BLOG SECTION

Maringá

LEER MÁS

Fundada en los años 50, Maringa queda en el estado de Paraná, al sur de Brasil, y ya alcanzó más de 300.000 habitantes. Por trabajo visite Maringa y me encontré con una bonita ciudad, de calles anchas, y muy ordenada. En una de las plazas, la iglesia de Maringa, de diseño muy moderno, y muy llamativa.

 

Lo mejor de Calvin! – Es un problema de idioma

LEER MÁS

Tiradentes – con Scarlett, Analia y Gustavo

LEER MÁS

Scarlett nos visita a São Paulo del 20 de mayo al 3 de junio, y aprovechando su visita vamos a conocer Tiradentes y Ouro Preto, 2 ciudades históricas de Brasil. Esta es la bitácora del viaje hecha por Scarlett:

«Bueno estoy de visita en Sao Paulo y hoy Jueves 22 de mayo día feriado comienza un fin de semana largo, el último del año. Salimos a Tiradentes de madrugada 4:30 am, somos seis quienes vamos: Carlos, Andrea, Cynthia, Scarlett y un matrimonio amigo Analia y Gustavo.
Primer turno de conducir es para Carlos.
La ciudad aún dormida y oscura; el tránsito por lo mismo expedito. Los hombres adelante conversando, nosotras dormitando. Y Cynthia profundamente dormida Hs.
Comienza  amanecer y el paisaje es lindo, tranquilo con una neblina suave pero que pronto dará paso a los rayos de sol, el día se depara caluroso.

Cargamos gasolina, fue nuestra primera parada, desayunamos en el estacionamiento del servicentro. Andy muy organizada como siempre, con un desayuno completo!! Seguimos viaje, cambio en la conducción ahora  le toca a Gustavo, casi nos deja abajo a Andreita ji ji.
Bueno unas cuantas horas más de camino y llegamos a São Joäo del Rey un pueblo con muchas subidas, bajadas, calles de piedra que fueron colocadas en la antigüedad por niños y de esta manera se les preparaba para cuando fueran a trabajar a las minas. Un lugar con varias iglesias las cuales están decoradas en su interior por mucho mucho oro y otras cosas más, ese día además como era un feriado religioso estaba llena de gente y hasta nos topamos con el inicio de la procesión.
Caminamos bastante en compañía de un guía de color, no me acuerdo de su nombre pero bautizado por algunos como «Dentiño» ustedes saquen sus conclusiones. Además de visitar iglesias miramos artesanía en estaño.

Salimos del pueblo, próxima parada nuestro destino Tiradentes. Llegamos, nos registramos en la posada Do Largo, lindo lugar y con muchas artesanías en madera. Ahora a almorzar en un restaurant que fue inaugurado en el año 1970; almorzamos típica comida mineira  muy contundente, después de eso era obligada una siestecita ZZZ (fue cortita 25 minutos).
Después con Cynthia recorrimos todo el pueblo buscando a Andy, que se nos perdió con el matrimonio amigo pero la encontramos!! Compramos algunas cositas y luego nos reunimos para dirigimos a la iglesia matriz de Santo Antonio de estilo barroco del año 1752 bellísima. Fuimos a presenciar y escuchar un espectáculo de luz y sonido, espero que San Antonio me mande un novio ji ji . Luego a cenar comimos pizza, degustamos un vino Argentino conversamos y a dormir zzzzzz.
Día viernes 23 de Mayo: despertada temprana 8:00 am desayuno bufet en la posada, muy rico todo.
Abordar la Zafira seguimos viaje, ahora vamos  a conocer Ouro Preto (a 3 horas de distancia) es un pueblo histórico mas grande que Tiradentes precioso mucho color en sus fachadas, mucha gente, mas iglesias mas subidas mas bajadas es como mas ciudad, mas tiendas!!!
Recorrimos gran parte de las iglesias y entramos al teatro de opera, vitriniamos,  tomamos muchas fotos, y almorzamos en el restaurant O Passo, en un segundo piso con terraza de donde se podían a apreciar algunas edificaciones del pueblo, y amenizada con música jazz (genial). Comimos muy bien yo probé un sandwich con carne y zapallo era muy bueno.


