Después del Groupcon en Cora, unos dias en Doha (2022)
Después de unas 8 horas de vuelo, aterrizamos en Doha. Nos despedimos de los colegas que siguen su viaje a Europa, hacemos migraciones (igual que en Suiza, acá hay migraciones separadas para Business y Primera Clase), recuperamos nuestras valijas, En dos casos vimos gente con apariencia de local y miedo de subir a las escaleras mecánicas.
Nos tomamos un Uber, lo vamos a usar bastante en toda nuestra estadía, con precios razonables y servicio rápido, es la mejor forma de moverse en la ciudad. Y llegamos a Sharq Village de Ritz Carlton, en donde pararemos hasta el viernes. Son las 7 de la mañana, nuestro cuarto solo estará disponible a las 15:00, por lo que nos cambiamos para desayunar en el hotel y después ir a la playa. El desayuno está bastante bueno, un poco menos de opciones que en el Conrad de Seúl, pero aun así muchas opciones. Mas tarde, en la playa hacemos fiaca hasta las 15:00. Muuuucho calor, se notan los 38 C, todo el tiempo. Nos metimos bastante al mar, con agua caliente, y a la pileta, un poco más refrescante. En el mar nadamos un poco por la bahía del hotel. Desde la playa vemos al estadio 974, hecho de containers para la Copa, y que pasada la copa será desarmado y mandado para Uruguay 2030. Se llama 974 porque está hecho de 974 containers, que homenajean el histórico de comercio de Doha, y es también el DDI de Qatar.
A las 15:00 conseguimos nuestro cuarto, parece que ya estaba disponible antes pero no consiguieron llamarnos. Muy lindo cuarto, con balcón a la playa. Deshacemos la valija, nos bañamos, y salimos a pasear un poco. Empezamos yendo con Uber al City Center Doha Mall (clásica foto en el HSBC), que queda en la otra punta de Corniche, que es la costanera de la bahía. Y nos piden por primera vez el certificado COVID que hay que tener, después vemos que lo piden en todos los lugares cerrados. El certificado, y el uso de máscara en transporte público (Uber) son los dos únicos puntos de COVID que se ven por acá, más relajados que en Corea, un poco más exigente que Brasil, que ya no pide máscara ni certificado.
El shopping no vale mucho la pena, aunque con chicos tiene la gracia de un enorme pelotero inflable en el patio central, debe tener unos 30 m de diámetro. Ya oscurece, iniciamos una caminata de unos 4-5 km por Corniche. Pero, por más que oscurece, hace muuucho calor, más de 30 C, de noche esta caminata es difícil, de día debe ser imposible. Vemos el perfil de la ciudad, con los modernos e iluminados edificios en esta punta de Corniche, una vista que recuerda un poco a Shangai, aunque en escala un poco menor. Después viene la zona de edificios más bajos, los barcos locales de turismo, y varias decoraciones para el mundial que se viene, incluyendo una escultura de unos 15 m de altura del Oryx, que es el animal nacional de Qatar, vestido para el mundial, y una tribuna que imaginamos sea donde será algún desfile de inauguración.
Pasamos por una plaza con las banderas de los que participan de la copa (no es la Plaza de las Banderas, más adelante, que tiene todas las banderas del mundo), y por un monumento a La Perla, que hace presente el comercio original de perlas por siglos de Doha, hasta que en 1930 aproximadamente aparecen las perlas artificiales. Y seguimos al Souq Waqif, un mercado de un siglo de antigüedad, en donde antes se comerciaba todo lo que pasaba por Doha, como ropa, especies, joyas, pájaros, etc. Hoy es más o menos lo mismo, pero más tipo shopping. La parte de los pájaros es bien llamativa, son muchos, y bastante ruidosos. El Souq es muy grande, encontramos la avenida que tenía más restaurantes, y paramos en Alkoot, cenamos unos tipo wrap de pollo con nombre local, bastante ricos, por unos QAR 40 (unos USD 12). Y nos tomamos un Uber para el hotel, a dormir.
El miércoles repetimos la rutina, con el calor no se puede hacer nada muy diferente hasta las 3-5 de la tarde: desayuno tardío, playa, mar y playa, y cualquier cosa fuera de eso se hace solo por la tarde. Yo tengo una reunión por Campus Itatiba a las 14:30, hasta que termino son casi las 17:00. Salimos en Uber a recorrer el barrio de la Perla (que no es donde está el monumento, es mas allá del final de Corniche), nos recuerda mucho a los barrios nuevos de edificios de Dubai), y seguimos en el mismo Uber a Katara, en donde nos bajamos. Katara es un barrio cultural, con algunos negocios de arte y museos, vale la calurosa caminata. Visitamos las torres de las palomas, conocidas por su arquitectura, aunque mal vimos la silueta, porque estaban cubiertas para una limpieza antes de la Copa. Y eso es medio una constante: faltando 46 días para el Mundial, mucha cosa sin terminar, en todas partes.
