Una semana en Chile, pasando por Puerto Montt (2024)
Hora de visitar los colegas en Chile. El fin de semana habíamos ido a Juquehy el viernes al final del día, y nos quedamos allá el sábado, muy lindo día. Volvimos a casa a la noche, con un accidente en la ruta la vuelta fue por Anchieta y demoró 3:15… Y el domingo nos quedamos en casa, An estaba preparando el Latinas Market, y yo tuve migración de sistema operativo en el notebook de la oficina, con lo que mi notebook estaba bastante desordenado. A la noche cenamos en el caserão de Casa Grande con los Zweig.
Y así el lunes 18 a las 4:30 am me pasa a buscar João. Los viajes no me cansan tanto, pero estos horarios son molestos… Llegada a GRU sin problemas, desayuno en el Starbucks del Terminal 2, vuelo de ida por Sky.
El vuelo fue muy tranquilo, y en la llegada tardé 15 min desde que fui el primero en salir por la puerta del avión hasta encontrarme con el taxi. Ida a Endress Chile, almuerzo con el equipo, reuniones toda la tarde, y cena con el equipo de gerencia en el Rubaiyat, que abrió en Santiago. Cerca de las 10 llego al W a hacer checkin, me toca un amplio cuarto, techo muy alto, y un gran balcón sobre la plaza Perú. Ordeno las cosas y a dormir.
El martes 7:30 André me pasa a buscar, empezamos en la oficina, el resto del día se va en visitas a clientes y almuerzo con colegas. Durante el almuerzo me dan el resultado de mi Paradigm en alemán, 55%, ¡lo que me deja muy contento! A la noche ceno en el Ocean Pacific con colegas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Alemania, que están en un curso de servicios de analítica. Es la primera vez que vengo al nuevo Ocean Pacific. EL original, caracterizado por una profusa decoración marítima, se incendió hace algunos años, y el nuevo es realmente redoblar la apuesta: mucho más grande y decorado, parece muy orientado a turistas, pero sin descuidar la comida, que estaba rica. Probablemente vengamos más de una vez en el futuro.
El miércoles André me pasa a buscar 5:10, para salir rumbo a Puerto Montt, así que hay que levantarse 4:30, y hacer checkout. El vuelo fue tranquilo, y aprovechamos a conversar diversas cosas del futuro. Llegamos, nos recibe Cristian, el representante local, y salimos hacia la costa, a visitar una piscicultura innovadora, que me dejó muy impresionado. La planta tiene unos 2 años, y charlando con uno de los gerentes, supimos que mientras una planta de este tamaño seria operada por unas 70 personas, en esta trabajaban 32 personas, pero de perfil mucho más entrenado: la gran mayoría, biólogos marinos, o de formación similar, contra el operador normal, que tiene educación secundaria. La planta tiene 16 tanques circulares en donde los peces crecen, con circulación de agua en la que nadan contracorriente, y luces en el piso en longitud de onda/color verdoso que los ayuda a estar menos estresados, con encendido simulando el amanecer y apagado simulando el atardecer. ¡Cada uno de los tanques tiene unos 100.000 peces! Los peces son vacunados manualmente uno por uno en un curioso sistema de bandejas, y para que no se muevan, son anestesiados antes de ser vacunados. Después de que alcanzan unos 300 gr, son llevados a barcos, que los llevan al mar, en donde completan su crecimiento hasta 5 kg en jaulas en el mar. Todo ese movimiento se hace moviendo los peces por caños con agua, ¡bien impresionante! Todo está tan automatizado, que la operación nocturna y de fin de semana la hace una persona.
Por la tarde seguimos a la exposición Aqua Sur, que me impresionó por el tamaño, en 3 días esperan unos 18.000 visitantes. Los stands y la calidad y cantidad de visitantes parecen todo muy bien, la organizadora, FISA, es un desastre, con dificultades para acceder, restaurante y baños que no consiguen atender la demanda. Exposición, caos para legar, muy grande 18.000 personas.La mayor parte del tiempo visité stands de clientes y partners. A las 6pm había cerrado, ya me iba y estábamos esperando la camioneta en la ruta 5, cuando veo un mensaje en el WhatsApp de Puchi: ¡había pasado por nuestro stand! Lamentablemente, agenda apretada, no da para cenar con ellos….