Después de compras a una feria de artesanía  y retorno a Tiradentes.
Nos cambiamos y a cenar esta vez comida italiana acompañado de un vino Chileno (que honor) caminamos hacia la posada  y a dormir ZZZZZZZ
Sábado 24 de Mayo la levantada fue un poquito mas tarde 9:00 am, desayunamos y nuestro itinerario era recorrer Bichinho y Prados, unos pueblitos de artesanía en madera que quedaban cercanos a Tiradentes. Unas artesanías increíbles, de grandes troncos tallan unos animales gigantes todos de una sola pieza (muy impresionante e interesante) Carlos se enamoro de una leona preciosa (ahora cuida su living). Luego partimos a Coronel Xavier Chaves una localidad donde degustamos la famosa cachaza y algunas innovaciones con licor un lugar rustico y con muchos grados etílicos ji ji.


Retorno a Tiradentes, paseamos un poco más por el pueblo, algunas compritas mas, una partidita de carioca (es un juego de cartas) y a cenar ahora pizza muy buena pero muy buena en el restaurant de la noche anterior, nuestra ultima noche en Tiradentes la fuimos a despedir ,a un pub con música en vivo y una caipirinha .(corresponde estamos en Brasil). A dormir zzzz.


Domingo 25 de Mayo día patrio de Argentina!!! (Felicidades) Desayunamos, cargamos valijas y a emprender el viaje de vuelta a San Pablo lo hicimos temprano para evitar los atochamientos. Retorno tranquilo hasta que reventamos neumáticos, detención en la ruta, todos cooperamos y a conseguir una borracheria o algo así, lo logramos cambio de neumático y regreso tranquilo a casa.»

Como emburrecer americanos (en portugués)

LEER MÁS

A venenosa mistura de antirracionalismo com ignorância sobrepuja as previsões mais apocalípticas sobre o futuro da cultura dos EUA

«A mente deste país, ensinado a almejar objetivos baixos, consome a si mesma». Ralph Waldo Emerson fez esta observação em 1837, mas suas palavras ecoam como um doloroso pressentimento nos Estados Unidos muito diferentes de hoje. Os americanos estão em sérios apuros intelectuais – correndo o perigo de perderem nosso capital cultural, duramente conquistado, para uma mistura virulenta de antiintelectualismo, antirracionalismo e baixas expectativas.

Este é o último tema que qualquer candidato ousaria levantar no longo e sinuoso caminho até a Casa Branca. É quase impossível falar sobre de que forma a ignorância da população contribui para graves problemas nacionais sem ser rotulada de «elitista», um dos mais poderosos pejorativos que podem ser aplicados a alguém que está aspirando a um alto cargo público. Em vez disso, nossos políticos repetidamente garantem aos americanos que eles são apenas «pessoas comuns», um termo condescendente que você procurará em vão nos importantes discursos presidenciais antes de 1980. (Imagine: «Decidimos aqui que os mortos não terão morrido em vão … e que esse governo das pessoas comuns, pelas pessoas comuns e para as pessoas comuns não perecerá da Terra»). Tais exaltações à mediocridade estão entre os traços que distinguem o antiintelectualismo em qualquer época.

A obra clássica sobre este assunto, de autoria do historiador da Columbia University Richard Hofstadter, Anti-Intellectualism in American Life (Antiintelectualismo na Vida Americana), foi publicada em 1963, entre as cruzadas anticomunistas da era McCarthy e as convulsões sociais do final da década de 1960. Hofstadter vê o antiintelectualismo americano como um fenômeno cíclico – que freqüentemente se manifestou como o lado negro dos impulsos democráticos do país em religião e educação. Mas o tipo de antiinlectualismo de hoje é menos um ciclo do que uma avalanche. Se Hofstadter (que morreu de leucemia em 1970 aos 54 anos) tivesse vivido o suficiente para escrever uma seqüência dos tempos modernos, teria concluído que nossa era de programas de TV que misturam notícia com matérias de entretenimento, sete dias por semana e 24 horas por dia, sobrepujaram suas previsões mais apocalípticas sobre o futuro da cultura americana.

