Pasta de golfista!
19 septiembre, 1999Familiar, Golf0
19 septiembre, 1999Familiar, Golf0
Estábamos en nuestro tercer año en Chile, y nevó en Santiago! La vez anterior había sido nueve años antes. En la oficina de Foxboro en Evaristo Lillo cayó agua nieve, pero en casa la nieve fue fuerte. Al árbol del fondo, no acostumbrado al peso de la nieve, se le cayó una rama de 4 metros de largo, por suerte sin daños. Los chicos lo disfrutaron mucho! En la foto de la izquierda, Cynthia y Stephi en la nieve. A la derecha, Sergio y Cynthia jugando con el trineo.
Mientras trabajábamos en Invensys viajábamos con frecuencia con Carlos a Codelco Teniente en Rancagua. En uno de esos viajes nos pararon los carabineros a la altura de Buin donde había límite de velocidad de 60 km/hr (nosotros íbamos sobre 100 km/hr!!!) y le pidieron los documentos a Carlos quien manejaba. Carlos con su mejor acento ché les dijo que estaba de visita y les pasó los documentos argentinos, ante lo cual los funcionarios se los devolvieron advirtiéndole que tuviera más cuidado al conducir. ¡¡¡Sólo eso!!! ¡¡¡Qué injusticia, a mi una semana antes me cursaron un parte por ir a 110 km/hr en zona de 100 km/hr sin ninguna conmiseración!!!
por Susana Torres
Empezó ahí la historia de cuidarlo, educarlo para que no rompa demasiado el jardín, los diarios ni el correo, etc. Hubo que poner algunas rejas en el jardín de adelante, para que no rompa todo ahí. Los chicos jugaban mucho con Chuqui, que como buen retriever era cariñoso y no muy bruto. De hecho, si el agarraba un juguete con la boca, los chicos le abrían la boca y le metían la mano adentro, para sacar el juguete. Y Chuqui, tranquilo!
Al comienzo, dormía afuera en el lavadero al aire libre. Llegó el invierno, y empezó a dormir en la cocina.
Lógicamente, tener un perro implica el típico dilema de quien lo cuida en nuestras ausencias. En el verano 2001-2002 Jorge Meyer, un colega de Endress, se ofreció a cuidarlo, para lo cual llevé a Chuqui a la oficina de Renato Sánchez en Santiago, para pasárselo. Yo estaba trabajando en el servidor, cuando Aída, nuestra asistente, se acerca y me dice: «Carlos no te preocupes, pero Chuqui se escapó. Está toda la oficina corriéndolos!». Efectivamente, los 10 empleados de Endress que éramos en la época estábamos corriendo a Chuqui por las calles de Las Condes! Después de casi media hora, conseguimos agarrarlo, y las actividades de la oficina volvieron a la normalidad.
Pasear a Chuqui era un problema. Tenia mucha fuerza para los chicos! A veces lo paseábamos en bicicleta, atado a la correa. Hasta que a comienzos del 2001 yo lo estaba paseando en bicicleta, y la correa se trabó en mi rueda delantera, con lo que la bicicleta se clavó y yo salí volando por arriba del volante. Terminamos en le hospital, yo con la muñeca izquierda quebrada, y enyesado por 2 meses. A partir de ahí, el paseo era a pie con correa, o suelto en bicicleta.
En diciembre del 2001 veníamos de pasear a Chuqui, y estábamos ya entrando a casa. Chuqui se largó a cruzar la calle sin mirar, y un taxi se lo llevó por delante. Lo llevamos volando en el auto al veterinario, pero no hubo nada que hacer. Sus cenizas están en un ánfora enterrada en el ángulo sureste del jardín de Francisco Bulnes Correa 910.
Cyn había completado el jardín en Argentina, pero por forma diferente de contar los años entre Argentina y Chile tuvo que hacer nuevamente el último año de jardín en Chile. Por eso hizo jardín el `97, y comenzó primaria el `98. recuperó el tiempo perdido al llegar aBrasil, adonde se salteó un año.