Groupcon em Corea I: Seul (2022) 

Y después de ser postergado en 2020 (Groupcon virtual) y en 2021 (Groupcon en Suiza), finalmente vamos a Seúl para el Groupcon. Todavía antes de salir, fui de raje al dentista porque se estaba despegando el puente de mi implante. Y a eso de las 7 viene Edi, practicamos Hotel California, Hurt y Let it Be. A las 11:00 pm del miércoles 22 nos pasa a buscar João, volamos por Quatar en Business. Checkin normal, espera en el VIP de Latam.  

Hay un grupo al cual se acercan todos, en el checkin, en el VIP y en el duty free, son podcasteros famosos de Podpah. Claro, ¡yo ni los conocía! 
Despegamos a las 3am, lindos asientos de business con bastante privacidad, hasta una puertita corrediza que los transforman en una especie de piecitas cerrada (hasta unos 150 cm de altura). Viajamos separados, son pocos de esos asientos preparados para viajar en pareja. Muy buen servicio, nos dan hasta piyama, tratamos de dormir. Al llegar a Doha, desde el aire la ciudad luce muy iluminada y llamativa, vimos un estadio, el edificio en forma de Q, y la ciudad en la costa en general. 

Después de 13 horas de vuelo, aterrizamos a las 5pm hora de Sampa, 11pm hora local. Pensando que es medianoche, y que todavía no es tiempo de copa, el aeropuerto ya está bastante lleno. Fuimos un rato al VIP a actualizar e-mails y un formulario de ingreso de COVID que tenemos que hacer para Seúl, y a caminar por el inmenso y moderno aeropuerto. En el VIP le erramos yendo al restaurante simple en el que ofrecen algunos sanguiches: antes de irnos pasamos por el restaurante completo a conseguir un helado de chocolate (tenían), y descubrimos que también tienen sushi… ¡deberíamos haber comido ahí! 

Y despegamos de vuelta a la madrugada local, Susanne (Corporate) viaja en el mismo vuelo. Ahora son 8 horas de vuelo hasta Seúl. Aterrizamos a eso de las 5 PM hora local del viernes, con lo que es como que pasé los dos últimos días hábiles, jueves y viernes, volando. Claro que no es así, mientras para nosotros el viernes ya había pasado, en realidad en Sampa el viernes estaba comenzando, con exactas 12 hs de diferencia. 

Recuperamos as valijas, hacemos el test de PCR, y vamos apretados en un taxi los 3, con nuestras valijas. Unos 50 min de bastante tráfico, y llegamos al Conrad. Haciendo checkin nos encontramos también con Tony y Andrea de Canadá. Guillermo, David y Carlos también ya habían llegado. Nuestro cuarto es el 1308, entramos pasadas las 6. Deshacemos valijas, y me doy un buen baño de inmersión. No podemos salir del cuarto hasta el resultado del test, aunque no parece haber mucho control. Aprovecho a mencionar las reglas de COVID: máscara en todo lugar cerrado. En la práctica, cuando estamos solo los visitantes (sala de reuniones, buses privados) terminaremos no usando máscara, pero el resto del tiempo (shoppings, restaurantes, subtes) hay que usar máscara. 

Mientras, nos damos cuenta de que el FindMyFriends y los AirTags no funcionan, mientras podemos ver a los demás y al auto en Sampa, nuestras valijas en Seúl y los datos de nuestros iPhones y el iPad que están en Seúl se congelaron en Doha. Aparentemente, por la guerra fría entre Corea del Norte y del Sur, esta función de Apple no funciona.  