A mediocridade, para parafrasear o falecido senador Daniel Patrick Moynihan, tem sido continuamente definida, em várias décadas, por uma combinação de forças até agora irresistíveis. Essas forças incluem o triunfo da cultura do vídeo sobre a cultura impressa (e por vídeo quero dizer qualquer tipo de mídia digital, assim como as mídias eletrônicas antigas); um descompasso entre o nível em elevação da educação formal dos americanos e seu domínio titubeante de geografia, ciências e história básicas; e a fusão do antirracionalismo com o antiintelectualismo.

Primeiro e acima de tudo, entre os vetores do novo antiintelectualismo, está o vídeo. O declínio da leitura de livros, jornais e revistas é agora uma história velha. A falta de leitura é mais acentuada entre os jovens, mas continua a se acelerar e a afligir americanos de todas as idades e níveis de instrução.

Segundo um relatório divulgado no ano passado pela National Endowment for Arts, o hábito da leitura decaiu não apenas entre as pessoas com baixos níveis de instrução. Em 1982, 82% das pessoas com curso superior liam romances e poemas por prazer; duas décadas mais tarde, essa porcentagem era de somente 67%. E mais de 40% dos americanos com menos de 44 anos não leu um único livro – de ficção ou não-ficção – no decorrer de um ano. A proporção de jovens de 17 anos que não lêem nada (a não ser o exigido pela escola) mais do que dobrou entre 1984 e 2004. Este período de tempo, é claro, abarca o surgimento dos computadores pessoais, a navegação na web e os jogos de vídeo.

Será que isso importa? Tecnófilos ridicularizam as lamúrias sobre o fim da cultura escrita como a auto-absorção de (quem mais?) os elitistas. No seu livro Everything Bad is Good For You: How Today’s Popular Culture Is Actually Making Us Smarter (Tudo que é Ruim é Bom para Você: Como a Cultura Popular de Hoje Está, na Verdade, nos Tornando mais Inteligentes), o escritor científico Steven Johnson nos assegura que não temos nada com o que nos preocupar. Certo, os pais podem ver seus «filhos vibrantes e ativos olhando, silenciosamente e boquiabertos, para uma tela». Mas estas características de zumbi «não são sinais de atrofia mental. São sinais de concentração». Tolice. A verdadeira questão é o que crianças pequenas estão deixando de fazer e não no que estão se concentrando, enquanto estão hipnotizados por vídeos que já viram dezenas de vezes.

A despeito de uma agressiva campanha de marketing que visa encorajar os bebês a partir dos seis meses a assistir vídeos, não há indícios de que se concentrar na tela seja ruim para crianças pequenas. Num estudo divulgado em agosto do ano passado, pesquisadores da Universidade de Washington concluíram que bebês com idade entre 8 e 16 meses reconheceram uma média de seis a oito palavras a cada hora gasta assistindo vídeos.

Não posso provar que ler durante horas numa casinha de brinquedo instalada em cima de uma árvore (era o que eu fazia quando tinha 13 anos) cria cidadãos mais informados do que ficar horas e horas jogando o Xbox da Microsoft ou obcecados com os perfis da comunidade virtual Facebook. Mas a incapacidade para se concentrar durante longos períodos de tempo – diferente das breves leituras para obter informações na Web – me parece intimamente relacionada com a incapacidade da população de lembrar-se até de eventos noticiosos recentes. Não é de espantar, por exemplo, que estejamos ouvindo menos da parte dos candidatos à presidência sobre a guerra no Iraque nos estágios mais recentes da campanha das primárias do que nos primeiros momentos – simplesmente porque tem havido menos reportagens em vídeo sobre a violência no Iraque. Os candidatos, como os eleitores, enfatizam as notícias mais recentes e não necessariamente as mais importantes.

