The Europe-Brazil tour 2024, parte 3, Hamburgo
¡El lunes comienza Abril! Y en Alemania, feriado por ser lunes de Semana Santa.
Nuevamente, desayuno opíparo en el hotel. Ya habíamos cerrado las valijas, mientras entregan el cuarto busco el auto, que habíamos dejado a varias cuadras en la calle.
A eso de las 10 salimos rumbo a Hamburgo. La ruta fue sin novedades, llegamos a Hamburgo en un poco mas de una hora, y sin problemas encontramos el Eric Vogel Boutique Apartment, muy bien ubicado a pocas cuadras del Rathaus. Había lugar para estacionar delante del hotel, dejamos ahí la van. Se trata de un departamento bien moderno, con un cuarto con baño privado, un segundo cuarto y un segundo baño, y un sofá cama en el living.
Después de instalarnos, salimos a caminar, empezamos yendo al Rathaus. La lluvia empezaba a ser persistente, y nos acompañaría todo el día. Caminamos un rato más, llegamos a la Deichstrasse, callecita linda con varios restaurantes. Fuimos al Kartoffelerkeller, lógicamente ubicado en un sótano, y en el que con An ya habíamos estado en el 2018, en ocasión de un CEO meeting, en esa ocasión yo había escrito en mi biolog que era “típico restaurante para turistas en zona turística. Para el contexto no fue malo, la atención fue rápida y la comida buena”. Esta vez no nos fue tan bien, la comida demoró una hora y diez minutos. Fuera del retraso, la comida no fue mala, pero no hubo ninguna cortesía por el atraso. Cuando pedimos la cuenta, el mozo preguntó de incluir la propina, y amablemente le dije “esta vez no”. “heute glaube Ich nicht”, lo que lo enojó. Incluso Pá pidió un Birnenlikör, yo hubiera esperado que lo hubieran dado como cortesía, pero lo cobraron a EUR 5,50. Sugerencia: nunca más volver.
Pero volvamos al tema de algo que pasó en la comida: nos llama Cyn y nos cuenta que va a haber un motivo para que el próximo destino del grupo sea Buenos Aires: nos anuncia que en la excursión a la montaña de los 7 colores, a 5.200 m de altura, ¡Pablo le propuso matrimonio! ¡Que emoción! Estuvimos unos 20 min hablando con ella por FaceTime.
Encima, ellos estaban sin plan de datos, con lo que toda su comunicación dependía de llegar al Wifi del hotel, sin poder contarle a nadie. ¡Me imagino la ansiedad!
Salimos a caminar por el borde del rio, continúa acompañando la persistente lluvia suave. Nos tomamos el ferry hasta la parada de Altona, Pá se manejó super bien con esta experiencia. La verdad es que fuera de un bonito edificio, no hay mucho que ver en la zona.
Esperamos el colectivo, me llamó la atención otro cartel de empresas contra la extrema derecha, situación que se va poniendo más frecuente en Europa con el surgimiento e AfD. Llegado el colectivo, nos fuimos a tomar un Kaffe und Kuchen en May, un simpático y muy lleno café familiar de autoservicio, con tortas bastante bien, y muy rico chocolate caliente. Nos quedamos un buen rato, recuperando temperatura.
Después salimos caminando hasta el Alter Elbtunnel, un túnel de comienzos del siglo XX que servía para atravesar el rio. La gente con sus bicicletas bajaba por ascensores, y después eran unos 500 m de cruce. Ser, Romi y yo usamos la escalera para bajar y subir, unos 130 escalones. Los ascensores originales y uno de los túneles están en reforma y cerrados, el otro túnel está recién reformado y muy bonito, con los azulejos originales. Del otro lado del rio subimos, fuimos sobre el rio, y tuvimos una muy linda vista de la Filarmónica.
Volvimos por el túnel, y tomamos en S al hotel para descansar, Ser y Romi se van a visitar una vieja estación de subte. Mientras, en el hotel pedimos unas pizzas a domicilio, con la lluvia y el frio, más las instalaciones OK del cuarto, decidimos quedarnos acá. Y también compramos champagne, ¡para brindar por el casamiento de Cyn!
De postre, comimos una tableta de chocolate con marzipan de Niederegger que An había comprado. Concordando que era mejor que la de Rittersport, Ser averigua que está disponible en internet, ¡y terminamos comprando 30 con entrega en Pulsstrasse!
El martes arrancamos temprano, y salimos con Pá y Má adelantados, mientras Romi y Sergio vaguean un poco más. Rico desayuno en Zimt & Zucker, tienen ricas Schnekes, y el chocolate caliente estaba muy bueno. Rumbo a la Filarmónica, pasamos por el Mahnmal St. Nikolai, una iglesia destruida en la segunda guerra, y preservada en esa destrucción para que quede como recuerdo. Una placa, curiosamente, reflexionaba que esa iglesia destruida por los Aliados era un recordatorio de las atrocidades alemanas en Europa.
Completamos la caminata de unos 3 km llegando a la Elbphilarmonie, y empezamos la visita, que An había reservado con anticipación. La visita es esencialmente el paseo por el 4to piso, desde el que se ve Hamburgo en sus 360 grados. Ser y Romi mientras vaciaron el cuarto y dejaron todas las cosas en los lockers que el hotel provee, bien organizado. Y llegaron al ratito a la filarmónica, yo salgo para hacerme cargo de Pixie, que no puede entrar. Mas o menos una hora de visita, nos reencontramos todos. El resto sale a visitar el Chilehaus y la iglesia de St. James, yo vuelvo al hotel a sacar la van del estacionamiento, se vencen las dos horas y no es posible renovar. Con sus 2 m de altura, no puedo entrar en uno de los dos estacionamientos de la zona, por suerte puedo dejarla en el estacionamiento del Europa Passage, aunque bajar los 6 pisos hasta el sexto subsuelo, en donde había lugar, fue una maniobra complicada.
Me encuentro con el grupo en St. James, y vamos a almorzar pescados OK en Daniel Wischer, atendidos por una moza muy simpática.
Empieza a llover mas fuerte, Ser y yo vamos a buscar la van, el resto va al hotel, y los buscamos allá, recuperando todos los bolsos de los lockers. ¡Y nos vamos de Hamburgo!
La idea era tomar un cafecito en el camino, y Sergio, investigando en internet, encuentra buenas referencias de Meyer’s Windmühle, en el pueblito de Bardowick. Se trata de un molino de viento restaurado, combinado con un local de venta de comida para animales (de granos molidos en el molino), una tienda de comida para personas (incluyendo patés, quesos, muchas otras cosas, y harina molida en el mismo molino), y una confitería con ricas tortas. Visitamos un poco, tomamos un Kaffee und Kuchen, y compramos unos quesos (estaban OK) y patés (ricos). Y seguimos ruta a Berlin.
En el camino hubo sol y lluvia, llegamos 19:30 a Pulsstrasse, dejamos personas y bolsos, Sergio me acompaña a entregar la van a Avis. En la entrega, una desagradable noticia: nos quieren cobrar por la limpieza especial que demanda haber llevado a Pixie. Negociando, el costo termina en EUR 100+IVA….
Vuelta a casa, cena de sangüichitos y ensaladas. Con An acompañamos a Pá y Má, que hacen checkin en su hotel, y los ayudamos a instalarse en el nuevo cuarto.