El resultado del test llega pasadas las 9, los dos negativos, estamos libres para ir y venir. Nos vamos al shopping vecino (IFC Mall) para ver qué onda, y después a buscar un sushi para cenar. Y eso no es tan fácil. Con el cambio a los caracteres coreanos, Google Maps es bastante malo: no ofrece rutas excepto en los subtes, y es difícil encontrar las calles. Para complicar más, es bastante frecuente que los restaurantes se encuentren dentro de edificios que bien podrían ser de oficinas, o shoppings como el Apoquindo de Santiago: cerrados, chicos, apretados. Finalmente paramos en el Daiueonaendaiueon, ni voy a intentar escribir el nombre em coreano. Con ayuda del Google translator y las fotos del menú, conseguimos ordenar un sushi, que llegó bien presentado con nube de hielo seco. Era todo sashimi, unos pedazos normales, y unos curiosos pedazos intencionalmente congelados. El nori llega en pedacitos, y es como que uno lo usa para armarse unos rols. El nori estaba excepcional y resultó ser lo más memorable del viaje, crujiente, condimentado y rico. El resto estaba bueno. Comimos los dos por USD 31,60, precio razonable para comida moderada. Hora de ir a dormir, ya es cerca de medianoche. 

Amanece el sábado 24 de septiembre, y la diferencia horaria nos deja dormir solo hasta las 4am… La estiramos hasta las 6am, ahí vimos Netflix, hicimos ejercicios y Duolingo, nos bañamos, y fuimos a desayunar. El restaurante tenía una espera de 10 min… Nos encontramos con Guillermo, Carlos y David, y charlamos un rato, y nos fuimos a nuestra mesa. 

Después de desayunar salimos a tomar el subte en Yeouido, estación cercana. Decepción tecnológica, yo esperaba una Corea muy tecnificada, pero resulta que en los puestos de auto-atendimiento no se pueden comprar los boletos con tarjeta de crédito, solo con billetes. Tardamos 30 min en encontrar un cajero que acepte nuestras tarjetas, para hacernos de algunos billetes. Vuelta al subte, hora podemos comprar los boletos, y tener la experiencia de viajar en el subte, no muy distinto a los de Sampa, pero sin que se entiendan los carteles, excepto algunas señales en inglés. 

Nos vamos en subte hasta Gangman Central Station, bajamos por la avenida Teheran-ro, unas 15-20 cuadras hasta el The Hyundai cerca del COEX. No valió mucho la pena, edificios de oficinas con mucha cara de Faria Lima. El COEX tampoco vale mucho la pena, es un centro de exposiciones poco interesante. Ya saliendo del COEX nos encontramos con una enorme escultura, unos 5 m de altura, de dos manos, las de Psy haciendo el pasito de Gangnam Style: es una escultura en honor a la canción, con pantalla interactiva para pasar el video con la música. 

En muchas partes vimos la palabra memewe, resulta que es la nueva marca de imagen de la municipalidad de Gangnam, me-me-we: yo (yo), yo (vos) y nosotros. Investigando por internet, muy criticada… 

Bajamos hacia el rio Han, una linda calle de los árboles, al llegar al rio entramos en Cheongdam Food Street, de noche debe ser un local con mucha vida. Volvemos a la avenida, con edificios de marcas de lujo: acá no alcanza tener un local, ¡todos tienen un edificio entero de 3 a 5 pisos! En la calle, imitando el cow parade, el Gangnamdol que homenajea a figuras del K-Pop. Entramos a The Gallery para encontrar B&O, queríamos comprar un Beolite para cambiar el de la cocina, que nos lo compró Diego, pero está 20% más caro que en Suiza. 

Seguimos caminando por el barrio, ya cansados después de 2 horas caminando. Yo quería comer gimbap, influencia de ver una serie coreana. Entramos a Rubí, un restaurante bien simple, por USD 7 comimos dos gimbap, que son rolls con parte externa de nori, ricos, pero bien picantes.  

Ya repuestos, seguimos caminando por el parque Dosan, muy lindo parque en medio de la ciudad. Caminamos hasta el flagship store de Bang & Olufsen, confirmando que en Suiza el Beolite está más barato, volvemos en subte de vuelta a casa, ya con el sistema de pago dominado. Pasamos a comer un postre en el Haagen Dazs próximo, y por el Apple del IFC, para comprar auriculares para Diego y Marisa. El Apple Store estaba lleno, incluyendo felicitación y aplauso de todos los presentes a una chica que las amigas le regalaron un MacBook por el cumple. 

Volvemos al cuarto, corta siesta, con la diferencia horaria de exactas 12 horas, ¡cuesta levantarse! 