Não é de espantar que anúncios políticos negativos funcionem. «Com texto, é até fácil manter um acompanhamento dos diferentes níveis de autoridade por trás das diferentes peças de informação», observou o crítico de cultura Caleb Crain recentemente na revista The New Yorker. «Por outro lado, a comparação entre duas reportagens em vídeo é consternadora. Obrigados a escolherem entre reportagens conflitantes na televisão, os telespectadores recorrem à intuição ou àquilo em que acreditavam antes de começar a assistir».

Na medida que os consumidores de vídeo se tornam progressivamente mais impacientes com o processo de adquirir informações por meio da língua escrita, todos os políticos se vêem fortemente pressionados a transmitir suas mensagens o mais rapidamente possível – e a rapidez hoje é muito mais célere do que costumava ser. Kiku Adatto, da Harvard University, descobriu que, entre 1968 e 1988, a média de trechos editados de notícias sobre um candidato à presidência – apresentando a voz do próprio candidato – caiu de 42,3 segundos para 9,8 segundos. De acordo com um outro estudo de Harvard, em 2000, essa fala diária por candidato foi de apenas 7,8 segundos.

A diminuição do espaço da atenção pública fomentada pelo vídeo está intimamente ligada à segunda força antiintelectual mais importante na cultura americana – a erosão do conhecimento geral.

As pessoas acostumadas a ouvirem seu presidente explicar escolhas políticas complicadas dizendo abruptamente «Sou eu quem decide» talvez não consigam imaginar o esforço de Franklin D. Roosevelt, nos sombrios meses após Pearl Harbor, para explicar porque as Forças Armadas dos Estados Unidos estavam sofrendo uma derrota após a outra no Pacífico. Em fevereiro de 1942, Roosevelt pediu aos americanos que abrissem um mapa durante seu programa de rádio para que pudessem entender melhor a geografia das batalhas. Os mapas se esgotaram nas lojas de todo o país, e cerca de 80% dos americanos ligavam o rádio para ouvir o presidente. FDR disse a seus redatores de discurso que estava certo que, se os americanos tinham entendido as imensas distâncias que os suprimentos tinham que percorrer para chegarem às Forças Armadas, «eles podem receber qualquer tipo de má notícia com bravura».

Este é um retrato não apenas de uma presidência e um presidente diferentes como também de um país e de cidadãos diferentes – um país que não tinha acesso aos mapas do Google mas era muito mais receptivo ao conhecimento e à complexidade que a população de hoje.

Segundo um levantamento de 2006 da National Geographic-Roper, quase metade dos americanos com idade entre 18 e 24 anos não acha necessário saber a localização de outros países nos quais importantes acontecimentos estão sendo objeto de notícia. Mais de um terço da população acha que «não tem nenhuma importância» saber uma língua estrangeira, e somente 14% consideram importante o conhecimento de línguas estrangeiras.

Isso nos conduz ao terceiro e último fator que está por trás do emburrecimento americano: o problema não é a falta de conhecimento em si, mas a arrogância em relação a essa falta de conhecimento. A questão não é apenas as coisas que não sabemos (considere o fato de que um em cada cinco americanos adultos pensa que o Sol gira em torno da Terra, segundo a National Science Foundation) – mas o alarmante número de americanos que, presunçosamente, concluem que não precisam saber tais coisas em primeiro lugar. Chame isso de antirracionalismo, uma síndrome particularmente perigosa para nossas instituições e intercâmbio de idéias. Não saber uma língua estrangeira nem a localização de um país importante é uma manifestação de ignorância; negar que tal conhecimento importa é puro antirracionalismo. A venenosa mistura de antirracionalismo com ignorância prejudica as discussões da política pública nos Estados Unidos sobre tópicos que vão desde assistência médica à tributação.