Hacemos checkin en el hotel Diego de Almagro, y nos vamos a cenar con el equipo (unas doce personas) en Nana Bahamonde, restaurante simple y rico, principalmente de pescados y mariscos. Rico pastel de jaiva, y muy buen congrio, que lo preparan en muchas variantes.
El jueves por tercera vez la levantada es temprano… después del 4am del lunes, 4:30am del miércoles, hoy es 4:50. Vamos con André al aeropuerto, vuelo normal a Santiago, ida a la oficina, y seguimos con reuniones. Al mediodía hay una interrupción, tenemos la firma del boleto de compra/venta del terreno vecino, para nuestra expansión, que la hicimos en la terraza. ¡Muy lindo estar ahí!
Siguen las reuniones, hice unos videos para divulgación, y después al W a hacer checkin y recuperar mi valijita que había quedado acá. Me asignan el cuarto 528. Llegando al cuarto, pensé que era como el lindo cuarto en el que habíamos estado con Andrea hace uno o dos años, pero no, ese era a la izquierda del pasillo, este era al fondo. Abro la puerta y…
¡El cuarto era enorme! Aproximadamente 150 m2, 23 m x 7 m. Entrando a la derecha, un living con sofás para ver tele, y unos sillones más allá. También, una barra de whiskey y tragos fuertes, para que 4 personas puedan sentarse a tomar y charlar. Al fondo, un comedor para 8 personas. Sobre un lateral, una cocinita que es más para apoyar las barras que para cocinar, y una bodega con 24 botellas de vino. De ese lado hay todavía una entrada de servicio para que los mozos traigan el catering, y un baño de visitas. En esta parte del cuarto deben caber unas 20 personas sentadas.
En el otro lateral, un gran ventanal con salida a una terraza de 5 m x 5 m, de acceso limitado a los huéspedes, aunque saltando unas plantitas otras personas pueden llegar. La terraza no tiene muy linda vista, pero debe estar linda para sentarse a tomar algo en noches agradables.
Nuevamente desde la entrada, a la izquierda queda el baño, con doble bacha, espectacular ducha, todo con grandes ventanales con vista a la plaza. Y el cuarto, enorme, y con una bañera stand alone, también todo con linda vista a Plaza Perú.
En fin, iba a tener un happy hour con Susana, pero está resfriada, la llamo y cancelamos, lo que me da la oportunidad para un prolongado baño de inmersión mirando The Expanse.
A las 9pm tenemos marcada la cena en el Karai con André y Luana. Nos encontramos pasadas las 8 en la terraza del NoSo, tomamos algo y charlamos, a las avisan del Karai que la mesa esta lista, nos vamos a cenar allá. Muy buena conversación compartiendo experiencias de viajes y relocalizados, comí un rico pulpo (receta nueva) y un Xocoflow de postre. A dormir cerca de las 11.
Dejé el ventanal de la pieza abierta, me despierto con el skyline nocturno. Un rato de vagancia, Duolingo y algún e-mail, me levanto cerca de las 7am, baño, y a abandonar el cuarto… quien sabe cundo me toque de vuelta un cuarto así, ¡y ojalá en condiciones de aprovecharlo mejor!
Ida al aeropuerto en taxi de Apoquindo. Estos son los que me habían mandado un taxi al aeropuerto con un mes de adelanto, ¡mientras estábamos en Chicago! Esta vez me mandan dos taxis… Llegada al aeropuerto OK, desayuno y trabajo un rato en el VIP, ricas medialunas de jamón y queso calentadas en la tostadora, y Haagen Dasz de chocolate belga. Pronto es hora del boarding. Vuelo en un 787, con configuración de asientos de 3 filas+3 filas+3 filas, me toca en el pasillo de los asientos del medio, por suerte no hay nadie en el asiento del medio.
Llegada normal a Sampa, el fin de semana se va en preparar las valijas para el complejo viaje de abril.