Y comienza el primer evento oficial del Groupcon, cena en una cervecería con 60 tipos de cerveza en un sistema automático donde cada uno se servía, acompañados de nachos, alitas de pollo y pizza. Conversación animada con todos los colegas y sus esposas.  

El domingo salgo por primera vez en la historia a correr con el grupo de corrida del Groupcon, es a las 8, bien potable. Somos unas 30 personas, An va con el grupo que camina, yo voy con el que corre. Aun no completamente recuperado del tiempo parado por la operación de la verruga plantar, paro a los 4 km, pero está bien. Los demás días la corrida es a las 6, ahí me omitiré… 

Después, es día de tour. Vamos a ir por Gangbuk, el lado de la ciudad al norte del rio. Comenzamos por la plaza de Gwanghwamun, que homenajea dos figuras de hace unos 1000 años, el rey Sejong, que inventó el alfabeto coreano (único alfabeto del que se conoce el creador) y que apoyaba bastante las ciencias, y un guerrero, los dos con sendas y enormes estatuas. En la plaza hay una demostración de samuráis cortando cañas con sus espadas. También, como descubriremos el lunes en una semana, la plaza Gwanghwamun es también el lugar de encuentro cuando los coreanos se manifiestan.  

De la plaza salimos a conocer el Palacio Gyeongbokung, en donde vimos también el cambio de guardia. En realidad, los guardias son actores y todo el tema es para turistas, pero está bien. El lugar es popular, y mucha gente va vestida con ropas tradicionales históricas, que por estar disfrazados tienen entrada gratis y van a sacarse fotos. Hay alrededor de una media docena de templos, todo muy lindo, vale la visita. De ahí seguimos a un restaurante famoso por la sopa de pollo, los pollos eran tan chiquitos que eran individuales. Se ve que el restaurante era famoso por la fila que había, lamentablemente en general todos consideramos la sopa bastante insulsa. El pollo es relleno de arroz y ginseng, hervido por muchas horas, resultando en un pollo tierno, pero el gusto era demasiado suave. Por suerte, acompañada de una rica tortilla de vegetales y mariscos. 

Seguimos a Insadong, una calle peatonal de comercio. Probamos el Kkultarae, un dulce de miel y cereales hecho con miles de finos hilos, hechos manualmente con una técnica similar a la que vimos en China para hacer fideos. Al final de la peatonal descubrinos una heladería, en donde comimos in bing-soo, helado coreano muy rico, hecho de una especie de nieve de jugo de frutas.  

Finalmente, paramos en Bukchon Hanok Village, un barrio en el que las casas eran construidas siguiendo la arquitectura histórica. Debe ser un lio tener una casa ahí, con la reglamentación y toda la gente visitando. ¡Hasta había familias con trajes históricos, que iban hasta allá a sacarse fotos! 

Vuelta al hotel, breve descanso, cena en el mismo hotel, el mismo salón en el que tendremos las reuniones en los días siguientes. Elegantes, varios nos sacamos fotos en los pasillos del hotel, ¡ya no es común usar traje y corbata! Y comienzan los pins, me toca a mi entregar el primer pin, son los 5 años de Guillermo. Reiteradas menciones a la participación presencial de los colegas de China, que deberán hacer una semana de aislamiento en un hotel al volver a China, por reglas de Covid, aún muy rígidas en China. 

Semana del 26 de septiembre 

El lunes An tiene su programa social, son unas 20 esposas que acompañan el Groupcon, y un esposo, Henricus Linnartz, esposo de Helga (Holanda). Mas tarde me enteraría que Henricus es exo-químico, o sea que investiga la química en el espacio. Mientras, nuestro día de reuniones avanza normal. 