Não existe uma cura rápida para esta epidemia de antirracionalismo e antiintelectualismo arrogantes. Esforços repetidos para elevar as notas dos testes padronizados abarrotando os alunos com respostas específicas para perguntas específicas em testes específicos não adiantarão. Além disso, as pessoas que são exemplos do problema geralmente não o percebem. («Pouquíssima gente acredita ser contra o pensamento e a cultura», observou Hofstadter.) Já está mais do que na hora de uma discussão nacional séria sobre se nós, como uma nação, valorizamos verdadeiramente o intelecto e a racionalidade. Se esta de fato se tornar uma «eleição de mudança», o baixo nível do discurso num país com uma mente ensinada a almejar objetivos baixos precisa ser o primeiro item da agenda de mudança.

A premiada escritora americana Susan Jacoby é autora, entre outros, de The Age of American Unreason. É colaboradora dos principais jornais americanos e ingleses

Domingo, 2 março de 2008   O Estado de São Paulo

Quiero a mi Mamá!!!

LEER MÁS

Nicolás estaba a punto de cumplir 3 años. Estábamos caminando por el campo en Lobos con Marisa, Andrea  y Diego, y Nicolás se había adelantado bastante. Hasta que PUM, Nico se cayó de nariz contra la tierra! Pego media vuelta y vino corriendo hacia nosotros a buscar consuelo en el regazo materno.

Difícil elegir entre las carcajadas de la madre mientras Nico venia corriendo, o las de la madrina, que inmediatamente, en vez de salir corriendo hacia él a ayudarlo, se dedicó a sacar la cámara y fotografiar a la pobre criatura.

Pobre Nico, en que familia caístes!

Punta 2008

LEER MÁS

Nuevamente empezaremos el año en Punta, esta vez alquilando una casa no muy lejos del casino Mantra. Pá nos acompaño unos días, igual que Carolina. Esta vez nos vinimos con el auto desde Sampa via Baires.

Hubo muchas actividades: asado hecho por Pá para comenzar el año, y caminata hasta la playa para ver los fuegos artificiales de los Macri, golf con muchísimo viento, recital gratis de Gustavo Ceratti (estábamos en primerísima fila), recital pago de Javier Malosetti y Rubén Rada (ahí fuimos con Ser, Pá y Má), cenas con los Ruggeroni y los Otto, corrida de 5 km Adidas, me probé un Mustang (no me va bien en la cadera), etc.

Sergio deja su huella en el Cervantes

LEER MÁS

Una tradición reciente del Cervantes es que cada grupo que egresa deje un mural hecho con azulejos. Egresando el 2007, este es el azulejo de Sergio, «Vendrá un nuevo amanecer».

Al centro, vista general del mural y un detalle en donde, arriba del azulejo de Sergio y en composición con el azulejo de Paula, se ve el azulejo de Sonia.

 

 

 

Lo mejor de Calvin! – Preparandose para un mundo globalizado

LEER MÁS

Dia del Padre!

LEER MÁS

Aparte del jpg, me lo regalaron también como un mantelito individual.

Y obviamente, no habrá Maggie!

Mi segundo águila!!

LEER MÁS

Esta vez fue en el hoyo 6 de Terras de São José, en Itú, también par 5. Este hoyo es el handicap 1 de esta cancha, o sea el mas difícil! Un primer golpe muy largo, de casi 300 yardas! Sin duda, la tierra dura de Terras de São José ayuda. Esta vez estaba con caddie. Para el segundo tiro yo pretendía usar mi madera 3, y el caddie concordó. Pero aun había gente en el green. Le preguntó al caddie si creía que yo podía llegar, el concordó que podía jugar tranquilo, porque no iba a llegar al green. El tiro fue muy bueno, pegó en la tierra un poco antes del green, y siguió rodando, pasando a un poco mas de un metro del hoyo y cruzando entre las personas que estaban jugando! La bola pasó unas 6-7 yardas. La ayuda del caddie fue fundamental, con una excelente lectura del green, y un buen putter cerró mi segundo águila!