Volvemos a Guajirú/Zorah (2025)

Estuvimos viajando bastante, pero nos faltaba la playa, y decidimos que después de Berlín y del SC/PC Meeting en Sampa, era hora de unos días de playa. Nos decidimos por volver a Guajirú, a unas dos horas de Fortaleza en Ceará, parando en la misma posada que en 2017, Zorah. 

EL miércoles 2 de julio An llega de Berlín, pero no así sus valijas, que quedaron en Berlín. Gracias a los AirTag las pudimos monitorear, y darle datos a Air France, para que las vayan encontrando. A lo largo de los próximos días vamos acompañando las valijas, que el jueves salen de Berlín, el viernes salen de Paris, el sábado a la mañana llegan a GRU, y el sábado a la noche llegan a Futtura.

El viernes 4 de julio vuelvo de la oficina después de un día de reuniones intensas, me cambio, y salimos a las 7 con An para CGH. Cenamos en el Madero del área de embarque, que tiene un menú simplificado con el que consigue ser impresionantemente rápido en despachar los pedidos. Despegamos sin novedades, vuelo de 3 horas y media. Curiosidad, esta ruta es bastante próxima de la ruta que, menos de una semana antes, estaba cruzando en el vuelo de Air France al entrar a Brasil desde Paris.

Llegamos pasada la medianoche, nos hospedamos en un simple pero simpático hotel en las cercanías, el Montese Star. Le ponen onda, decoración simple pero simpática, buen desayuno, lástima que las paredes son muy finas, y estábamos con un grupo de vendedores de alguna cosa, bastante ruidoso.

Como curiosidad, no venía a esta región de Brasil desde ese viaje en 2017, que combinó vacaciones con trabajo. Está vez es 100% descanso.

Habíamos contratado el taxi desde el mismo Zorah, nos pasan a buscar a las 8am en el Montese, en una SUV que estaba bastante bien, con un conductor bastante atento. La ida hasta Zorah toma un poco más de 2 horas. 

Cuando llegamos vemos que la zona creció mucho en estos años, varias obras, la posada ya no está tan aislada como antes. En la posada la vegetación creció mucho, quedó más lindo. Esta vez tenemos la cabaña 5, bastante buena, un poco más chica que la vez pasada. Buen cuarto, y un baño techado pero al mismo tiempo bastante al aire libre, con ducha y jacuzzi. Y un deck bastante bueno, con pileta propia, aunque poca privacidad, justo a la salida del camino desde la pileta común y el restaurante.

Nos ordenamos, nos cambiamos, y fuimos un rato a la playa, está lindo, aunque un poco ventoso. Pasado mediodía fuimos a almorzar, un pulpo confitado que estaba bueno, aunque no era confitado como la descripción sugería, una ensalada, y un bijupirá, pez de mar típico de Brasil, que estuvo muy rico. Cerramos con un helado de chocolate, que estaba OK.

Nos fuimos a nuestro cuarto a dormir la siesta en el sofá del deck. Y después volvimos a la playa, caminamos a Flecheiras y volvimos. Flecheiras es otro pueblito vecino, a un par de kilómetros hacia la izquierda. Puede que porque sea sábado, muchos mas autos, motos, SUVs y cuadriciclos que hace 7 años. Volviendo, empieza a oscurecer, nos sentamos en el bar, con vista al amplio jardín, la playa y el mar. Está ventoso, son las 6pm, y ya casi oscureció. 

Nos damos un baño, descansamos un rato en el cuarto, y vamos a cenar. Hoy tocan dos músicos, canto y guitarra de MPB, bastante bien. Mientras cenamos, las valijas llegan a casa. De entrada comimos un queso coalho (bastante bien) y una ensalada con crocante de cangrejo (ensalada OK, crocante flojito, era como cangrejo envuelto en una masa frita), y de plato principal una langosta que estaba OK, pero no memorable. Y mientras esperábamos los platos, decidimos que el viaje de octubre para ver la aurora boreal será a Finlandia en Kakslauttanen Arctic Resort East Village, pese a mi preferencia por Manshausen. Aun cuando Manshausen es mucho más interesante como lugar y arquitectura, la probabilidad de aurora boreal es menor, con lo que lo dejaremos para otra vez.

A dormir.