Cenamos en un restaurante de carne coreana que se cocina en una sartén que hay en la mesa, con un poco de grasa en vez de aceite. La cortan en pedacitos con una tijera, y se come con palitos. ¡La carne está muy buena! Lógico, al rato todo el ambiente está lleno de humo. Por suerte los sacos quedaron colgados afuera, si no el olor hubiera impregnado el saco. Nos sentamos con Franck (Corporate Servcies) y su esposa Benedicte. Hubo entrega de algunos pins más, incluyendo el de 25 años de Stefan (Suecia), con derecho a Omega con colores suecos, y casco vikingo entregado por John. El restaurante es próximo al hotel, volvemos caminando. Ya en el ascensor, queríamos bajar en nuestro piso (el 13), pero el grupo medio que no nos dejó bajar, iba todo el mundo al bar. En el 37 (piso del bar) bajan todos, yo bajo y veo que An sigue con el grupo al bar, decido volverme al cuarto, aunque como ella no tiene llave, al rato la tengo que buscar. 

Martes, segundo día de reuniones, con presentación de MinSung Hwang de Samsung, con destaques como “the sky is falling” y “I am scared”, presentación muy interesante de la industria de semiconductores. También visitamos al SC, en un edificio a pocas cuadras. El SC está bien, igual que nosotros en Brasil, con las limitaciones de estar en un edificio de oficinas, aunque tienen varios demos. Como referencia, el lunes para el almuerzo nos sirvieron un menú de 4 platos, una complicación, mucha comida y muy lento. Hoy fue mucho más fácil, una bandeja con forma de caja, de madera y bien decorada, con algunos pescados, mariscos, vegetales, arroz, y sopa. En el fondo, como la cajita feliz, pero para adultos, simple, rápido y sabroso. La cena es en Kyochon Chicken Yeouido, un restaurante de pollo frito, como es tradicional la cena del martes es más informal, e incluye la tradicional subida a la escalera de los nuevos, y como esta vez son pocos, también de Tore (Noruega) y Niko, que se van. Ya en otros contextos Niko había cantado My Way, por ejemplo, en el Groupcon de Buenos Aires, cuando como despedida Susana canta My Way, acompañada de Niko cantando y yo en el piano. Y ahora, como despedida, Niko canta nuevamente My Way, con una ovación de pie como cierre. Después se sigue animando, con Gerd (Calidad) cantando Smoke on the water (su marca personal, ya la había cantado en su primer Groupcon, el año pasado en Suiza). 

Aprovecho para mencionar que de la segunda generación de la familia Endress nos acompaña Urs. Klaus no pudo venir por un problema de salud. Y de la tercera generación vinieron los primos Sarah (a quien habíamos conocido hace mucho, en China), Sandra (que está también en el supervisory board) y Steven (gerente general de UK, con su esposa Suzane).  

Y vale hablar un poco del pollo frito. En la cena nos sentamos con Sumji, asistente del gerente general de Corea, y organizadora local del evento, que nos cuenta que el pollo frito es un tema importante para la cultura local, por ejemplo, pueden llegar de cenar afuera y pedirse pollo frito para picotear mientras ven TV. ¡Es sorprendente que la mayoría son flacos! El pollo estaba muy bueno, en versiones simple, con miel, picante, y otras. Con Sumji hablamos también de series coreanas en Netflix, y de la vida en Corea. Y, como le menciono a Tteoboki, una especie de ñoqui de arroz que se usa para cocinar, pide una porción. Como los demás restaurantes del evento, estábamos a corta distancia del hotel, la ida y vuelta fue a pie. 

El miércoles es el último día de reuniones, cerrando la reunión se anuncia el local del próximo Groupcon, será en Estambul, como despedida a Lütfü. A la noche vamos a cenar cerca del hotel, podemos ir caminando. Noche de campanas (para Arthur de China, Lütfü y para Mirlo por Flow), pins de 35 años, y las despedidas más formales de Tore y Niko. Volviendo pasamos por el bar del hotel en el piso 37, pero no había muchas opciones de alcohol. En general Corea parece muy limitado a cerveza. La cultura de vino es nula, para armar los menús del Groupcon hubo que agregar el vino, y el pedido de vino fue una sorpresa para Sumji, como organizadora local. Y en el bar del Conrad los drinks solo se servían hasta las 10 pm. Es tradición que la cuenta del bar la pague uno de los ganadores de campana (dependiendo del caso puede dar entre USD 3 a 7 k), esta vez debe haber salido barata. A cerrar valijas, y a dormir cerca de las 2am. 

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