Rota das Emoções II: Delta de Parnaiba
23 junio, 2012Familiar, Viajes0
23 de junio
Amanecimos sin problemas, y nos fuimos a desayunar. Desayuno regular, no comparable con el de Porto Preguiça. Llamamos un taxi y nos fuimos a Pedra de Sal, una playa a unos 20 min de Parnaiba. A las 10 ya estábamos por allá.
Pedra da Sal está en una isla, y es la única playa que está en la municipalidad de Parnaiba. La playa natural estaría linda, una península donde de un lado el mar está calmo y del otro movido (tipo Punta del Este, pero la península es mucho mas chica). Lástima que hay algo de suciedad de bolsitas, latas, etc., y muchos restos de construcción como ladrillos y tejas rotas. En la península hay un faro histórico.
Paramos en una barraca del lado bravo, y nos fuimos a caminar unos 3 km de playa hasta cerca de unos generadores eólicos, hay unos 20 cerca de la playa. Volvimos, almorzamos unas patitas de cangrejo y una caballa frita, y el taxi nos busca 12:30 para volver al hotel. Descansamos un rato, a las 14:00 nos pasan a buscar para ir a Porto Tatú, de donde sale nuestra excursión al delta de Parnaiba. Salimos en lancha, y paseamos por ríos pequeños y ríos grandes. Vimos un par de yacarés bebes de unos 40 cm, miles de cangrejos de agua dulce de color negro y rojo que caminaban en las márgenes del río, y unos extraños peces con los ojos hacia arriba, mas parecidos a renacuajos, pero de 15 cm de largo. Estos peces tienen una peculiaridad: a baja velocidad nadan como renacuajos, pero para ir mas rápido van como volando por arriba del agua. Vimos también una familia de monos, y un par de garzas.
24 de junio
Marcos nos pasa a buscar, el destino final es Jeri, pero el paseo será largo. Rumbeamos a Atalaia, una playa en el vecino municipio de Luis Correa, en el camino pasamos por la Lagõa do Sobradinho. El camino estaba parcialmente ocupado por altas dunas caminantes. En el lago Marcos comenta que no es muy bueno para bañarse, porque justo hay muchas pirañas. Nótese que él dijo muchas, con algunas yo ya no me meto ni por error!
Seguimos hacia Atalaia, una playa bien organizada con buena infraestructura, pero sin el charme de las playas mas rústicas y pintorescas. El siguiente destino fue la Playa de los Coqueros, un poco mejor. El pueblo no tiene costanera, por lo que las barracas están pegadas a las casas. Pero tampoco fue muy de nuestro gusto.
Seguimos hacia nuestro próximo destino, la ciudad de Camocim. Ahí cruzamos en balsa un ancho río hacia la Isla del Amor, a partir de donde el camino será por la playa. El pueblo estaba muy animado, había mucha gente andando en moto en las dunas, y una carrera de bugies. Llegamos a nuestro destino, la laguna Tatajuba, con barracas y hamacas en el agua. Almorzamos pescado y langosta a la parrilla y camarones fritos, muy rico. El pescado y la langosta resultarían ser la mejor comida del viaje!
Paramos un par de horas, y después seguimos adelante. Cruzamos un nuevo río, ahora en una balsa empujada por tres personas con pértigas. Costo del servicio: R$ 15 por trecho. Al cruzar el río llegamos al parque nacional de Jericoacoará. Después de una media hora paramos cerca de Jericoacoará, Marcos nos lleva a un lugar en donde te llevan en bote a ver caballitos de mar. Y así vemos nuestros primeros caballitos de mar libres en el mar y no en un acuario, en total 5.
Finalmente llegamos a Jeri, y hacemos checkin en nuestro hotel, el Chili Beach. Muy linda decoración, un amplio cuarto (el Hibiscus) de unos 50 m2 dividido en el cuarto y un living con una probablemente nunca usada cocina. El cuarto incluye un área externa con una mesa bajo techito de cañas y una parte con arena y un par de reposeras. Abriendo una ventana me agarro un dedo…
Vamos a ver la puesta del sol en el deck, volvemos al cuarto a deshacer valijas y bañarnos, volvemos al deck a cenar en el restaurante, con buena música lounge a un volumen suficientemente bajo como para mezclarse con el ruido de las olas y el viento… Avisen a la oficina que me perdí!
En un momento voy al baño externo, que en el caso de los hombres tiene hasta una palmera adentro, y el piso es una continuidad de la arena. La sorpresa vino al abrir la tapa del inodoro, saltaron media docena de sapitos!
Cenamos una bruscetta (An) y un ceviche de pescado y camarones (Ca). De postre, el ananá de la saquerinha.