El domingo amanece temprano, el sol sale 5:40am, a las 6 salgo a correr por la playa, hacia el centro de Guajirú. Algunos 300 m me encuentro con dos grupos de buitres, unos se estaban comiendo un pez muerto de como 70 cm y bastante gordo, los otros una tortuga muerta de como 1 m, los dos dejados por la bajamar. Sigo, a eso de los 2,1 km se acaba el pueblo de Guajirú, y solo hay playas y arena, hasta el kilómetro 4, que empieza Pedra Chata, otra pequeña concentración de casas, de unos 800 m de frente al mar, mezclando casas viejas que parecen de pescadores, con los nuevos condominios y casas de la gente de Fortaleza que está haciéndose sus casas de playa por acá. Así completo los 5 k, hora de volver. Vale mencionar que en el camino hay muchos arroyitos formados por el agua bajando después de la pleamar. Al comienzo intenté saltar por arriba, igual terminé mojándome las zapatillas, y terminé cruzándolos, chapoteando por el agua. Al llegar a Zorah Andrea sale, vamos a ver las tortugas, caminamos un poco más, da unos 1,5 k de caminada, poquito.

An hace sus ejercicios matutinos, yo me doy un baño en nuestra piletita, constatando que el agua, aunque parezca fría, está a 26 C, y después me baño para prepararme para el desayuno. 

Ya son las 8, vamos a desayunar, rico croque monsieur, tapioca de queso coalho, muy buena leche chocolatada fría que hicieron para mí, muy rico pão de queijo, cerramos con unos wafles con miel, banana y granola. Una exageración, mañana habrá que ser más medidos!

La mañana la pasamos caminado o en uno de los deck de la playa, en donde me inspiré con un tema pendiente hace rato: con que me voy a divertir cuando me jubile? Contra lo normal, habría llevado electrónica a la playa, en Ultra para ver la temperatura del agua (que resultó ser 28 C, bien agradable), y ya que estaba, también el celular. Y en los últimos días algunas ideas se habían comenzado a combinar: consultoría, mentoring, metodología, one-to-one, LinkedIn, y chateando con ChatGPT y mirando el horizonte, todo empezó a hacer sentido, y diseñé el plano que me tendrá ocupado los próximos 18 meses, y que, si todo sale bien, será el primer producto de Netmal. Alineado con eso, puse un enigmático mensaje en la biografía de LinkedIn “Every cycle needs a pause — to step back, listen, and redesign. After years sharing ideas here at LinkedIn, I’m building in silence. What’s next will be slow, human, intentional. And it will take time.”, y simultáneamente un post: Pause, Reflect, Research, Design, Test, Launch. Dice todo lo que voy a hacer, y al mismo tiempo no dice nada ;-).

Almorzamos al lado de la pileta, aunque estaba un poco ventoso. Dicho sea de paso, como siempre en el noreste, siempre es ventoso. Comimos una ensalada y un pescado grillado con vegetales saltados, muy rico. Siestita en el cuarto, después de la cual salimos a caminar hacia la izquierda de la playa, un par de km, con lo que entre corrida y caminata hoy superé los 22,5 km. A la vuelta de la caminata rodeamos la pileta, viendo que las demás cabañas al borde de la pileta eran similares a la nuestra, excepto la Vila en la que paramos la vez anterior, que hoy está más escondida entre la vegetación, no se si su deck tendrá mucho sol.

Cerramos la tarde organizando el viaje a Berlín, así Célia puede comprar los pasajes. Compro por Mercado Livre un libro de mentoring, y nos vamos un rato a nuestro jacuzzi. Antes de cenar nos vamos a la zona de sofás del bar, llamamos a Pá y Má, y justo después nos lama Sergio, tenemos que poner en hold las fechas que habíamos decidido del viaje a Berlín.  Después nos vamos a cenar. La cena fue simple, unas bruschettas y una picanha aperitivo, bien tranqui. A dormir.

