se va esperando en el Terminal 2 del lado de público, alternando restaurantes, trabajando en varios asuntos, participando de varias video conferencias. Mientras acompañamos el inicio del viaje de Má, Pá, Marisa y Diego, y también las noticias de Henry, que está internado desde el miércoles.
Al final, después de varias tentativas y vuelos que iban despegando sin nosotros, terminamos en el vuelo original, pasamos por rayos y migraciones a las 17:00 (unas 10 horas después de haber llegado al aeropuerto), y esperamos nuestro vuelo que despegaría 18:45. Así contado, las 12 horas de aeropuerto parecen mucho tiempo, pero con las distintas actividades no se hizo tan largo. Mientras, el grupo a San Juan ya había llegado a Villa Mercedes, en donde van a pernoctar.
Llegamos a AEP a eso de las 21:30, y a casa una hora después, Cyn y Pablo nos esperan con empanadas. Cenamos juntos comentando los hechos recientes, incluyendo que Pablo está prohibido de entrar a la cancha de Boca hasta enero, ¡por entrar con una entrada que estaba a nombre de la hermana!
El sábado nos levantamos a las 6am y volvemos a AEP, checkin tranqui aprovechando que An tiene Aerolineas Plus. ¡En el checkin nos enteramos de que el vuelo va a atrasar 3 horas! Evaluamos si es buena opción ir por San Luis, pero haría muy largo el tramo de la tarde hasta Las Flores en San Juan, por lo que decidimos dejarlo como originalmente planeado. Pá, Má, Marisa y Diego aprovechan a pasear un poco más por Villa Mercedes. Después de la práctica de ayer, de 12 horas en GRU, 4 horas en AEP no es tan grave. Recorremos un poco el duty free, desayunamos en Le Pain Quotidien, que no estuvo a la altura de las expectativas, la medialuna con jamón y queso no estaba tan calentita, aun cuando la mandé una segunda vez a la cocina.
Miramos un rato de Netflix, ilusionamos vendedores, caminamos un poco por los locales, y con eso se van las 4 horas. Vamos a despegar 12:45, lo que nos da tiempo para almorzar una hamburguesa original en el Hard Rock Café, estaba buena, y el local del HRC en el área de embarque de AEP es una presencia inusual, normalmente son restaurantes menos característicos. Embarcamos puntualmente (en el nuevo horario atrasado), y tenemos un vuelo normal a San Juan.
El aeropuerto de San Juan es moderno, pero chiquito, y el área de recepción de valijas, con modernas cintas, era tan chiquita que es todo un caos. Ya son alrededor de las 14:30, y nos enteramos de que el grupo en la van recién va a llegar ¡a las 17:00! Averiguamos en algunos de los locales del aeropuerto que podríamos hacer, y nos sugieren ir a la plaza San Martin en el centro, en donde podría haber algunos bares abiertos, el resto de la ciudad está cerrado por siesta. Un señor ofrece servicios de taxi, pedimos un taxi y en unos 20 min llegamos a plaza San Martin. Uno de los locales, Cerezo, tenía buena pinta, por lo que les pedimos dejar nuestros bolsos ahí, con la promesa de que tomaríamos algo a la vuelta. Tenemos que comprar panes para la cena de quesos europeos, salimos a caminar por el centro buscando panaderías, lo que fue más difícil de lo que parecía. Terminamos encontrando una pizzería, Un Rincón de Napoli, que tenía al lado un super de los mismos dueños, y que tenía pan, que estaba OK. Volvemos a Cerezo, nos pedimos unos ricos licuados, y a eso de las 4:30 llega la van, nos encontramos todos, y paramos un rato con más jugos.
Llenamos el tanque de diésel en la Shell, y salimos hacia Las Flores, son unos 200 km recorriendo lindos paisajes en la montaña. Las Flores es un pueblo de 10 cuadras, visto de afuera no parecía nada interesante. Vamos a parar en La Comarca del Jarillal, una pequeña posada muy curiosa en las afueras de Las Flores, la decoración es mezcla de artesanía indígena con toques budistas. Es un terreno bastante grande, tenemos 4 cuartos vecinos en una punta. Hay también un comedor, un área de picnic, una pileta sucia que está habilitada solo en verano.
Vamos al pueblo, que visto de cerca es más lindo, con varios restaurantes que lucen bien. Vamos a un mercado que está al lado de la comisaría, compramos algunas bebidas mientras Diego averigua si la comisaria está abierta mañana, para justificar voto. Aprovechamos a llenar el tanque en el ACA, con bastante fila. Mejor mantener el tanque lleno, en parte no todo está abierto el domingo de elecciones, en parte la escasez de diésel será un tema en algunos tramos del viaje.
Mientras, Marisa compra su cena en Bioceánico, un restaurante algo tematizado con el corredor bioceánico, con gorritos de muchos visitantes, y un mapa grande de la ruta Corredor Bioceánico de Coquimbo a Porto Alegre, algún día eso será realidad. Mientras, la comida en las mesas luce muy bien.
Volvemos a la posada, y nos organizamos para cenar a la luz de la luna (y de bombitas) en el área de picnic. Marisa compró un pollo al disco, para los demás tenemos el pan de San Juan, con quesos comprados en Basel (Brie de Meaux, Gorgonzola Dolce, Emmental Rahmtaler Reserve, Horniberger de Basel y Camembert au Calvados), y de postre las delicias turcas que traje de Estambul. Nos vamos a dormir a medianoche, al día siguiente nos enteramos que habíamos dejado abierta la tranquera que conecta el área de picnic con la posada, ¡con lo que las llamas que estaban en el área de picnic invadieron la posada!