Pasamos también por el anfiteatro, bonita construcción, que no parece muy usada, y vimos el Tasty Street, un Street food al lado del anfiteatro, aunque también estaba siendo terminado. Al lado del Tasty Food hay una réplica de las torres de las palomas, incluso vimos una paloma usando la torre. Caminamos hasta el planetario de Al Thuraya, visitamos la parte gratuita, que está simpática. Y terminamos caminando hasta La Bodega Negra, restaurante mexicano en un hotel enorme cercano, paramos a cenar unos tacos (ricos, pero bien chiquitos, tipo apetizer) y unos tragos, mientras descansamos un poco. Caminamos menos que ayer, pero con el calor sigue siendo cansador. Ya repuestos, nos tomamos un Uber al shopping Villagio. Ya desde la entrada anuncia lo que es: un shopping hiper yankee, desde el estilo hasta los locales. En broma digo que solo falta el Cheesecake Factory, ¡al rato de caminar encontramos el Cheesecake Factory! Marcas, restaurantes, un canal interno con góndolas, cielo con nubes pintado en el techo, se parece a un shopping de Las Vegas. Y hay Hagen Daazs, con lo que aprovecho a comer un heladito.
Al lado del shopping hay un hotel de 300 m de altura con forma de antorcha, llamado The Torch, y un estadio. Nos vamos al hotel, no podemos ir a los pisos mas altos, pero si nos dejan ir al Tea Garden del 21, desde donde se ve la ciudad. Vista interesante, aunque no espectacular, desde ahí vemos un edificio famoso de Qatar, con la forma de los números 2022. An toma un té, yo un trago que es más bien un helado de frutilla. Desde el 21 se ve también la pileta, que debe estar en el 19 o 18. La pileta tampoco es gran cosa. En resumen, un hotel que está muy bueno para ver de lejos, pero no parece ser tan interesante como para parar ahí.
Hora de volver, vamos a descansar.
El jueves repetimos la rutina de desayuno, playa, mar y pileta, a la tarde empezamos a preparar las valijas, y después vamos al Museo Nacional, queda a menos de un kilómetro del hotel, pero es zona más de autopista, nos tomamos un Uber. Visitamos el museo un par de horas, es un museo que permite en forma muy rápida ver la historia de Qatar desde algunos millones de años (más como un museo de ciencias naturales), hasta hoy. Edificio hipermoderno, mucho recurso audiovisual con unos impresionantes proyectores para imágenes gigantes de alta definición y muy luminosas, deben haber usado cerca de 100 proyectores en todo el museo. Valió la visita. Y al final de la exposición normal, hay un espacio cerrado con una obra luminosa sonora del artista suizo Pipilotti Rist, Your Brain to Me, My Brain to You, vale descansar 15 min (o más) viéndola.
Seguimos a pie hasta la plaza de Las Banderas, que tiene mástiles con todas las banderas del mundo, y, para la copa, unos cubos con detalles de cada país que viene al Mundial. Para seguir nos tomamos un Uber al Nobu Doha, restaurante japonés para cerrar este viaje. An se pide sushi, yo me pido el Omakase de 6 platos. Muy lindo restaurante, con linda vista y buen sushi, especialmente los pescados. El postre de mi Omakase fue un tipo petit gateu cuadrado con helado de té, muy rico también. Uber de vuelta, a dormir.
El viernes nos levantamos a las 4 am, baño y a cerrar todo, salida al aeropuerto, desayuno en el VIP (superpoblado como a la ida, 10 min de espera para una mesa en el restaurante), y embarque, sin novedad. Igual que a la ida, QSuites (¿Qatar suites?), estos cuartos chiquitos que tienen en business, por lo que An y yo viajamos vecinos pero separados. Nos habían tocado QSuites en toda la ida, y en este vuelo, pero no en la vuelta Seúl-Doha. El viaje se va en siesta, series y trabajo. Nos dan piyama, con lo que juntamos 8 piyamas con referencia a la copa de Qatar en todo el viaje: para Pá, Má, Diego, Marisa, Cyn, Pablo y nosotros. Me conecto a internet (USD 10 por el vuelo), que funciona muy bien en iPhone y iPad, pero no en la compu de la oficina, por lo que consigo trabajar menos de lo que esperaba para este vuelo diurno de 14 horas. Llegamos OK a Sampa, y a casa, a tratar de mantenernos despiertos nos vamos a comer un açai de cena al acabaña del açai.
El sábado es el casamiento de Amanda, nos cuesta encontrar de vuelta nuestros horarios para dormir….