El lunes amaneció feíto. Con el amanecer, salí a correr. Hoy no quería mojar las zapatillas al tener que cruzar arroyitos chapoteando por el agua, asique salí hacia la derecha hasta el primer arroyito, unos 500 m, y después hacia Flecheiras, a la izquierda, donde completé los 5 k más menos cuando llegué al primer arroyito. Igual, no sirvió de mucho… ya a mitad de camino comenzó a gotear, y después fue directamente una lluvia, con lo que me mojé igual. Y a mitad de camino encontré un barquito de esas artesanías para turista, tirado en las algas, asiqué em lo llevé. Me dolió el antebrazo del peso de llevarlo! Llegando a Zorah ya había parado, complete los 10 k con An. Caminamos un poco más, y fuimos al cuarto, a descansar un poco en el deck, bañarnos y prepararnos para ir a desayunar. Mientras desayunamos, la lluvia se larga más fuerte, con lo que extendemos un rato el desayuno, antes de volver a nuestra cabaña. Y nos dedicamos a descansar en el deck, mientras la lluvia continua torrencial, y también volvemos a usar el jacuzzi. A eso de la 1pm nos vamos a almorzar, el sol empieza a salir con ganas. Después de un modesto almuerzo de pescado con legumbres, nos vamos un ratito al cuartito a descansar, tras lo cual salimos a caminar hacia la derecha, mirando pájaros, el mar, kitesurfs, en general poca gente por ser lunes. Caminamos algo mas de 7 k, volviendo ya estaba atardeciendo. Nos fuimos a uno de los gazebos al lado de la pileta, y nos pedimos una sangría. Ya en el primer vaso derramé mi vaso… una pena! Nos tomamos con tranquilidad la jarra, mientras oscurecía, y se prendía la linda iluminación de la pileta y el bar. Después de toda la fruta de la sangría estábamos bastante satisfechos, por lo que decidimos cenar solo un queijo coalho con coca zero en el bar, mirando la luna, y a dormir. Antes de las 9 estábamos durmiendo!

El martes nos pusimos el despertador a las 5:15, con la intención de ver la salida del sol. Buena intención, pero no salió, estaba nublado. Andrea hace sus ejercicios matutinos mientras yo hago mis 10 k, esta vez hacia la Guajirú y Pedra Chata, y chapoteando los arroyitos sin problema, me acostumbré a las zapatillas mojadas.  Hace calor, ya tenemos 24C, a la vuelta me meto un rato al mar, An justo llega.

Volvemos al cuarto, a enjuagar mi ropa de corrida y tomar un baño. Es un buen momento para describir nuestro baño, que tiene unos 20 m2, y medio que se divide en 3 secciones: una de piso de mármol con las 2 piletas de lavar las manos, una tipo deck de madera, con la ducha y el jacuzzi e de 1,8m x 1,5m, y una de piso de piedritas, con una especie de sofá, y un lugar para colgar las cosas para que se sequen. Las paredes tienen unos 2 m de altura, y después es abierto hasta el techo, con lo que queda un amplio espacio de circulación de aire, que crea la impresión de aire libre.

Hora de ir a desayunar, con el cielo despejándose y el sol a full. Pasamos la mañana en el deck de la playa o caminando, almorzamos una moqueca en el bar del jardín. Momento de comentar sobre la cocina del hotel: el menú parece interesante, la ejecución es floja y la cocina lenta. Para peor, la langosta es congelada, la recomendación pasa más por pescado y carne, y pulpo OK. 

Hacemos una siesta corta en el cuarto, y salimos caminando hasta un poco mas allá de Guajirú, entramos al pueblito a ver la iglesia, que apenas se ve desde la playa. Entre ida y vuelta, 3 km, al volver ya oscurece. An se va a hacer unos masajes, yo ordeno la ropa para hacer mi valija, y me pongo al dia con algunos e-mails. A cenar, última noche.

El miércoles 9 de julio nos levantamos nuevamente 5:20 para ver la salida de sol, Nueva mente está nublado… An camina y hace su sesión de gimnasia, yo hago mis últimos 10 k hacia Flecheiras, para no mojar tanto las zapas chapoteando en los arroyitos.

Nos quedamos un rato en el deck de la playa, esperado que a las 7:30 el resto abra para desayuno. Último desayuno, y ya le agarraron la mano para hacerme una rica y bien cargada leche chocolatada. Desayunamos copiosamente. Pasamos la mañana en el deck, caminamos unos 4 k por la playa, descansamos, nos bañamos (el agua sigue a 28 C), y pasado el mediodía vamos a las mesas del jardín cerca del bar a almorzar. Elegimos el pulpo con vegetales grillados y papas fritas, muy rico. Última caminata hasta el agua, y vamos al cuarto a cerrar todo, a las 14:00 salimos en taxi del hotel, de vuelta a Fortaleza. 

Vuelta tranquila, en el aeropuerto cenamos en A Saideira ya del lado de embarque. 6:25 embarcamos rumbo a una fría Sampa, todo tranqui. Jueves home office, viernes importante reunión en Jacareí, viernes a la noche cumple de Elena, y final de semana en casa, un poco colgando cosas en mi nuevo escritorio, incluyendo el sofisticado cuadro blanco, y recuperándome de un resfrío.

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