Groupcon en Cora II: Nos vamos a Gyeong-ju, y a la vuelta pasamos por Seul (2022)
El jueves nos levantamos a las 7am, baño, guardar las últimas cosas, y hacemos checkout. Dejamos en el hotel las dos valijas grandes, y nos vamos con una valija chica. Desayunamos con Rob y Lynn, y después ya nos juntamos con el grupo para ir en bus a la terminal de tren, más o menos 40 min de bus. Esperamos el tren con destino a Busan, ciudad costera. Son trenes rápidos franceses, haremos unos 400 km, pero como tiene 10 paradas, demoraremos unas 2,5 horas.
Y así llegamos a Busan alrededor del mediodía. Después de almorzar bife coreano (eon yang bulgogi, carne cortada en tiras marinada con salsa de soja, azúcar, sésamo y ajo, cocinado en una parrillita en la mesa), tomamos el tren Blueline Park, muy curioso porque los asientos están puestos mirando la ventana, y el tren acompaña la línea costera, para ver todo el paisaje. Después visitamos el templo de Haedong Yonggungsa, al borde del mar. Si bien es un templo real, parece muy Disney, con muchas cosas de plástico y poca apariencia histórica. Si estás por ahí, vale visitar, pero no vale ir hasta ahí para visitarlo.
Llegamos al Hilton de Gyeong-ju, hacemos checkin. Enfrente al hotel hay un parque de diversiones, se ve del cuarto con iluminación con muchos colores. Cenamos en un restaurante a unos 10 min de auto, en un restaurante de pescado. Comer pescado en Corea es complicado, para lo que acostumbramos tiene muchas espinas. A la noche nos fuimos a un mercadito sobre el lago, a comprar un helado de postre. La comida coreana es bastante buena, pero en general no hay postre. En la plaza del mercado, sobre el lago, había una pantalla circular de unos 1,5 m de diámetro, con la forma de una luna, bien impresionante.
El viernes arranco con una corrida alrededor del lago artificial al lado del hotel. Después visitamos el tempo de Bulguksa, este si transmite la sensación de un lugar bien religioso. En realidad, es un complejo con bastantes templos, bien interesantes. Y también un chanchito al que hay que frotar para asegurar fortuna, a pedido de Matt, Luc lo frota con las dos manos 😂😂. Algo que llama la atención en todos los tempos son las lámparas con ofrendas, que se pueden comprar en los tempos. Son centenas de lámparas de diversos colores que cuelgan del techo.
El almuerzo es en el mismo templo, con la misma comida vegetariana que comen los monjes, bastante rica. Vale mencionar que nuestro guia Sonny había dicho que nos dejaría con hambre, pero no fue el caso.
Después visitamos Seokguram Grotto, un templo chico sobre la montaña, con muy linda vista. Y seguimos en bus, hasta la cafetería Hwangridan Gil a tomar un café, y después nos escapamos a comer un bing-soo con Matt en 1894. Esta vez era un Bing-soo tradicional, con una especie de dulce de porotos rojos. Antes de volver al bus visitamos el jardín rosado (aunque el color predominante era más violeta que rosa), en el parque llegamos a ver (un poco de lejos) el observatorio astronómico de Cheomseongdae, del siglo 7 DC, y considerado uno de los observatorios astronómicos más antiguos del mundo, y una feria de artesanos en un parque muy lindo.
De ahí seguimos a las tumbas de Daereungwon, que son colinas artificiales de hasta 60 m de altura. Construidas en el primer milenio DC, el concepto era simple: enterrar al muerto con sus bienes en una colina artificial sin entradas, con lo que nadie podría entrar a robar. Fue interesante visitar una de las tumbas que había sido abierta.
Ya oscureciendo visitamos la reconstrucción del palacio imperial de Donggung y la laguna artificial Wolji a la noche, muy lindos con su iluminación. ¡Los originales fueron construidos en el 674 DC! Y cerramos el día visitando el puente Woljieonggyo, que sobre un rio permitía al soberano visitar un barrio próximo. El puente estaba muy lindo iluminado. Vuelta al hotel, a dormir.
Arranco el sábado con una nueva corrida por el lago. Después del check out visitamos el Museo Nacional de Gyeong-ju, muestra con la historia de la cultura Silla, predominate del primer mileno DC, y que tomaba prácticamente toda la península coreana. El museo es bien interesante, permite entender ese periodo histórico, y la riqueza de la artesanía en oro. Uno de los pabellones tiene una muestra audiovisual bien impresionante, muy bien hecha, proyectando sobre paralelepípedos que dan un efecto tridimensional muy bueno. En el museo hay una gigantesca campana estilo oriental, considerada la más antigua de la región. Volvimos a visitar el puente de Woljieonggyo (ahora de día), y el barrio de Kyochon. Almorzamos otra vez carne grillada al estilo coreano, llamo mucho la atención cuanta carne comimos. Después de un paseo por un parque, tren de vuelta desde la estación Singyeongju, y llegada al Conrad.
Ya de vuelta en Seúl
Es sábado a la noche, acabamos de llegar al Conrad de Seúl, descansamos un rato, ¡y tenemos noche libre! Nos vamos hasta el borde del rio, hay una celebración en la que miles de personas hacen picnic en el parque al borde del rio, con sus lonas, mesitas bajas, luces de neón, comida, food trucks, todo muy masivo y al mismo tiempo ordenado y limpio. Cenamos pollo frito en Kyochon Chicken Yeouido.
El domingo, después de desayunar, salimos a la zona desmilitarizada, es un tour opcional (y optamos hacerlo). La frontera queda no muy lejos de Seul, alrededor de una hora de ómnibus. Nuestra visita fue a la torre de unificación de Odussan. En esa zona el rio tiene unos 2 km de ancho, y con binoculares se consigue ver a los campesinos norcoreanos trabajando. Todo es medio raro, por un lado, muy serio, por otro lado, medio Disney. En el edificio hay un piano que en vez de cuerdas tiene los alambres de púas de la frontera, toco un par de notas de Rapsodia Bohemia.
Almorzamos otra vez carne al estilo coreano, y seguimos al Imjingak, un lugar en el que hay un teleférico para cruzar el rio y visitar Camp Greaves, un viejo cuartel americano que fue desactivado en el 2004, transformado en atracción cultural en el 2013. Hay que mantenerse dentro de la zona alambrada, ¡porque más allá hay minas! Es muy curioso ver las torres de vigilancia y toda la zona con alambrados de pua bien espesos. También se puede visitar el puente de la amistad, con una locomotora que fue atacada en la guerra, y que tiene mas de 1.200 orificios de bala.
Volvemos al Conrad, cena de despedida en otro restaurante de carne coreana que queda arriba del restaurante de pollo frito al que fuimos la noche anterior, cenamos con Marius y su esposa. Matt no anuncia el lugar del próximo Big Groupcon, aunque menciona que será en 2 a 3 años. Discurso final de Steven, cada vez mejor posicionado como speaker de la familia en este evento.
Semana del 3 de octubre
El lunes nos despertamos, primer tema del día: ver como terminaron las elecciones del domingo en Brasil. Claro, en Brasil todavía es domingo, los resultados recién están saliendo, marcando la segunda vuelta con Lula y Bolsonaro. En Corea es feriado, por el día de la fundación, que celebra la fundación de Corea en el 2333 antes de cristo. Nos levantamos, desayunamos con Lütfü. Volvemos al cuarto, empezamos a cerrar las valijas, y a eso de las 11 salimos en colectivo a Cheonggyecheon. Antes, pasamos por el Seven-11, hay que comprar una T-card para pagar el colectivo. Llueve, un poco más, un poco menos, la lluvia nos va a acompañar todo el día.
Llegamos a la plaza de Gwanghwamun, por donde pasamos el domingo pasado a ver la estatua del rey Sejong. Mencioné en el texto de ese día que la plaza Gwanghwamun era un punto de manifestación, y descubrimos que hoy había una manifestación contra el presidente anterior Moon, que se había aproximado más a Corea del Norte, y por eso algunos lo califican de traidor y piden pena de muerte. Son grupos grandes, miles de personas, los veremos en varias partes a lo largo de todo el día.
Salimos caminando rumbo a Gwangjang Market, Andrea ya había ido en el programa social del miércoles pasado. Es un mercado callejero, con ropa, alimentos (varios stands de pescados y mariscos, incluso vivos), y claro, muchos locales de comida. En el centro hay uno que se hizo famoso por estar en el programa de Street Food de Netflix en Corea, así que paramos ahí a comer Mung Bean Pancake (parecido a una tortilla de papas, rica, pero nada especial), y Mayak Kimbap (Mayak significa mini, o sea que son mini gimbap, ricos). Total del almuerzo: USD 7,50. El street food es muy barato. Miramos un poco más, se podía comer pulpo, tteok-boki (una especie de ñoquis de arroz) y muchas otras cosas, en general lucia simple pero OK.
En la caminata vimos un restaurant simple de comida persa, que cocinaba en unos hornos una especie de empanadas, con la curiosidad de que las empanadas eran pegadas a la parde del horno, ¡medio que colgando de la pared! Daba ganas de probar una, pero acabábamos de almorzar.
Salimos caminando hacia Sulbing a comer nuestro último bing-soo, nos costó encontrar el local porque estaba en un primer piso, y en esos casos el acceso queda siempre medio oculto. Comimos un bing-soo de chocolate, está bueno, pero hay que reconocer que este tipo de helado va mejor con mango. Vamos volviendo, paramos un rato a ver el edificio curvo del Dongdaemun Design Museum, bien curioso. La caminata sigue hasta el Lotte Department Store, uno de los shoppings grandes. Entramos un rato para curiosear. Mientras, cada tanto llovía, y cada tanto veíamos grupos grandes de manifestantes. Seguimos hasta el A Twosome Place de Jung nim dong (es una cadena tipo Starbucks, pero de Corea del Sur, bastante grande, hay en todas partes), An tomó un café y yo un jugo. Y finalmente, nos tomamos el colectivo 160 rumbo al hotel, después de unos 14 km de caminata y unas 7 horas de paseo.
En el hotel dormimos una siestita, prolongado baño de inmersión, cierre de valijas, y a eso de las 21:00 salimos a hacer tiempo al The Hyundai enfrente del hotel, shopping de super lujo. A las 22:30 salimos con Heiner y Claudia Zehntner, rumbo al aeropuerto. En otro taxi, pero en el mismo vuelo, iremos con Urs Endress, Paul y su esposa. Despegue 01:30 del martes, rumbo a Doha, sin novedades.